Liberan a un hombre que pasó 20 años en prisión por un crimen que no cometió
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Liberan a un hombre que pasó 20 años en prisión por un crimen que no cometió

Un reportero del Atlanta Journal-Constitution se centró en un segundo sospechoso al descubrir que su coartada era ficticia

placeholder Foto: El testimonio de Jane Beaver fue decisivo para poner de nuevo al hombre en el punto de mira (Unsplash)
El testimonio de Jane Beaver fue decisivo para poner de nuevo al hombre en el punto de mira (Unsplash)

Harold y Thelma Swain estaban realizando un estudio bíblico en la iglesia predominantemente negra en la que Harold era diácono en Waverly, Georgia (Estados Unidos), cuando murieron a causa de los disparos realizados por un hombre blanco. Aunque los testigos vieron de manera fugaz al asesino, las descripciones que ofrecieron no fueron del todo útiles para la investigación llevada a cabo por las autoridades.

Entre los nombres de los sospechosos estaba el de Dennis Perry, individuo que los investigadores descartaron en un principio porque contaba con una coartada: estaba trabajando en la zona de Atlanta en el momento en el que el tiroteo tuvo lugar. Sin embargo, el testimonio de Jane Beaver, madre de la antigua pareja de Perry, fue decisivo para poner de nuevo al hombre en el punto de mira. Gracias a esa información, la mujer se embolsó una recompensa de 25.000 dólares (más de 20.000 euros).

"Después de que el jurado condenara a Perry, el fiscal adjunto John Johnson le ofreció un trato: si renunciaba a su derecho a presentar un recurso directo, Johnson se aseguraría de que no fuera ejecutado. Perry aceptó y a cambio recibió dos cadenas perpetuas consecutivas en prisión", señaló el Proyecto Inocencia de Georgia (GIP, por sus siglas en inglés) en un comunicado referido por Daily Wire.

Gracias a unas muestras de ADN

Los años pasaron y Perry no se cansó de luchar por demostrar su inocencia. El caso recibió cierta cobertura mediática a partir de un podcast publicado en 2018 que derivó en múltiples investigaciones. Un reportero del Atlanta Journal-Constitution se centró en un segundo sospechoso al descubrir que su coartada era ficticia. El investigador del GIP Ron Grosse recogió en ese momento muestras del ADN de dicho individuo, que se cotejaron con las pruebas de la escena del crimen y que dio un giro total al caso.

Ya ha pasado un año desde que Perry se convirtiera en un hombre libre y pusiera fin a sus dos décadas entre rejas. El antiguo convicto ha confesado en un comunicado de prensa del GIP que "sabía que en algún momento alguien más vería la verdad, y estoy muy agradecido al Proyecto Inocencia de Georgia y a King & Spalding por averiguar lo que realmente ocurrió". El hombre ha señalado que "esta acusación ha estado rondando mi cabeza durante más de 20 años, y es un gran alivio no tener que preocuparme por fin de ser acusado de algo tan horrible".

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