El despertar social y sexual de los adolescentes en un contexto de pandemia
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CONSTRUCCIÓN DE IDENTIDAD

El despertar social y sexual de los adolescentes en un contexto de pandemia

Los expertos coinciden en ver a este grupo social como uno de los más damnificados por la crisis sanitaria. ¿Cómo influye el contexto de los últimos meses a las vivencias propias de su edad?

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A la hora de hablar de adolescencia, uno de los errores que más cometemos los adultos es ver esta etapa de maduración personal como un estado de rebeldía transitorio que dura un período de tiempo y que está marcado por el despertar sexual y la creación de una identidad concreta dentro de los roles sociales. Incluso, este propio artículo tal y como viene planteado desde el mismo titular, también peca de tener ese enfoque, según el cual, el adolescente es otra persona muy distinta a nosotros, los adultos. ¿Acaso no hay un término tan ridículo como "edad del pavo" para designar a este período vital?

Por un lado, está el mundo adolescente y por otro el mundo adulto, aquel que está cargado de responsabilidades autoasumidas y objetivos vitales y profesionales a corto y largo plazo. Ambos se relacionan entre sí y, de hecho, en ocasiones se pueden solapar, con adolescentes que se comportan más como adultos y adultos que viven su día a día bajo el prisma del adolescente. Y la mayoría de las veces siempre se posicionan en conflicto, pues a la hora de abordar la educación de un niño que está encaminándose a la edad adulta todo son quebraderos de cabeza para los padres. Entonces, partiendo de estas premisas, lo único que podemos hacer es intuir, en base a tener un contacto frecuente con ellos o con personas que están con ellos, lo que de verdad se les pasa por la cabeza, los miedos que padecen, lo que sienten y esperan de la vida, sus inquietudes y mayores anhelos, así como sus puntos débiles y fuertes.

"Si la crisis de 2008 recayó sobre los mayores y abuelos, la del coronavirus la están soportando los adolescentes"

Y a la hora de hablar de la adolescencia, si hay un hecho capital en ella, el cual forma parte de la formación de la identidad del individuo en el mundo y de su reconocimiento por parte de los otros, ese es el despertar sexual. La sexualidad siempre ha sido un tema tabú para una sociedad tan tradicionalista como la nuestra, pero lo cierto es que, para las nuevas generaciones, cada vez menos. Así lo reconoce Ricardo Fandiño, psicólogo clínico y presidente de ASEIA (Asociación para a Sáude emocional na Infancia e a Adolescencia), quien además de trabajar con adolescentes durante años e impartir talleres de sexualidad, ha escrito 'La lucha sexual de los adolescentes en la hipermodernidad', junto con su colega Vanessa Rodríguez Pousada, en el que intentan aproximarse a las nuevas sensibilidades que estos tienen respecto al sexo, las cuales han cambiado significativamente a lo largo de estos años respecto a las generaciones anteriores, aunque en el fondo seguramente sean las mismas o muy parecidas.

Menos tabúes

"Los adolescentes de antes buscaban información sexual casi de forma clandestina, hablando entre ellos", asegura Fandiño en una conversación telefónica con El Confidencial. "Este tabú se ha roto por completo. La accesibilidad a los contenidos sobre sexualidad o puramente sexuales es muy alta. La pornografía, por ejemplo, siempre ha estado presente, lo que ha cambiado es que ahora es muy accesible. Otra cosa es que los adultos hagamos como que no nos queremos enterar y pretendamos vivir en un tiempo pretérito en el que los niños sabían muy poco y lo tenían que ir descubriendo poco a poco. En el momento en que están solos en su habitación con una tablet, la posibilidad que tienen de acceder a contenidos sexuales es altísima. Tengo la sensación de que el adulto cree que como está en su habitación, y no fuera, en la calle, no hay peligro ni va a pasar nada. Pero claro que pasan cosas, y no todas malas".

"Durante el posconfinamiento las llamadas de chicos y chicas se dispararon, tienen mucha angustia y ansiedad al no poder salir y socializar"

Claro que, esto corresponde al tiempo más inmediato antes de que comenzara la pandemia. Pero ahora, más de un año después de estar sumidos en ella, la realidad es bien distinta. En las conversaciones informales se suele colar siempre una frase del estilo: "los que más pena me dan son los adolescentes, si yo tuviera que haber vivido esta pandemia con su edad...". Y lo cierto es que así es, pues como reconoce Myriam Fernández Nevado, abogada, socióloga y consultora internacional en derechos del niño, "demasiado bien lo están llevando".

'Adultocentrismo' y condescendencia

"Los adolescentes están siendo el chivo expiatorio de los adultos en la pandemia", asegura Fernández Nevado en una conversación con este diario. "Si la crisis de 2008 recayó sobre los mayores y abuelos, esta la están soportando los adolescentes, tanto para bien en el sentido de que es un grupo social que no se ha visto muy afectado por el virus, como para mal al verse coartada su libertad en una época en la que necesitan más que nunca explorar, salir al exterior, encontrarse con los otros, disfrutar y desarrollarse en sociedad... Y, encima, los adultos siempre están poniendo el foco en los jóvenes, tal vez ante su incapacidad para gestionar el problema y reconocer los errores que han cometido. Al fin y al cabo, son los más vulnerables porque no se pueden defender. El adolescente está idealizado y sufre una fuerte connotación de 'rebelde' o 'indisciplinado' de cara a los mayores. Pero luego son estos mismos, en su deseo de querer comportarse como adolescentes, los que más incumplen las normas y cometen errores".

"La función de los padres debe ser la de acompañar, pues mucho de lo concerniente al sexo ya lo saben por su propia cuenta"

Nevado y Fandiño reconocen que vivimos en una especie de 'adultocentrismo' por el que, además de mirar a los adolescentes con condescendencia, también hay cierta complacencia en visibilizar mediáticamente solo a los de clase media, incidiendo en los estragos psicosociales y económicos que ha causado la pandemia en los más desfavorecidos de este grupo poblacional. "La intimidad y estabilidad mental y emocional no es igual para un joven que tiene que compartir la habitación con su abuela a uno que vive en un dúplex", opina el psicólogo gallego. Del mismo modo, la socióloga incide en las altas tasas de abandono escolar en España, las cuales no solo han agrandado la brecha entre ricos y pobres, sino que también les ha hecho mucho más vulnerables, sobre todo a las mujeres. "Antes de la pandemia había un 30% de niños y adolescentes en riesgo de pobreza, un porcentaje que seguramente haya aumentado en todos estos meses", reconoce Fandiño.

Más vulnerables, sobre todo las niñas

Nevado, por su parte, está muy ligada a la organización ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo), la cual abrió hace pocos años un teléfono y un chat directo para que los niños y jóvenes denunciaran sus problemas de una forma anónima y confidencial. "Durante el posconfinamiento las llamadas de chicos y chicas jóvenes se dispararon, tienen mucha angustia y ansiedad al no poder salir y socializar", recalca la socióloga, quien además incide en que la mayoría de estas llamadas son de víctimas de violencia de género o abusos sexuales. "Las niñas son más vulnerables que antes de la pandemia", asegura, refiriéndose también al aumento de abusos relacionados con el 'grooming' o el 'sexting', ambos directamente relacionados con el mal uso de las tecnologías.

Foto: Concentracion contra la sentencia a los acusados de la autodenominada 'manada'. Foto: Efe

Por otro lado, "antes ir al colegio o al instituto se consideraba como necesario y obligatorio", coinciden los dos expertos. "Pero ahora existe cierta permisividad frente al no ir a clase después de haber experimentado con la teledocencia que hace que muchos niños y niñas hayan desarrollado un sentimiento un tanto agorafóbico al exterior", por lo que es inevitable acordarse del 'hikkikomori' japonés y su negativa a salir de casa o a formar parte de la sociedad. "Me resultaría interesante que en algún momento salieran estudios que hablaran de cómo han aumentado las solicitudes de teledocencia durante este curso, estoy seguro de que se habrán incrementado una barbaridad", expresa Fandiño. "El abandono escolar sigue en aumento, y eso que ya teníamos una de las tasas más altas de Europa antes de la crisis", recalca por su parte Nevado.

Todos estos problemas nacen, en parte, de la relación que los adolescentes tienen con su propia sexualidad, ya que al fin y al cabo, ese despertar sexual es la puerta de entrada no solo al mundo adulto, sino también a ser considerados y reconocidos en lo social. "En la adolescencia, lo social es central", recalca el psicólogo. "La figura de los padres debe ser la del acompañamiento, pues muchas de las cosas que hay que explicarles ya las saben por su propia cuenta". Pero para Nevado, "los padres no pueden esperar hasta que el niño tenga 12 años para hablarle de sexo", sino que "debe empezar desde el nacimiento, tal y como se les educa en una buena alimentación también es esencial explicarles la sexualidad, ya que es una de las partes más importantes en la configuración de su personalidad, los sentidos y la identidad del ser humano". Por ello, "debe existir esa figura de apego que equilibre las tensiones que se originan en la adolescencia con el sexo".

Orientación sexual e identidades de género

Como decíamos, los adolescentes de hoy en día tienen muchos menos tabúes a la hora de hablar de sexo que sus generaciones predecesoras. Es más, han recibido una especie de 'formación autodidacta y alternativa' en base al uso de las tecnologías y a la comunicación en redes sociales con sus pares. No solo por la manifiesta facilidad con la que pueden acceder a contenidos pornográficos, sino también por los cuestionamientos relativos a su orientación sexual e identidad de género, que reciben por parte de diversas figuras, tanto de sus ídolos de Internet como en las conversaciones digitales con sus contactos. Esto no deja de ser positivo, pues 'a priori' existe una mayor tolerancia hacia la diversidad sexual y de género que antes no existía, pero esto no quiere decir que los miedos y problemas de siempre cristalicen en diversas situaciones de conflicto.

"Me encuentro con jóvenes que ya han tenido varias relaciones sexuales, que ya han visto horas y horas de porno"

"Lo virtual ha hecho mucho por otorgarles toda la información sexual y ayudarles a construir su identidad", explica Fandiño. "En la red es mucho más fácil jugar con la construcción de la identidad, desde los filtros de Instagram hasta lo que uno pueda o quiera simular, las herramientas digitales hacen mucho más fácil la asunción de una personalidad que la presencialidad".

¿Qué se habla en los talleres de sexo?

Una de las anécdotas más curiosas que relata el psicólogo es cuando estuvo presentando una webserie sobre educación sexual y fue por diferentes colegios de la costa gallega. "El primer episodio decidimos que tratara sobre la diversidad de género y orientación sexual, y yo pensaba que se iban a aburrir. Pero en un instituto de Rianxo, llegó el turno de preguntas y se levantó una chica y dijo: 'Habéis estado hablando de la diversidad sexual, pero del pansexualismo heterorromántico no habéis dicho nada'. Nos quedamos a cuadros. Tienen un gran interés por el tema y un gran acceso a muchísima información. Los padres están muy perdidos, las AMPAS de los colegios nos llaman cada vez más para que demos charlas a sus hijos y a ellos mismos sobre cómo gestionar y filtrar toda esa información".

"El amor propio, la autoestima corporal... el deseo de las mujeres sigue estando olvidado. Y, por su puesto, su cuerpo sigue muy cosificado"

Patt Oliver, sexóloga con perspectiva feminista, quien lleva varios años impartiendo talleres en colegios e institutos, corrobora la opinión de Fandiño. "Te encuentras con chicos y chicas que se saben un montón de términos que tú desconoces, que realizan prácticas que tú nunca experimentaste a su edad y da la sensación de que van con el 'turbo' puesto, con 16 años parece que ya lo saben y lo han probado todo", asevera. "Pero, a poco que rasques, te das cuenta de que quizás tienen mucho más acceso a información sexual que sus padres, pero ese acceso es sesgado. Me encuentro con jóvenes que ya han tenido relaciones sexuales, que ya han visto horas y horas de porno, pero te encuentras que en lo más básico en la sexualidad, como es la autoestima sexual y el cuidado personal están muy atrás. Todo esto que parece que lo saben en realidad no es así".

"A la hora de hablar de ello no tienen tapujos, pero fallan en lo más esencial", prosigue Oliver. "Lo más preocupante es que te encuentras con chicas adolescentes de 13 a 16 años que siguen teniendo relaciones sexuales por coerción de su novio o por presión social, que realizan prácticas que en realidad no desean, que siguen fingiendo orgasmos, que ceden a la presión de sus parejas sexuales para tener relaciones sin preservativo... cosas que parecen de antaño. Es terrorífico. El amor propio, la autoestima corporal, el deseo de las mujeres sigue estando olvidado. La cosificación del cuerpo femenino sigue siendo terrible".

"Información no les falta, sino mentores y referentes que les acompañen en el proceso"

La sexóloga asegura que cuando imparte sus sesiones suele repartir "hojas en blanco" para que los adolescentes escriban sus preguntas de forma anónima sobre cualquier asunto relacionado con el sexo. Después, se los lleva a casa para contestarles al día siguiente. "Me sacan los colores", afirma con rotundidad. "Me hablan de prácticas y usan términos anglosajones que ni siquiera conozco. Pero se me cae el alma al suelo de las preguntas que me hacen, como por ejemplo si es normal fingir los orgasmos. Son todo preguntas que te hacen ver que todavía existe mucho abuso, mucha coerción para mantener relaciones sexuales, un gran desconocimiento sobre cómo cuidarse, no tienen ni idea de las enfermedades a las que se exponen o cómo hay que tratarlas. Tienen un 'cacao' tremendo".

"Si prestas atención a las imágenes, todas esas fiestas ilegales las protagonizan personas que ya son muy adultas, y se señala a los jóvenes"

Oliver propone que "la educación sexual esté integrada en el sistema educativo, que haya un seguimiento, que se ofrezca de la mano de otras tantas asignaturas". También concuerda con Fandiño en la idea de que los padres y los educadores deben acompañar, más que enseñar o restringir. "Yo no vengo a enseñarte nada, vengo a acompañarte, a que cuando tengas dudas tengas un referente a quien preguntar, que cuando tengas miedos te puedas sostener en mí", recalca. "Al final, toda la información está en los libros y en Internet, pero lo que no tienen son mentores ni referentes y personas que les sostengan en este descubrimiento de la sexualidad".

'Retrato de una sociedad adolescente'

La realidad que viven los niños y adolescentes en España es muy complicada, no solo en lo relativo a la construcción de su identidad, sino también en base a las numerosas brechas económicas y de género que se han acrecentado durante y después de la pandemia. Por otro lado, la vida adulta no deja de perseguir ese ideal adolescente de transgresión y juventud, a la par que lo condena. Tal vez esta sea la razón por la que se señala tanto a los jóvenes cuando hablan de 'fiestas ilegales' en mitad de la crisis sanitaria. "Si te das cuenta y prestas atención a las imágenes, todas esas fiestas no permitidas las protagonizan personas que ya son muy adultas", observa Fandiño.

"Es paradójico este señalamiento, porque vivimos en una sociedad 'adolescentizada'", concluye Fandiño, también en relación a la sensación de infantilismo que impera al estar sujetos a unas normas cambiantes y restrictivas por la pandemia. ¿Qué adulto no ha vuelto a su casa para el toque de queda de las diez sintiéndose un completo adolescente al que sus padres -en este caso, el Estado-, obligan a estar temprano de vuelta en el hogar? "La transgresión de las normas es algo intrínseco dentro del proceso madurativo de una persona, en este caso de los adolescentes. Algo que en unos tiempos como en los que estamos se rechaza, pero por otro lado ha habido mucho efecto espejo, nos han devuelto una imagen de nosotros mismos que nos cuesta trabajo ver y asumir".

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