Por qué cambiamos de todo menos de equipo de fútbol
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a defender los colores

Por qué cambiamos de todo menos de equipo de fútbol

Podremos cambiar de partido político, profesión, pareja o religión, pero jamás dejaremos de apoyar a nuestro equipo de manera incondicional. ¿A qué se debe esta lealtad?

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Fuente: iStock.

Pocas cosas en este mundo despiertan tantas pasiones como el fútbol. Quizá lo llamen el opio del pueblo, pero también provoca muestras fervorosas de patriotismo y orgullo nacional (recordemos ese mítico mundial de 2010 en el que todos los españoles salieron a la calle a festejar, con banderas incluidas), así como airadas conversaciones entre amigos, compañeros de trabajo y familiares, con gritos de dicha y muchas lágrimas vertidas en función de los resultados.

Si hay una creencia bien clara, algo que nos identifica, un pensamiento que no solemos cambiar jamás, es el equipo de fútbol al que pertenecemos. Los colores que nos representan. Podremos volvernos más o menos moderados o radicales, votar a unos partidos políticos u a otros, creer en Dios o no hacerlo, pero es difícil que nos convirtamos en unos 'chaqueteros' y nos pasemos a animar a otro equipo de fútbol. Por muy mal que le vaya al nuestro, jamás le daremos la espalda. De hecho, cuanto peor le va, más tendemos a apoyarle. Se trata de una fidelidad inquebrantable, casi estamental, como los caballeros que protegían a sus amos o reyes sin preguntarse ni siquiera por qué lo hacían.

"Las ofensas a nuestro equipo las tomamos como si fueran hacia nosotros, como si estuviesen dañando a nuestra familia"

Lo más paradigmático es que, en muchas ocasiones, esa fidelidad al equipo de fútbol está marcada a fuego en el destino del que nace. O dicho de una manera menos rimbombante, tienes muchas papeletas de animar al Betis si en tu casa hay tradición de ser "del Betis de toda la vida" (o desde 1907, cuando se fundó el equipo). No siempre es así, por supuesto, y algunos individuos son condenados al ostracismo en su propio hogar al haber nacido con alguna clase de 'tara' que les hace apoyar al Atleti en una familia donde todo el mundo es madridista; pero por regla general es más probable que animes al Madrid toda tu vida si te sacaron el carnet y me llevaron a visitar el Bernabeu cuando cumpliste dos meses.

placeholder Andrés Iniesta tras marcar el gol que le dio la victoria en la final del Mundial de Sudáfrica. EFE
Andrés Iniesta tras marcar el gol que le dio la victoria en la final del Mundial de Sudáfrica. EFE

¿Qué nos lleva a establecer esos lazos con un equipo de fútbol y a animarlo durante toda nuestra vida? ¿Hay alguna explicación psicológica para tal muestra de fidelidad? En El Confidencial hemos hablado con la psicóloga general sanitaria Ana Belén Medialdea, para que nos resuelva algunas dudas al respecto. "Es difícil dar una opinión generalizada en las decisiones relacionadas con nuestros gustos, pero en ocasiones elegimos lo que elegimos porque nos ha gustado o nos ha despertado alguna sensación de bienestar, o porque sí sin más y sin ningún tipo de justificación", explica. "Lo que si es cierto es que durante la infancia y la adolescencia construimos nuestra personalidad y es una etapa en la que nos encontramos muy influenciados por nuestro entorno (ya sea familia, amigos, profesores...). Las experiencias que vivimos y cómo nos sentimos en cuanto a ellas también nos marcan y nos ayudan a construir una identidad, en este período es fundamental el sentido de pertenencia al grupo".

Es más fácil cambiar de partido político que de equipo de fútbol, porque este último lo sentimos como propio. Es parte de nuestra historia personal

"La elección del equipo de fútbol se suele hacer en la infancia, antes de tener construida y definida la personalidad. Cuando somos niños solemos escoger los equipos de nuestros padres, abuelos u otros parientes cercanos. Podemos escoger el equipo que siempre gana o el que siempre pierde, porque es diferente al de los miembros de nuestra familia y queremos llevarles la contraria, o podemos escoger el de nuestros compañeros de clase. No hay una explicación rotunda para buscar el porqué de la elección, pero lo que está claro es que influye en nuestra identidad social, por eso es difícil cambiar de equipo de fútbol, porque va asociado a nuestra identidad, raíces y tradiciones familiares. Forman parte de la historia personal de cada uno", cuenta.

¿Es más fácil entonces cambiar de partido político que de equipo de fútbol?, Ana Belén señala que sí. "Es más fácil debido a que la tendencia política no tiene que ver tanto con nuestras tradiciones sino con nuestros ideales y modo de vivir nuestra vida. Tiene que ver con lo que pensamos y decidimos, y los pensamientos o decisiones que tomamos varían conforme vamos creciendo y teniendo nuevas experiencias. No somos las mismas personas cuando somos niños que después de adultos. Las experiencias que vivimos a lo largo de nuestra vida nos hacen cambiar, aunque la tendencia política se suele escoger más tarde, después de la adolescencia, y ahí ya hemos construido nuestra personalidad".

Según datos del CIS: el Real Madrid es poco popular entre las clases medias y altas, donde hay más aficionados del Altleti o del Barça

Lo que sí comparten fútbol y política es que consiguen despertar nuestras pasiones e instintos más animales. Nadie habla de fútbol sin fervor. "Creo que esto sucede por el mismo sentimiento de identidad y lealtad que se genera en cuanto al equipo", apunta la psicóloga. "Al sentirlo como propio y como parte de tu historia, las ofensas a nuestro equipo las tomamos como si nos lo estuvieran diciendo a nosotros, como si estuviesen dañando a nuestra propia persona o familia. Al igual que cuando se gana un partido importante o una competición la persona se emociona e incluso llora de alegría o lo festeja. Al sentirlo parte de uno mismo lo defienden con pasión".

"Son muchas las personas que comparten la afición por un equipo y se unen por él, independientemente de su profesión, clase social o ideología", señala Ana Belén, en referencia a esa idea preconcebida de que hay partidos que parecen más 'obreros' frente a otros, pensados quizá más para 'señoritos'. "Un obrero y un empresario pueden estar unidos por el mismo sentimiento de pasión y lealtad hacia el mismo equipo. No obstante, como curiosidad, el CIS recogió una serie de datos que aseguraban que el Real Madrid es poco popular entre las clases medias y altas, donde hay más aficionados del Atleti o del Barça, mientras que dentro de la clase obrera no cualificada es donde más madridistas hay".

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