La odisea de un piloto en el Amazonas: sobrevive en la selva tras un aterrizaje forzoso
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Cayó desde una altura de 900 metros

La odisea de un piloto en el Amazonas: sobrevive en la selva tras un aterrizaje forzoso

Ante la falta de socorro, decidió abandonar una zona que es habitada por serpientes y cocodrilos rumbo al este

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Fuente: iStock

Antonio Sena es un piloto de 36 años que ha estado más de un mes (36 días) en compañía de las serpientes y cocodrilos del Amazonas. El motor de la avioneta en la que Sena viajaba solo "se detuvo repentinamente a 900 metros" de altura, contó a la BBC. El piloto se vio obligado a realizar un "aterrizaje forzoso en medio de la selva", y golpeó su avioneta Cessna con las ramas que encontró a su paso. Finalmente, cayó en un área deshabitada al norte del río Amazonas.

Aunque el piloto evitó la que habría sido su propia muerte, contempló, horrorizado, cómo se había derramado en la superficie el combustible. Sena tuvo que abandonar la avioneta porque la situación se había vuelto "peligrosa". En ese momento, pensó que iba a permanecer en el lugar de cinco a ocho días, tiempo en el que estimó que llegaría la ayuda una vez dada la alerta por sus familiares.

El reencuentro con los suyos

Ante la falta de socorro, el extraviado solo encontró una solución: "Decidí caminar al este, rumbo al sol. Caminaba todas las mañanas de dos a cuatro horas", describió. Estos largos paseos abrieron el apetito del piloto, que llenó su estómago con una fruta que nunca había probado. Se trata de un producto que sirve de alimento a unos monos del lugar "que suelen comerla".

placeholder Encontró a un grupo de personas después de 36 días (Instagram)
Encontró a un grupo de personas después de 36 días (Instagram)

Como iba a necesitar más alimento que la fruta, comenzó a ingerir huevos de avestruz, afamados por su color azul y su gran tamaño. "Los huevos son huevos. Es proteína que necesitaba en ese momento, así que los comí crudos", relató Sena. Para protegerse de posibles depredadores, construyó refugios en la alto de las colinas. El piloto era consciente de que los jaguares, cocodrilos y anacondas desarrollan su actividad también en el agua.

Una vez pasados 36 días, Antonio Sena se encontró con un pequeño grupo de personas: "Después de todo este tiempo caminando, escalando, ascendiendo colinas y atravesando ríos, di con unos recolectores de castañas en un área aislada". Aunque tuvo problemas para verlos en un principio, pudo localizarlos gracias al ruido que hacían.

Caminaba todas las mañanas de dos a cuatro horas en dirección al este

"Lo único que me motivó y me dio fuerzas para continuar, incluso con el dolor y el hambre, fue la voluntad de volver a ver a mi familia", confesó Antonio Sena. En cuanto vio a los suyos en el aeropuerto, sintió que era el "mejor momento" de su vida. El 'desaparecido' descubrió que se enviaron aviones y helicópteros en su busca, pero que el operativo había abandonado la zona semanas antes. Todo apunta a que, si no hubiera salido por su propio pie, el piloto no se habría reunido con los suyos.

Brasil BBC
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