5 consejos para ahorrar agua cuando riegas tus plantas
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5 consejos para ahorrar agua cuando riegas tus plantas

El tipo de suelo, la evaporación y la altura de corte del césped, por ejemplo, pueden influir en un importante ahorro de agua

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El agua es un bien cada vez más preciado. Y es importante conocer algunos trucos para optimizar su uso al regar nuestras plantas. El tipo de suelo, la evaporación y la altura de corte del césped, por ejemplo, pueden influir en un importante ahorro de agua, tan beneficioso para el bolsillo como para el planeta.

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Ahora que se acerca el buen tiempo, Ester Casanovas, experta en jardinería de ManoMano, ha recopilado una serie de recomendaciones para gastar la mínima cantidad de agua posible a la hora de regar el jardín o las plantas, con los que no solo conseguiremos disminuir la factura a final de mes, si no que además estaremos dañando lo menos posible el medio ambiente.

Optimiza el riego al máximo

Si utilizas una regadera, sírvete de su alcachofa para que el agua caiga en forma de lluvia fina. El sustrato o la tierra se hidratan mejor si intentamos simular la forma del agua de lluvia, y evitarás que el agua busque un camino fácil.

Cuando regamos de manera rápida y vertiendo mucha cantidad en una maceta o jardinera, el agua puede acabar saliendo por los agujeros de drenaje sin empapar bien la tierra, lo que supone un auténtico desperdicio de recursos.

Si se utiliza una manguera de riego, aprovecha los distintos tipos de jets que incluye la pistola o la lanza para simular el mismo tipo de lluvia fina. Riega una planta, luego otra, y vuelve de nuevo a la primera: tus plantas te lo agradecerán.

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El riego por exudación es un tipo de riego por goteo muy eficiente. Se utiliza una manguera microporosa que se entierra ligeramente en la tierra, por lo que no se desperdicia nada de agua.

A no ser que estés cuidando de una planta que guste de tierras húmedas de manera permanente, deja que el suelo se seque entre riegos. Estimula el crecimiento de las raíces, que crecerán en profundidad en busca de agua.

Evita regar en horas de máxima insolación: las plantas aprovecharán mejor el agua al evitar la evaporación natural que se da en las horas centrales del día.

Recoge agua de lluvia

Recoger agua de lluvia para utilizarla en el riego supone un ahorro considerable y la instalación de depósitos no es complicada. Si dispones de espacio para ellos, ¿por qué no te lo planteas?

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Basta con modificar el bajante del agua que cae sobre el tejado para conducirla hasta el depósito, donde podrás acumular un montón de litros que podrás utilizar para regar tus plantas.

Elige bien las plantas que vas a cultivar

La xerojardinería permite tener un jardín mucho más sostenible. El cultivo de especies autóctonas, mejor adaptadas al tipo de tierra y al clima de nuestra zona nos evitará tener que regar tan a menudo.

Utiliza acolchados para evitar pérdidas por evaporación

Vivimos en un país caluroso, y el calor del sol sobre la tierra de nuestro jardín o macetas provoca pérdidas por evaporación. El uso de acolchados reduce significativamente estas pérdidas, con el consecuente ahorro en agua de riego.

Puedes cubrir la parte superior de tus macetas y jardineras con grava volcánica o corteza de pino. Además de reducir estas pérdidas, evitará la aparición de hierbas adventicias, que a su vez necesitarán agua para crecer.

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En los huertos, utiliza un acolchado de paja, que reducirá la evaporación del agua de riego y que te ayudarán a mejorar la textura de la tierra cuando elimines los cultivos. Como opción menos orgánica están los plásticos y mallas antihierbas, que cumplen con la misma función.

Mejora la tierra del jardín o de las macetas

La tierra o el sustrato en el que cultivamos también puede influir en el ahorro de agua. Las tierras arenosas, por ejemplo, no retienen el agua de riego porque son muy porosas y el agua pasa a través de ellas sin acumularse. Esto puede ser muy interesante si estamos cultivando cactus o suculentas, pero significa una pérdida de agua increíble en un jardín.

Puedes mejorar la capacidad de retención de agua añadiendo materia orgánica en una gran cantidad. Utiliza estiércol o compost, que irás añadiendo año tras año, consiguiendo así una importante mejora.

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Los sustratos que se utilizan para cultivar en macetas, no suelen presentar este problema, pero los que contienen una gran cantidad de turba pueden perder su capacidad de retención de agua si no regamos con regularidad. Para devolverle su esponjosidad, prueba a sumergir la maceta en un balde durante unas cuantas horas: notarás que, como si fuera una esponja, la turba se rehidrata y recupera su textura.

El césped: cómo ahorrar agua al regar

Siempre se ha dicho que el césped es una de las plantas que consume más agua, pero hay algunos trucos que nos permitirán optimizar su riego:

  • Déjate aconsejar y siembra una variedad que se adapte a las condiciones climáticas de tu zona. Aunque pueda parecerte más bonito, es probable que el césped de tus sueños necesite un riego muy superior al de otras variedades. Infórmate bien antes de sembrarlo.
  • La altura del césped influye en su consumo de agua: un césped largo, necesitará mucho más riego que uno corto.
  • Mantén las hojas del cortacésped bien afiladas: los cortes limpios evitan pérdidas por transpiración, mientras que las briznas desgarradas pierden más agua.
  • Provoca el crecimiento de las raíces del césped, haciéndole pasar algo de sed. Las raíces crecerán en busca del agua y se hará más resistente a la sequía.
  • Riega en profundidad y con menos frecuencia para que el agua llegue a las raíces.
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