Dieta, horas de sueño...: qué hacer para reducir la aparición de acné en adultos
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Dieta, horas de sueño...: qué hacer para reducir la aparición de acné en adultos

Los cambios hormonales siguen teniendo mucho que ver con la aparición del acné pasados los 30, pero también los cuadros de estrés o el consumo de ciertos alimentos

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Granitos en la cara, la pesadilla que tantas veces nos acompaña durante la pubertad, cuando nuestro cuerpo está cambiando y estamos en plena revolución hormonal. Lo asumimos casi como un peaje inevitable del paso a la edad adulta, pero ¿qué sucede cuando este acné sigue dando guerra a los 30, a los 40 e incluso más allá de los 50?

No es un problema inusual. De hecho, se trata de una patología que afecta a 12 de cada 100 adultos, de los que la mayoría son mujeres. Según explica el doctor Ricardo Moreno, dermatólogo del Instituto Médico Ricart en Ruber Internacional Paseo de la Habana, “se produce debido a una inflamación del poro y de su glándula sebácea asociada (sobre todo en la cara y la parte superior del pecho y la espalda)”. Aunque puede haber diversos motivos detrás de esta alteración dermatológica, en la mayoría de los casos la causa directa son los cambios en los receptores hormonales relacionados con la edad, con una mayor sensibilidad de dichas glándulas a los andrógenos (la testosterona, la androsterona y la androstenediona).

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“Estas hormonas estimulan la producción de sebo o grasa a nivel cutáneo, lo que provoca el taponamiento de los folículos y genera directamente la aparición de acné. Algunos trastornos endocrinos, como el síndrome de ovarios poliquísticos, y algunos medicamentos, como determinados anticonceptivos, pueden desencadenar o agravar este trastorno”, señala el doctor Moreno.

Pero no es solo una cuestión hormonal. Otros factores, como nuestra situación emocional o nuestra dieta, también pueden contribuir al problema. Así, por ejemplo, diversos estudios han relacionado las dietas con exceso de lácteos o basadas en alimentos con elevado índice glicémico como favorecedoras del acné.

En lo que se refiere a nuestro estado de ánimo, se ha demostrado que el estrés puede actuar como agravante. Sí, ese estrés que tantas alteraciones puede provocar en nuestro cuerpo también tiene un impacto en nuestra piel, ya que aumenta la inflamación de las glándulas sebáceas. Ante un cuadro de estrés, el organismo libera un exceso de cortisol, “lo que provoca que nuestro cuerpo genere hormonas que inflaman la piel y aumentan la grasa cutánea; eso provoca un taponamiento de los poros y, en consecuencia, la aparición del acné o de episodios de dermatitis seborreica y rosácea”, advierte el doctor Moreno. En este sentido, debemos tener en cuenta que a menudo se subestima este problema emocional, cuando se trata de una pesada carga que puede afectar al bienestar y la autoestima, influir en las relaciones sociales y dejar huellas en nuestro rostro en forma de cicatrices.

Hábitos saludables

Antes de entrar en los tratamientos médicos, es importante conocer los errores que agravan la situación y cómo podemos prevenirlos o solventarlos.

  • Cuidado con los maquillajes. “Uno de los errores más habituales durante el tratamiento del acné en mujeres adultas es que tratan de ocultar el problema con pesadas bases de maquillaje y otros cosméticos, y con ello solo consiguen que la piel siga generando más sebo, más grasa y que el acné empeore”, explica el especialista. Si no queremos salir de casa sin maquillaje, lo ideal sería optar por productos adaptados a nuestra piel y libres de grasas, que permitirán que nuestra piel ‘respire’, evitando el tan temido efecto rebote. Esta misma indicación sirve también para los protectores solares y nuestros tratamientos higiénicos y cosméticos.
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  • La higiene, esencial. Los hábitos de higiene también deben adaptarse a las necesidades del acné. Como indica el experto, “desmaquillarse ya no es que sea importante, sino que es absolutamente esencial para este tipo de rostro; además, se debe seguir a rajatabla una higiene con geles y lociones pautados por un dermatólogo, ya que estas pieles con tendencia acneica precisan productos que combinen activos antiinflamatorios, hidratantes, seborreguladores y purificantes que activen la renovación celular, protejan la piel de las agresiones provocadas por los rayos UV y combatan los efectos de las lesiones cutáneas provocadas por el acné”.
  • La importancia de los minerales. Respecto a los hábitos alimenticios, también se recomienda la ingesta de alimentos con altos contenidos en zinc y selenio, tales como los mariscos o pescados azules. “El ejercicio físico también es un correcto hábito que indudablemente mejora la homeostasis corporal y contribuye a evitar el acné, ya que ayuda a controlar el estrés y a la regulación de tóxicos en nuestro organismo”.
  • Rutinas de sueño y descanso. Por último, otros hábitos saludables que pueden ayudarnos a controlar la aparición de acné en pieles adultas son dormir una media de siete a ocho horas y no retrasar la hora de la cena, para que nuestro organismo pueda regular correctamente los azúcares en sangre.

En manos del especialista

Ciertamente, el acné adulto existe y puede resultar un problema, sobre todo si no acudimos a un especialista que, con el tratamiento adecuado y constancia por nuestra parte, nos lleve a encontrar la solución. En este sentido, el doctor Moreno quiere dejar claro que “se trata de una patología que reacciona muy bien al tratamiento médico; por ello, nuestra recomendación es que se consulte con un dermatólogo especialista. En nuestra propia experiencia, sabemos que la combinación de tratamientos hormono-reguladores y seborreguladores, junto con técnicas de medicina estética como láseres o 'peeling' y unos adecuados hábitos higiénicos y cosméticos, da muy buenos resultados”. No obstante, cada caso es diferente y todas estas recomendaciones deben llevarse a cabo en el marco de un tratamiento y seguimiento totalmente personalizados.

En cuanto a las últimas novedades para tratar el acné adulto, el doctor nos habla de “un tratamiento realmente innovador, Kleresca, que se adapta a cualquier tipo. Se basa en la utilización de luz con fines terapéuticos, antiinflamatorios y seborreguladores. Así se estimulan los mecanismos de reparación naturales de la piel mediante la interacción entre un gel especialmente diseñado y la lámpara. Esto permite eliminar las bacterias, calmar rápidamente la inflamación y activar respuestas de reparación”.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Instituto Médico Ricart.

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