No te equivocas: los helados ahora son más pequeños y la culpa es de la reduflación
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UNA PRÁCTICA MUY EXTENDIDA

No te equivocas: los helados ahora son más pequeños y la culpa es de la reduflación

Helados, cereales, papel higiénico… aunque los precios de los productos sean en muchos casos los mismos, los envases o la cantidad de producto son ahora visiblemente menores

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Da igual que hables de helados, cereales, yogures, chocolates o cualquier otra cosa que se venda en un supermercado. Es posible que, de un tiempo a esta parte, te hayas dado cuenta de que algunas marcas han reducido el tamaño de sus envases, pero el precio sigue siendo el mismo. Se trata de una práctica que tiene nombre, la reduflación, y que afecta (y mucho) a la economía familiar.

Es decir, las marcas deciden no subir el precio total de sus productos por una estrategia de márketing. Pero, a cambio, reducen la cantidad que va en el interior del envase. Es decir, encarecen el producto tratando de que al consumidor le pase desapercibido, ya que el formato es casi siempre el mismo, pero va un poco más vacío.

Esta práctica también se suele utilizar cuando se va a producir un cambio de imagen en alguno de los productos, ya que, al tener un diseño nuevo, el consumidor puede pasar por alto que, ahora, lleva menos cantidad. Y los helados que nos comemos cada verano no son una excepción: ahora son (bastante) más pequeños que los de vacaciones anteriores.

Precios más altos

El precio de los helados había aumentado en los últimos años de manera casi exponencial, hasta que los fabricantes se dieron cuenta de que cobrar más de 2 euros por un helado podía marcar la diferencia entre que un padre accediera a los caprichos de un hijo o no. Así que la decisión fue seguir cobrando lo mismo, pero hacer productos que son visiblemente más pequeños.

En las redes sociales hay multitud de ejemplos sobre reduflación. Un ejemplo es Edgar Dworsky, un consumidor norteamericano que lideró una queja contra las grandes compañías por esta práctica que, a su juicio, es moralmente condenable. Y tal y como explica a NPR, está muy extendida, sobre todo en Estados Unidos.

Según Dworsky, "la reducción de tamaño es realmente un aumento de precios disimulado. Los consumidores tienden a ser conscientes de los precios, pero no son conscientes del peso neto. Pueden saber instantáneamente si pagan de más porque están acostumbrados a un precio de 2,99 por un zumo de naranja". Pero si el envase pasa de 64 a 59 onzas al mismo precio, como sucedió allí, probablemente no se darán cuenta, aunque el precio proporcionalmente suba a 3,19.

Un ejemplo curioso es lo que sucede con el papel higiénico. Con el paso de los años, estos rollos han ido haciéndose más y más pequeños, al mismo tiempo que las marcas aprovechaban para sacar nuevos productos con el nombre de "megarrollos". Así han conseguido que los consumidores paguen casi el doble por tener casi la misma cantidad de papel que hace años. Cosas del márketing.

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