El neoyorkino de 89 años que ha sido vacunado para poder seguir bailando
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No se ha perdido un concurso en décadas

El neoyorkino de 89 años que ha sido vacunado para poder seguir bailando

Bob Holzman se ha aventurado también a ir a restaurantes vegetarianos de la ciudad para descubrir nuevos sabores

placeholder Foto: El anciano ha pasado la cuarentena leyendo títulos prestados por la Biblioteca Pública de Nueva York (Twitter)
El anciano ha pasado la cuarentena leyendo títulos prestados por la Biblioteca Pública de Nueva York (Twitter)

Bob Holzman es un hombre de 89 años que ha recibido la dosis de la vacuna contra el covid-19 con la esperanza de volver a bailar. Y es que, este anciano de Nueva York (Estados Unidos) lleva los últimos 75 años participando en eventos de la ciudad dedicados al swing, fox-trot, samba y salsa. Hasta 2020 no se había perdido ninguna competición en el marco de la celebración del festival Swing nocturno de verano en el Lincoln Center. A este evento se suman las fiestas de baile en el Bryant Park de Manhattan y otros lugares con pistas de baile de la Gran Manzana.

Esta historia que recoge ABC 7 Chicago menciona la pandemia que golpeó en marzo de 2020, que obligó a Holzman a recluirse a su casa, donde ocupó su tiempo con libros electrónicos prestados por la Biblioteca Pública de Nueva York.

El anciano devoró títulos de diversas temáticas, desde política a ciencia pasando por arte. "Me considero afortunado de poder bailar y saltar, coger mi carro para ir de compras y hacer todo lo demás", afirma Bob Holzman.

Más complicado para los jóvenes

Las vacunas están cambiando la vida diaria de las personas mayores que llevan, al igual que el resto del mundo, un aislamiento forzado. Ahora, los ancianos pueden reencontrarse con sus familiares, comer en restaurantes e, incluso, volver a bailar. “No tengo ninguna duda de que podré hacer todo lo que hacía antes. Y lo haré con mucha gratitud por haber sido capaz de superarlo”, cuenta el neoyorquino.

A medida que las ciudades han comenzado su desescalada, Holzman, que no ha comido carne en los últimos años, se ha aventurado a ir a los restaurantes vegetarianos de la ciudad para descubrir nuevos sabores. A la libertad de movimiento se suma el fin de una ansiedad que era tan profunda y estaba tan arraigada, que parecía que no iba a acabarse nunca.

Foto: La cadena de supermercados a la que pertenece el establecimiento ha inoculado a casi un millón (Dado Ruvic, Reuters)

“Las personas mayores, las de mi edad, parecen estar mucho mejor con la realidad de covid-19 que aquellos que son un poco más jóvenes”, destaca Holzman. “Y mi propia suposición tiene que ver con el hecho de que cuando eres un anciano… tienes los recursos y la experiencia para poder lidiar con casi cualquier problema”.

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