Cinco pasos para desmontar el mito del amor incondicional
  1. Alma, Corazón, Vida
Hablar, hablar, hablar

Cinco pasos para desmontar el mito del amor incondicional

Una de las fantasías irracionales profundamente arraigadas más comunes es que el amor verdadero es un eterno idilio sin compromisos

placeholder Foto: Fuente: iStock
Fuente: iStock

A lo largo de las grandes amistades, las personas suelen enfrentarse a circunstancias y cuestiones que forman parte de la realidad de lo que ha permitido que esa relación prospere: distanciamientos, nuevas amistades o conflictos a partir del desarrollo personal de cada una de las personas. Los agrandes amigos y amigas se sostienen desde la confianza, y saben que para ello tienen que comprometerse voluntariamente el uno con el otro. Es un pacto en constante evolución, un pacto vivo, que puede estar más cerca o más lejos, alimentándose siempre de la sinceridad. Y aunque, con esto pilares, la visión que muchas personas tienen en torno a las relaciones, de cualquier tipo, pueda parecer similar, la mayoría no predice estos requisitos razonables cuando se trata de una nueva relación de pareja, como si la confianza y la sinceridad se diluyeran en el momento en el que en el cerebro entra en juego la atracción sexual.

De pronto, sucede la idealización y, como si de una gran sombra se tratara, oculta la conciencia del compromiso. Muchas personas esperan así que sus relaciones amorosas no estén sujetas a los compromisos emergentes que a priori resultan predecibles y se sienten desilusionadas cuando sus parejas comienzan a pedir más o dar menos. Porque de eso se trata una relación, da igual del tipo que sea: de la ofrenda mutua.

Foto: Fuente: iStock

“Una de las fantasías irracionales profundamente arraigadas más comunes es que el amor verdadero debe ser incondicional”, escribe la psicóloga clínica Randi Gunther en el portal de ‘Psychology Today’. Se tiende a considerar que, si las personas profesan una devoción inquebrantable entre sí, tienen garantizado un amor sin compromisos desde el que todas las necesidades se satisfarán automáticamente, y que el perdón curará todas las transgresiones. Esto es lo que sucede durante los primeros meses de muchas relaciones, donde el llamado "período de luna de miel" resulta tan intenso que parece un idilio permanente, o las personas quieren que parezca un idilio permanente. La novedad y la ilusión refuerzan esa sombra bajo la que se esconde el devenir de lo que de ahí surgirá, porque toda relación es un camino abierto de posibilidades. “Ciertamente parece como si no hubiera nada que ninguno de los dos pudiera hacer para decepcionar o alejar al otro. Las personas recién enamoradas tienden a tratarse como niños simbólicos que se amarán para siempre y que siempre serán el centro de sus vidas”, sostiene Gunther.

La realidad de las relaciones

A partir de su experiencia, esta doctora ha establecido una línea de consejos a seguir para evitar caer en la tentación de la fantasía porque, recuerda, “esa no es la forma en que funcionan las relaciones reales”. La primera etapa de generosidad incondicional y devoción da paso a necesidades emergentes que pueden haber estado ocultas cuando la relación era nueva, porque es imposible que todas surjan de golpe en esos primeros meses de nuevo amor. “A medida que la pasión y la emoción iniciales disminuyen, las personas pronto se dan cuenta de que no solo no se satisfarán todas sus necesidades, sino que tendrán que comprometer muchas de ellas para mantener la relación intacta”, añade Gunther.

Por su consulta han pasado multitud de parejas con el mismo problema: “No importa cuántas veces se enfrenten a la decepción, siguen creyendo que la próxima vez, sus expectativas se harán realidad”. ¿Qué se puede hacer entonces para evitar que esto ocurra? ¿Qué necesitan las parejas en su relación para reconocer e identificar los compromisos que tendrán que hacer cada uno? ¿Cómo pueden comunicarse mejor esos pensamientos y sentimientos al principio de una relación?

Foto: John y Ann Betar, la pareja más longeva de Reino Unido. (Reuters)

“Creo que es crucial que las personas en una relación reconozcan que comprometer las propias necesidades para el bien de esta es parte de toda asociación exitosa, y comenzar ese intercambio honesto lo antes posible en su relación. Si se sienten suficientemente apreciados por los sacrificios que están dispuestos a hacer y reconocen lo que han recibido a cambio, es más probable que no caigan en el martirio y el resentimiento que erosiona la calidad potencial que la relación podría tener la oportunidad de crear”, apunta la psicóloga, que divide sus pautas en cuatro pasos a seguir, más uno de comprensión. Te encuentres o no en una relación, conocer estos mecanismos puede ayudarte.

Paso 1: haz una lista de las formas en que sacrificas tus propias necesidades para que la relación funcione de la mejor manera.

Paso 2: haz una lista de los comportamientos que crees que tu pareja sacrifica de la misma manera.

Paso 3: haz una lista de las cosas que le das fácilmente a tu pareja de las que no te arrepientes ni requieres reciprocidad.

Paso 4: haz una lista de lo que crees que tu pareja te da y que le gusta dar.

Paso 5 - Es posible que a veces tu pareja no sepa cuándo estás dando algo de corazón y cuándo estás sacrificando tus propias necesidades por él o ella. O que te des cuenta de que él o ella está haciendo lo mismo. Para ayudar a crear una mejor comprensión, al lado de cada pensamiento que hayas anotado en cada lista, marca con el número 1 si este sucede a veces, con el 2 si es con frecuencia y con el 3 si ocurre casi todo el tiempo.

Un aprendizaje constante

Para que resulte más fácil iniciar dichas listas, la propia Gunther ofrece una serie de ejemplos que pueden encauzar tu modo de expresar lo que quieres decir en cada una de ellas. Se trata de llegar a una conclusión personas e individual para después compartirla y ponerla en común con la otra persona, es decir, hacerla conjunta. Un ejercicio de comunicación en todos los sentidos que en sí mismo plantea la importancia de que exista un mensaje constante y recíproco. En cualquier momento, hablar siempre resultará mejor que no hacerlo.

“Todas las personas cambian con el tiempo, al igual que sus experiencias y necesidades. Las parejas exitosas se mantienen al día en el intercambio de esta información crucial entre ellos. Lo que puede ser un regalo en un momento puede convertirse en un sacrificio en otro y viceversa”, recuerda la experta. De la misma forma que sabemos y defendemos el progreso y el cambio en cuanto a lo personal e individual, hay que reconocer que las relaciones son tan cambiantes como quienes las hacen posibles, que se moldean, maduran y se profundizan, con el día a día y, por supuesto, cuando ocurren eventos impredecibles que las alteran. Las relaciones son, en definitiva, un constante aprendizaje a partir de uno mismo y para uno mismo, con la mirada interior hacia fuera.

Crecimiento personal Psicología Amor Relaciones personales Relaciones de pareja
El redactor recomienda