Perritos incandescentes: así aprovechan en Islandia la erupción del volcán Fagradalsfjall
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GRACIAS AL CALOR DE LA LAVA

Perritos incandescentes: así aprovechan en Islandia la erupción del volcán Fagradalsfjall

Un grupo de científicos utiliza la lava para cocinar unos perritos calientes ante la atónita mirada de decenas de curiosos

placeholder Foto: Los científicos usaron la lava del Fagradalsfjall para cocinar los perritos (Reuters/Cat Gundry-Beck)
Los científicos usaron la lava del Fagradalsfjall para cocinar los perritos (Reuters/Cat Gundry-Beck)

La erupción del volcán Fagradalsfjall, en el suroeste de Islandia, ha atraído la atención de cientos de personas, que no han querido perderse un fenómeno natural de una belleza extraordinaria. Pero no solo los curiosos se han acercado hasta el lugar para inmortalizar el momento: los científicos han aprovechado para hacer algunos experimentos interesantes.

El volcán se encuentra a menos de 40 kilómetros de la capital islandesa, lo que ha facilitado la presencia diaria de miles de personas en la zona. De hecho, la policía ha tenido que pedir a los curiosos que no se acerquen más de lo necesario hasta la zona para evitar riesgos innecesarios derivados de la lava del volcán.

Una de las imágenes más curiosas de la erupción la ha protagonizado un grupo de científicos que quiso aprovechar la lava expulsada por el volcán para cocinar unos perritos calientes. Así que no dudaron en sacar una bolsa de salchichas, colocarlas alrededor de la lava y esperar a que el calor las cocinara, para después comérselas felizmente.

Efecto llamada

El vídeo publicado por Reuters se ha hecho viral y son muchas las personas que reconocen que les gustaría estar tan cerca del Fagradalsfjall como para poder disfrutar del espectáculo en primera persona. Los científicos aprovecharon un descanso para comerse los perritos y, de paso, convertirse en protagonistas en las redes sociales, pero no fueron los únicos presentes en la zona.

El Fagradalsfjall está apenas a 40 kilómetros de la capital islandesa, Reykjavik

Ulvar Kari Johannsson, un joven ingeniero de 21 años, explica a SCMP que "absolutamente impresionante. Huele bastante mal, pero a mí lo que me sorprendió fueron los colores naranjas de la lava: eran mucho, mucho más profundos de lo que cabría esperar". Como él, cientos de personas se acercan a diario hasta la zona para ver en directo el espectáculo.

Para llegar hasta la base del volcán hay que aparcar el coche y hacer una ascensión de, aproximadamente, una hora y media. Una vez allí, la sorpresa es la nota común entre los visitantes, como explica Emilie Saint-Mleux, una estudiante de intercambio: "Es el calor lo que realmente me sorprendió. Cuando nos acercamos a la lava que fluía en el suelo, la temperatura subió de 10 a 15 grados y nuestras caras se sonrojaron".

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