El funcionario que dejó su trabajo para crear un oasis en mitad de un desierto
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UNA REMOTA ZONA DEL HIMALAYA

El funcionario que dejó su trabajo para crear un oasis en mitad de un desierto

La historia de Anand Dhawaj Negi es conocida en India por demostrar que se puede transformar un terreno aparentemente estéril en un oasis de éxito

placeholder Foto: Anand Dhawaj Negi convirtió una remota zona del Himalaya en un oasis (Meghsha Karki para Unsplash)
Anand Dhawaj Negi convirtió una remota zona del Himalaya en un oasis (Meghsha Karki para Unsplash)

Himachal Pradesh es una de las regiones de India que más contrastes tiene. Por un lado, su situación junto a la cordillera del Himalaya ofrece todo un paraíso para el escalador, el senderista y el aficionado al esquí. Por otro, esa misma ubicación provoca que buena parte de la región se haya convertido en un auténtico desierto sin apenas vegetación.

El gobierno indio decidió en 1977 llevar a cabo un ambicioso programa con el objetivo de reducir la desertificación de la zona. Invirtió grandes cantidades de dinero en diferentes iniciativas para revertir esa situación, pero sin resultados. Una de las personas que se encargaban de controlar los fondos del programa era Anand Dhawaj Negi, un funcionario que no entendía por qué los científicos no conseguían resultados.

La respuesta siempre era la misma: no tenían la tecnología necesaria para desarrollar ningún tipo de cultivo en una zona tan difícil e inhóspita como es un desierto. Pero eso no convenció a Anand Dhawaj, que decidió probar por sí mismo si eso era verdad. Es hijo de un granjero y tenía conocimientos sobre la materia, así que en el año 1999 dejó su trabajo durante unos meses para trasladarse a esta zona de India y comenzar su propio proyecto.

Un ejemplo para todos

Solo cuatro años después, en 2003, Anand había conseguido los primeros frutos de su trabajo, pero decidió que esa tarea iba a convertirse en el epicentro de su vida. Dejó su empleo y se fue a vivir definitivamente al desierto de Himachal Pradesh: lo único que quería era demostrar a los demás, tanto a científicos como a los agricultores de la zona, que se puede convertir un trozo de tierra aparentemente estéril en un oasis verde.

No fue fácil y, de hecho, Anand fracasó en sus primeros proyectos porque no tenía agua suficiente. Trabajó para sembrar en terrenos inclinados que recogieran el agua de la lluvia y creó diferentes canales de riego junto a los agricultores y ganaderos locales. Después, involucró al departamento de riego regional y consiguieron que el suministro de agua llegara hasta esa zona.

Pero no fue el único inconveniente: el suelo tampoco contenía nutrientes para los cultivos, así que Anand creó una granja con 300 cabras y usó su estiércol para mezclarlo con lombrices. De esa manera logró duplicar los niveles de nitrógeno de la tierra y, después, plantó tréboles que mejoraron aún más las posibilidades del terreno según fueron cambiando sus hojas.

Muchos acuden a comprar el fertilizante natural de Negi para cultivar sus propias tierras

Anand Dhawaj invirtió todos sus ahorros en desarrollar cultivos sostenibles y que no murieran por las difíciles condiciones climáticas y consiguió pasar de una mortalidad del 85 % a solo el 1 %, demostrando que se pueden plantar patatas, frijoles, guisantes o manzanas en ese terreno. También plantó árboles ya que, a su juicio, eran indispensables para combatir el cambio climático en la zona.

En menos de 20 años, Anand Dhawaj Negi convirtió una zona de 90 hectáreas de desierto en un oasis digno de estudio y lo hizo con la ayuda de apenas un par de voluntarios. Tal y como publica Down Earth, este hombre apasionante moría el pasado mes de mayo a los 74 años, pero su familia piensa continuar su trabajo. Eso sí, ha pedido ayudas al gobierno indio para que se involucre en el cuidado y la conservación de un oasis conocido ya en todo el país.

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