La familia que siempre vive en el horario de invierno
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A CONTRACORRIENTE

La familia que siempre vive en el horario de invierno

Como cada año, volvemos a adelantar la hora y entrar en la primavera. ¿Qué pasaría si por fin decidiéramos por cuenta propia no hacerlo?

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Ahora que volvemos a cambiar la hora un año más es el momento en el que surge el debate sobre si habría que acordar una hora fija para todo el año y todas las estaciones. El año pasado, el cambio al horario estival fue más excepcional que nunca, ya que nos pilló empezando una larga cuarentena que duraría hasta el verano, dejándonos encerrados en casa y sin primavera.

Por aquel entonces, muchos ni siquiera lo notaron al tener que teletrabajar desde casa, pero lo cierto es que cada primavera siempre surgen voces de expertos que detallan problemas asociados al cambio brusco que se notan, sobre todo, en los hábitos de sueño. Incluso, hay estudios que aseguran que esta pérdida de sueño de una hora puede llegar a estar asociada a un aumento de infartos y accidentes cerebrovasculares.

"Le gustaba que las reuniones empezaran una hora más tarde, así tenía más tiempo por las mañanas, como si ganara una hora más todos los días"

El debate sobre si debíamos seguir adelantando o atrasando una hora al día con la llegada de la primavera o el otoño llegó a la Comisión Europea en 2018, cuando su expresidente, Jean Claude Juncker, sirvió de altavoz de todos los ciudadanos que se oponían a estos cambios horarios. "Millones de ciudadanos europeos no quieren seguir cambiando los relojes", afirmó el 31 de agosto de aquel año. Juncker se refería a una encuesta que se hizo a los habitantes de las potencias europeas en las que un abrumador 80% quería seguir viviendo en el horario de verano, de ahí que la Comisión propusiera a la Eurocámara abolir este cambio de hora.

Foto: Escultura con relojes en una estación de París (Reuters)

Pero ahora, dos años después y una grave crisis sanitaria de por medio, el tono del debate y las propuestas se han relajado, quizás porque evidentemente hay asuntos más importantes que atender y porque el año pasado apenas percibimos la modificación horaria. ¿Qué preferimos? ¿Ganar una hora de sol o de noche? Sin consultar las encuestas y solo atendiendo a nuestro espíritu mediterráneo, lo más lógico es que la mayoría de los españoles prefieran vivir más de día que de noche, una posición con la que seguramente no concuerden otros países europeos más acostumbrados a vivir con días más cortos y noches más largas.

Los Richards, una familia peculiar

Si miramos a Estados Unidos, país que ya cambió al horario de verano el pasado 14 de marzo, la disparidad de opiniones será mucho más grande a juzgar por la enorme cantidad de población que tiene y la enorme diferencia geográfica entre este y oeste que provoca que en un lado anochezca mucho más rápido que en el otro. Recientemente, con motivo del cambio de hora, apareció un artículo en el periódico 'The Atlantic' en el que contaban la historia de una familia que decidió vivir siempre en el horario de invierno, los Richards.

"El tiempo es justo lo que se nos ha ocurrido para no tener que preguntar qué hora es y responder: 'cuando el sol esté a solo dos manos del horizonte'"

"Los Richards siempre han sido noctámbulos, se acuestan más tarde y se levantan más tarde", explica la periodista Olga Khazan. "Durante el horario estándar, que va de noviembre a marzo, durmieron durante una gran parte de la luz matutina solo para pasar una noche larga y oscura. Tampoco les gustaba jugar con los horarios de sueño de sus niños pequeños. Así que este año decidieron no cambiar los relojes y configurar todos sus dispositivos en la zona horaria del Atlántico, una hora antes que la hora del este, utilizada por Puerto Rico y Nueva Escocia".

Khazan advierte que el esposo no tuvo ningún problema con las reuniones porque su ordenador las programaba automáticamente en función de su nueva zona horaria falsa. "De hecho, le gusta que las reuniones comiencen una hora más tarde, así tenía más tiempo disponible por las mañanas", explica la periodista. "Se siente como si ganara una hora más todos los días". En cuanto a los niños, "perciben que viven en una hora falsa solo cuando otras personas lo mencionan, lo cual no es frecuente ya que son educados en casa", asevera Khazan. Evidentemente, no todo el mundo tiene la opción de que sus hijos puedan gozar de una educación personalizada en el hogar.

La luz natural y el sueño

La mayoría de las investigaciones realizadas aseguran que las personas duermen mejor durante el horario estándar, es decir, el que va de noviembre a marzo, el de invierno. Esto es porque la luz brillante de la mañana ayuda a estar más despejado durante el día y la oscuridad nocturna ayuda a facilitar el sueño. "Cuando se priva del sueño, comienza a aumentar la adrenalina y otras hormonas, así como las inflamaciones que pueden contribuir a un posible derrame cerebral o un ataque cardíaco", asegura Beth Ann Malow, profesora de neurología en un centro médico de Nashville consultada por Khazan, en referencia a las teorías que aseguran que el cambio brusco en los hábitos de sueño producido por el cambio de hora puede conducir a problemas de salud cardiovascular o cerebrovascular.

Foto: Foto: iStock.

En general, experimentos como el de los Richards demuestran que efectivamente la hora es solo una cuestión acordada por un gran número de personas para desempeñar su rol en la sociedad. "El tiempo en sí es justo lo que se nos ha ocurrido como sociedad para no tener que preguntar a qué hora sale el vuelo y tener que responder: 'cuando el sol esté a solo dos manos del horizonte'", asegura el padre de la familia.

Una muestra de que cada uno sigue su propio horario son los cambios que experimentamos con él durante la pandemia, que sumada a la ansiedad natural de la época ante algo tan excepcional como una cuarentena, hizo que muchos ciudadanos perdieran por completo el control del tiempo y acabaran acostándose más tarde y viviendo según su propio horario. Especialmente aquellos que no tuvieron que trabajar, puesto que al fin y al cabo no hay mayor regulador horario que el que impone el empleo y sus rutinas. ¿Y tú? ¿Estarías dispuesto a vivir una hora menos o una hora más respecto al resto del mundo?

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