Los tres tipos de escritura para cuidar tu salud mental
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Los tres tipos de escritura para cuidar tu salud mental

Llenar un folio en blanco de palabras y pensamientos es una de las mejores formas de gestionar la tormenta mental y emocional que nos inunda por dentro

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Escribir es una de las maneras más potentes y efectivas de estar en paz con uno mismo. Al fin y al cabo, anotar tus pensamientos y sentimientos en el papel es una de las formas más directas de entrar en conversación con tu 'yo' más íntimo, aquel al que puede que nunca muestres a los demás. De hecho, más de 200 estudios asocian un efecto positivo de la escritura en la salud mental. Pero a pesar de esto, los científicos a día de hoy todavía no están seguros de cómo ni por qué tiene esta función tan terapéutica.

La teoría más simple es que la angustia surge cuando reprimes emociones que no puedes o no quieres sacar a la luz. Entonces, la escritura puede ser una buena puerta de salida de todo aquello que no quieres reconocer, te asusta o te genera malestar, siendo la forma más rápida y segura de mostrar sentimientos que no te hacen ningún bien. Pero estudios recientes han resuelto que lo que verdaderamente potencia es la autoconciencia, por lo que no solo produce un desahogo en el sujeto, sino también una mejora en la salud mental generada a partir de la razón, y no solo de la pasión.

"Escribir de forma creativa ofrece una forma única de explorar sentimientos, pensamientos, ideas y creencias"

La autoconciencia se define como la capacidad de dirigir la atención hacia uno mismo para poder ser más conscientes de nuestras características, actitudes, sentimientos, creencias, valores y motivaciones. Esto, a su vez, provoca que aumente nuestra confianza y aceptemos mejor a los demás. Y, por supuesto, mejora nuestra toma de decisiones (al menos nos hace sentirnos más seguros de ellas) y facultad para resolver problemas. Pero no solo a través de la escritura podemos descubrirnos a nosotros mismos, sino también a partir de su lectura, pues si atendemos a lo que escribimos hace un mes podemos intuir por qué o cómo nos estamos sintiendo en el presente.

Christina Thatcher, una profesora de escritura creativa de la Universidad Metropolitana de Cardiff, ha publicado en 'Science Alert' un interesante artículo en el que ofrece tres modos de escribir para cuidar la salud mental. Evidentemente, cada uno tendrá el suyo, pero merece la pena echar un vistazo a la clasificación que hace, ya que como escribía el filósofo John Berger, hay varios modos de ver, también los hay de escribir. Al fin y al cabo, cuando lees el texto de una persona estás asomándote su mente, por lo que dependiendo del tono y la forma que escojas en tu relato, estarás potenciando aquello que más temes, más deseas, más añoras o simplemente lo que más te duele.

Escritura expresiva

"Se usa en entornos terapéuticos en los que se pide a la persona que escriba sobre sus pensamientos y sentimientos relacionados con algún evento que le produce estrés en su vida", asegura Thatcher. Por ello, el objetivo es procesar algo que supone una dificultad emocional de sobrellevar para el sujeto. Hay diversas investigaciones que la relacionan con una mejora de la autoconciencia, así como de los síntomas depresivos, los pensamientos ansiosos o el estrés.

Escritura reflexiva

"Escribir de manera reflexiva requiere que una persona se haga preguntas y sea continuamente abierta, curiosa y analítica", sopesa la experta. Al igual que la expresiva, también mejora la autoconciencia al ayudar a las personas a aprender de sus experiencias e interacciones. "Esto, a su vez, puede mejorar las relaciones profesionales personales, así como el desempeño laboral, que son indicadores clave de una buena salud mental", recalca. El género más prototípico de este tipo de escritura bien puede ser el ensayo o cualquier otro de carácter periodístico (crónica, reportaje...)

Escritura creativa

En este apartado cabe todos los tipos de escritura literaria, tanto novela, relatos cortos, como poemas en verso o en prosa. En vez de mirar hacia dentro como la expresiva o hacia fuera como la reflexiva, trata de usar la imaginación y romper las normas formales para interpelar estéticamente al lector, apostando por metáforas para transmitir el mensaje. "Escribir de forma creativa ofrece una forma única de explorar sentimientos, pensamientos, ideas y creencias", argumenta Thatcher. "Por ejemplo, podrías escribir una novela de ciencia ficción que represente tus preocupaciones sobre el cambio climático o un cuento para niños que ensalce los valores de la amistad".

Foto: Atrapado en un mar de palabras. (iStock)

Por otro lado, "escribir de manera creativa sobre experiencias negativas, desde el dolor, puede ofrecer una forma de comunicación a los demás de algo que crees que es demasiado difícil de explicar". Por supuesto, como el resto de tipos de escritura, la creativa aumenta la autoconciencia de uno mismo y mejora la autoestima, ya que al fin y al cabo estás trasladando al papel aspectos de tu vida y de tu mundo interior de una manera estética.

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