Cómo aprender a tolerar el tedio que nos producen las reuniones por videollamada
  1. Alma, Corazón, Vida
no estás solo

Cómo aprender a tolerar el tedio que nos producen las reuniones por videollamada

Una vez que salgamos de este período de crisis tiene sentido que nuestra relación con aplicaciones como Zoom evolucione, pero ahora no tenemos buenos recuerdos

Foto: Fuente: iStock
Fuente: iStock

El trabajo remoto también puede cansar. Aunque a muchas personas les convence el teletrabajo (Según una encuesta de Bain & Company, el 68% de los trabajadores españoles afirma ser igual o más productivo de esta manera, y además pueden conciliar vida laboral y personal), hay algo que quizá usted mismo ha notado con el paso del tiempo y el avance de la pandemia: el chat por Zoom ha dominado nuestra vida laboral, y mucha gente comienza a estar agotada.

El zoom (o sus derivados), aunque es una magnífica aplicación, consigue simplificar las interacciones sociales hasta lo absurdo, y aunque las videoconferencias existían desde hace años, de pronto tuvimos que acostumbrarnos en un panorama de temor sin precedentes, lo que, desde luego, no ha servido para mejorar su imagen o que nos hagamos una idea positiva de ella.

¿Cuánto durará?

Si el teletrabajo (o su opción híbrida, en cualquier caso) se mantendrá hasta después de esa esperada época post-covid, parece lógico pensar que el zoom tampoco se irá a ninguna parte. ¿Cómo mantener entonces a raya el rechazo y la fatiga que parece provocar? Si va a convertirse en una parte fundamental de nuestra vida profesional, ¿podremos acabar amándolo?

Se nos obligó a usarlo por culpa de la pandemia. Zoom fue un salvavidas durante el confinamiento, pero también un deber, y no guardamos buenos recuerdos

Un estudio de la Universidad de Stanford, publicado en 'Tecnology, Mind and Behavior', señala las razones por las que experimentamos esta fatiga: el contacto visual constante se asemeja a encontrarse en un interrogatorio, también nos hace observarnos continuamente (lo que ha derivado en problemas de autoestima e incluso aumento de cirugía plástica), y el lenguaje corporal tampoco está tan claro en la pantalla. Tampoco es cómodo estar sentado todo el día frente a una cámara, cuando además se nos ha obligado sin otra opción por culpa de la pandemia. Zoom fue un salvavidas durante el confinamiento, pero también un deber.

En otras palabras, igual que el desinfectante de manos y las mascarillas, se ha convertido en un símbolo de la era covid y todo lo malo que eso significa. Sin embargo, como informa un reciente artículo en 'BBC', una vez que salgamos de este período de crisis tiene sentido que nuestra relación con Zoom evolucione. Estamos acostumbrados a adoptar nuevas tecnologías, al fin y al cabo. La hipótesis es que lo usaremos con más moderación y en situaciones que realmente lo requieran.

Consejos prácticos

El equipo de Stanford sugiere además algunos consejos prácticos para terminar con esta fatiga tan característica, como hacer reuniones de un solo audio y un teclado externo para permitir una mayor flexibilidad en la disposición de los asientos. De la misma forma, ya se están implementando nuevas funciones, (es posible que hayas notado que ahora puedes difuminar tu fondo o cambiarlo para evitar que tus colegas vean tu cocina). También se está trabajando para crear herramientas que permitan grabar las reuniones y se puedan ver en otros momentos.

Se está trabajando para crear herramientas que permitan grabar las reuniones y se puedan ver en otros momentos. El paso del tiempo influirá en la disminución de la fatiga

Por supuesto, el paso del tiempo también influirá en la disminución de la fatiga de Zoom. Las medidas de distanciamiento social desaparecerán, los viajes comenzarán de nuevo y no solo podremos regresar a la oficina, sino también visitar a amigos y familiares en persona, lo que significa que podemos elegir para qué usamos la aplicación, y eso será fundamental para el cambio. Mientras tanto, habrá que esperar un poco más.

Trabajo
El redactor recomienda