Cómo hacer ejercicio cuando odias hacer ejercicio
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Cómo hacer ejercicio cuando odias hacer ejercicio

El problema está en asumir que el deporte es, solamente, correr por el parque o hacer abdominales. Aprende a escuchar a tu cuerpo y busca el que a ti te convenza más

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Desde nuestra más tierna infancia oímos continuamente que el ejercicio es fundamental. Son muchísimos sus beneficios, mejora la forma y la resistencia física en general, regula la presión arterial, ayuda a mantener la densidad ósea y un buen peso corporal, además de mantener el tono y la fuerza muscular. El problema es cuando no nos gusta hacer ejercicio en absoluto. No solo que no nos guste, como puede no gustarnos la mezcla del chocolate y la menta en el helado, sino que odiamos cualquier deporte.

¿Estamos destinados a vivir una vida horrible y sedentaria, sentados en el sofá de casa? Es cierto que se necesita una gran motivación mental, unida a una energía vigorosa, para levantar el trasero e irse a entrenar, especialmente cuando las temperaturas son extremas y hace mucho frío (o mucho calor). El coronavirus no ha mejorado las cosas, muchos de nosotros estábamos acostumbrados a hacer deporte en un entorno social, lo que significa que, aunque no nos encantase hacerlo, por lo menos la cerveza de después con los colegas del gimnasio podía incentivarnos. Ahora ya no tenemos ni eso.

Cualquier movimiento es ejercicio. Así que se trata de encontrar lo que realmente nos apetece hacer

Esta vida sedentaria en la que no seguimos una rutina de ejercicios está llevando a desarrollar problemas físicos (dolores, insomnio) y mentales (ansiedad, depresión). El problema, según explica la entrenadora de fitness Tally Rye en 'Vice': "Debemos dejar de pensar en el ejercicio de forma tradicional. No se trata solo de correr y hacer abdominales. Cualquier movimiento es ejercicio. Así que se trata de encontrar lo que realmente nos apetece hacer".

Cuando no tienes mucha energía

No hace falta que te hagas una clase aeróbica buscando un vídeo de YouTube. La entrenadora asegura que una suave sesión de pilates, pasear al perro o caminar rápido hasta el supermercado también sirven como ejercicios. Incluso bailar alrededor de la habitación por un momento sigue contando como ejercicio. "Se trata de encontrar el lado lúdico, el lado divertido de hacer lo que eliges hacer", indica.

Muchos entrenadores coinciden en que caminar y bailar a diario son ejercicios que todos deberíamos practicar, porque reducen la ansiedad

Muchos entrenadores coinciden en que caminar y bailar a diario son ejercicios que todos deberíamos practicar, porque reducen la ansiedad. “Nos han educado bajo la presión de que el ejercicio debe tener un resultado visible. Debes lograr una cierta estética para que se vea como 'exitosa', apunta. "Pero creo que debemos replantearlo como algo que beneficie el bienestar físico y mental".

Por tanto, primero debes entender cómo te sientes y preguntarte qué te apetece hacer, sin presiones. Puede que con caminar te valga, con yoga o con unos estiramientos, o quizá estés más animado y puedas coger la bici o hacer unos ejercicios aeróbicos en YouTube. Pero lo primero que debemos entender para comenzar a valorar el ejercicio es que hacer deporte no significa obligatoriamente salir a correr por el parque.

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