Por qué los empleados díscolos son mejores para la empresa que los que siempre obedecen
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Por qué los empleados díscolos son mejores para la empresa que los que siempre obedecen

¿Te sientes un rebelde con o sin causa dentro de tu organización? Más vale que juegues bien tus cartas para que te acepten y para demostrar que tienes razón

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Por lo general, cuando entras en un nuevo trabajo lo primero que debes hacer es abrir bien los ojos y las orejas; en definitiva, prestar toda tu atención para poder repetir las tareas que tus compañeros hacen de la forma más rápida posible. Cada empresa y cada sector profesional hace las cosas de manera diferente y aunque aterrices en un puesto similar al de tu trabajo anterior, debes procurar centrarte para que en poco tiempo ya puedas desempeñar tu jornada laboral por ti mismo y de manera autónoma.

A no ser, claro, que decidas ir a contracorriente y rebelarte contra las órdenes de tu jefe y los consejos de tus compañeros. O por otro lado hacer tus tareas sin tener en cuenta los valores de la empresa. Tal y como suena, más que una mala decisión parece un suicidio profesional, pero lo cierto es que las organizaciones de vez en cuando sorprenden al fichar a gente que tiene una mentalidad díscola o que no hace las cosas como hacen los demás. Esto sin duda podría repercutir en los niveles de productividad y hasta en la convivencia y confianza con el resto del personal; sin embargo, en muchas ocasiones puede llegar a salir bien.

"Los líderes deben promover una cultura que desafíe al 'status quo' y traspase los límites de lo que se considera legítimo por parte del empleado"

Albert Rothenberg, un psiquiatra de la Universidad de Harvard, pasó más de 40 años estudiando el carácter y la personalidad de personas que habían roto todos los esquemas y hecho contribuciones decisivas e innovadoras en el campo de las ciencias, las artes o la literatura. Todo para comprender qué es lo que impulsaba su espíritu creativo. Entrevistó a 22 premios Nobel y descubrió que lo que más les impulsó en sus descubrimientos fue la pasión emocional e irracional de querer crear algo nuevo en vez de ceñirse a los preceptos establecidos. Así, llegó a la conclusión de que la clave de su éxito fue precisamente abordar sus investigaciones y creaciones desde una nueva perspectiva que en muchas ocasiones contradecía la versión oficial o lo establecido, dos cualidades que mantienen las personas rebeldes.

Las cualidades del díscolo

Otro estudio realizado más recientemente para hallar cuáles son las características que determinan a los empleados díscolos reunió a un grupo de 156 trabajadores y les sometió a una serie de encuestas para saber su grado de acuerdo o desacuerdo en afirmaciones como: "rompo las reglas", "sé cómo eludir esas reglas", "hablo de manera soez" o "me resisto a la autoridad". Del mismo modo, les preguntaron sobre cómo de creativos se sentían y las actitudes que tenían hacia las tareas principales que desarrollaban en el día a día, informa un artículo reciente sobre el tema de la 'BBC'.

Tienen una alta dosis de motivación que les hace sentir un "malestar psicológico" cuando presencian que hay otra forma mejor de hacer las cosas

De esta forma, los investigadores descubrieron que los empleados más creativos coincidían con un comportamiento rebelde y díscolo, pero no una rebeldía al uso que cristalizara en no querer cumplir con los objetivos de la empresa, sino más bien al contrario: para que esa actitud a contracorriente tuviera un impacto positivo en la actividad de la organización, también debían cosechar una mentalidad positiva que apuntara hacia su crecimiento personal y una gran resistencia al fracaso o la sensación de frustración.

Por tanto, ser rebelde u obediente en tu puesto laboral no depende simplemente del nivel de aceptación que tengas con las normas de la empresa o con los procesos que rigen su actividad, sino más bien con la intención de querer mejorar las cosas para beneficio de los empleados y de los jefes. En definitiva, estos trabajadores díscolos tienen una alta dosis de motivación que les hace sentir un "malestar psicológico" (en palabras de Paraskevas Petrou, investigador de la Universidad Erasmo de Rotterdam que realizó el estudio) cuando presencian que hay otra forma mejor de hacer las cosas o hay aspectos que se pueden mejorar.

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Aunque podemos pensar en varios ejemplos de personas que gracias a su espíritu rebelde cosecharon gran éxito (Elon Musk o Mark Zuckerberg son los nombres que más nos pueden venir a la cabeza), lo cierto es que tarde o temprano esa rebeldía se puede acabar corrigiendo o bien exterminando, pues al final este tipo de empleados deben acabar conformándose con limitarse a cumplir con su deber y cerrar la boca, ya sea por la presión de sus colegas o de sus superiores.

"Los líderes deben ser conscientes de esta realidad y luchar contra ella", reflexionan Loizos Heracleous y David Robson, periodistas de la 'BBC', que se han hecho ecos de estos estudios. "Deben promover una cultura que desafíe al 'status quo' y traspase los límites de lo que se considera legítimo, en lugar de señalar a los rebeldes como meros alborotadores que quieren comprometer su carrera. Si están comprometidos con la creatividad, los líderes deben tomar medidas prácticas para garantizar que el progreso sea alcanzable, asegurándose que estos perfiles díscolos tengan su espacio, tiempo y recursos para perseguir ideas innovadoras que en un principio pueden parecer locas, injustificadas o fuera de lugar. Ideas que a largo plazo podrían salvar a la organización empresarial".

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