El hostelero que arregla coches en su tiempo libre y los regala a quien los necesita
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El hostelero que arregla coches en su tiempo libre y los regala a quien los necesita

El dueño de un restaurante norteamericano ha creado una ONG que se dedica a recoger coches estropeados y darles una segunda vida para personas con pocos recursos

placeholder Foto: Eliot Middleton, junto a una de las personas que ya recibió un coche arreglado (Facebook)
Eliot Middleton, junto a una de las personas que ya recibió un coche arreglado (Facebook)

Eliot Middleton tiene 38 años, es el dueño de un restaurante en Carolina del Sur, en el este de Estados Unidos y tiene como hobby arreglar coches antiguos. Aprendió de su padre cuando era pequeño y, con el paso de los años, fue conociendo los secretos de la mecánica para convertirse en todo un experto. Hoy, combina su talento con la llave inglesa con un gran corazón.

Porque Eliot, además de dirigir su restaurante, el Middleton's Village BBQ, se dedica a arreglar coches que, después, regala a las personas más necesitadas. Lo hace pensando sobre todo en aquellos que viven en zonas rurales, donde el transporte público no es todo lo eficiente que debería, y con su gesto ha conseguido dar una gran libertad de movimientos a muchas personas.

Este buen samaritano ha explicado a la CNN que "si no tienes coche, no tienes carrera. ¿Cómo van a viajar a la ciudad las personas que no tienen autobuses fiables, ni taxis, donde podrían encontrar trabajos importantes en las autoridades portuarias o en las fábricas? No pueden caminar 50, 60 o 90 kilómetros hacia grandes trabajos; tienen que conformarse con trabajos pequeños que pagan muy por debajo de lo que necesitan para sobrevivir".

Una ONG para ayudar a los demás

Eliot Middleton ha creado una página en Go Fund Me para que las personas puedan aportar fondos con los que comprar las piezas que necesita para arreglar los coches. Ya lleva recaudados más de 100.000 dólares, más de 85.000 euros al cambio, que después destina a la fundación que ha creado y a la que ha puesto el nombre de su padre.

Porque fue su padre el que le metió el gusanillo de la mecánica en el cuerpo y a él dedica cada uno de los coches que arregla y a los que da una segunda vida. En poco tiempo ha conseguido hacerse ya con más de 100 coches que ha regalado a personas que lo necesitaban. Regalos con los que ha sorprendido a otras tantas familias necesitadas.

Todo comenzó cuando Eliot organizó una entrega de 250 cajas de comida gratis en su restaurante para que personas necesitadas pasaran con su coche a recogerlas. Cuando se terminó la comida salió al exterior para ver cuánta gente se había quedado sin su caja y se sorprendió con la presencia de muchas personas que habían llegado tarde por no poder tener coche.

El empresario reconoce que "ese fue el punto de inflexión en mi vida cuando tomé la decisión de dedicar activamente mi tiempo y mis habilidades para devolvérselo a mi comunidad". Su padre, con el que trabajó durante más de 10 años ayudándole a levantar su propio taller, estaría hoy orgulloso de lo que ha hecho su hijo en su nombre.

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