Por qué tu pareja podría ser como uno de tus padres
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¿casado con tu madre?

Por qué tu pareja podría ser como uno de tus padres

Nuestras primeras relaciones (especialmente con nuestra madre) pueden influir en cómo seremos capaces de relacionarnos con otros adultos en el futuro

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"No seamos nunca como nuestros padres", una conocida marca de coches se anunciaba con este lema, y lo cierto es que muchas personas (especialmente en la adolescencia, el periodo rebelde y cuando comienzan a intentar desprenderse del cordón umbilical) temen en su fuero interno acabar pareciéndose a las personas que las criaron, o incluso despertarse una mañana y que su pareja sea un calco perfecto de uno de sus progenitores.

Sin embargo, no es algo tan descabellado, aunque suene así, porque, al fin y al cabo: ¿cómo puedes terminar casándote con tu madre (o padre) si has estado huyendo conscientemente toda la vida de ello? La respuesta está en la teoría del apego, según informa un reciente artículo publicado en 'Psychology Today'.

Una investigación sugiere que nuestras primeras relaciones (especialmente con nuestra madre) pueden influir en cómo seremos capaces de relacionarnos con otros adultos en el futuro (inclusive en contextos románticos). Los niños con 'apego seguro' se sentirán generalmente cómodos con relaciones cómodas y no se preocuparán tanto de estar solos o ser rechazados. Los hijos con 'apego inseguro o ansioso' con madres (inconscientemente) demasiado atentas pueden desarrollar apegos ansiosos, por último, aquellos con madres negligentes u hostiles pueden tener un tipo de 'apego evitativo'.

¿cómo puedes terminar casándote con tu madre (o padre) si has estado huyendo conscientemente toda la vida de ello? La respuesta está en la teoría del apego

Según un trabajo de Kim Bartholomew, las personas con 'apego ansioso' estarán permanentemente preocupadas en las relaciones, puesto que tendrán una visión negativa de sí mismas y buscarán que los demás las validen. Son necesitadas, también exigentes en las relaciones y pasan de un romance a otro constantemente. El apego evitativo, por otro lado, produce dos comportamientos diferentes: 'temerosos' (tienen una imagen negativa de sí mismos, pero también son pasivos y dependientes, quieren intimidad, pero tienen muchísimo miedo de ser lastimados y desconfían), y 'que descartan' (tienen una imagen más positiva de sí mismos, pero se sienten cómodos sin relaciones emocionales cercanas pues necesitan sentirse independientes).

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Como seres humanos que somos, de manera inconsciente nos atrae lo que nos es familiar. Por ello, algunas investigaciones como una realizada por Glenn Geher apuntan que elegimos una pareja romántica que sea similar a nuestro progenitor del sexo opuesto. En su investigación no solo pidió a los participantes que se informaran al respecto, sino que también entrevistó a sus propios padres. Las características compartidas que encontró entre parejas y padres mostraron la evidencia. No hace falta decir que, cuando las parejas se parecían a padres con los que los hijos tenían una relación de apego sana, la satisfacción era alta, siendo al revés en caso contrario.

Cuando las parejas se parecían a padres con los que los hijos tenían una relación de apego sana, la satisfacción era alta

Pero entonces, ¿cómo terminándonos con nuestra madre 2.0 si no fue cariñosa con nosotros o tuvimos una mala relación con ella? Lo cierto es que todas las personas tienen sus trucos, según las investigaciones: una persona con apego ansioso parece fascinante al principio, pues al preocuparse más de la cuenta parece más extrovertido y eso facilita la conexión. Una persona evitativa, por otro lado, parece independiente y fuerte y varios experimentos han descubierto que, aunque de primeras no desean una conexión emocional, hacen mucho contacto visual y utilizan más el humor a la hora de ligar.

Otro estudio también llevó a cabo una investigación sobre nuestros recuerdos sesgados en función a nuestro apego. El equipo hizo que cada miembro de la pareja identificara un conflicto significativo de su relación y participaran en una discusión para resolverlos, que luego fue grabada en video. Justo después, tenían que valorar cuánto de comprensivos o emocionalmente distantes había estado. Una semana después se les hizo la misma pregunta. Lo que los investigadores descubrieron fue que cuanto más angustia había en la discusión del conflicto, más activado parecía volverse el modelo del individuo: por ejemplo, las personas evitativas, si estaban relativamente angustiadas durante la discusión, se calificaban a sí mismas como menos solidarias cuando recordaban la discusión de lo que habían dicho inicialmente. Sea como fuere, y como ves, hay muchos motivos por los que puedes acabar casado con una versión más joven de tu madre.

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