¿Qué pasaría si dejases de usar jabón para ducharte?
  1. Alma, Corazón, Vida
quizá no lo necesites

¿Qué pasaría si dejases de usar jabón para ducharte?

Gran parte de nuestra percepción sobre el olor tiene que ver con el condicionamiento social. Tenemos un amplio espectro de olores y siempre emitimos señales químicas

placeholder Foto: Fuente: iStock
Fuente: iStock

A la hora de ducharnos (o bañarnos, si nos sobra el agua), todos tenemos nuestros propios trucos, y aunque algunos utilizamos esponja y otros no, lo cierto es que el jabón es la piedra angular de nuestra civilización. Antes, quién sabe con qué se lavarían nuestros antepasados. Es tan importante y poderoso porque cada molécula suya tiene un extremo que se adhiere al agua y otro extremo que se adhiere a los aceites, lo que significa que tiene el poder químico para básicamente desbloquear un aceite o compuesto graso de lo que sea que se adhiera. En otras palabras, es esencial para lavar la suciedad.

El jabón también elimina el sudor del cuerpo, así como los aceites naturales, y todas las secreciones sebáceas que emanan por la piel. Aunque pueda parecer algo bueno, en realidad no lo es tanto. Estas secreciones mencionadas ayudan a humectar la piel y a mantener el pH correcto, además de un microbioma complejo (un mundo de bacterias en miniatura y de múltiples especies) en nuestra piel. Si el pH de nuestra piel se desequilibra, puede causar inflamación o sequedad, y algunas enfermedades importantes como la psoriasis a menudo se asocian con una alteración de estas propiedades de la piel y del microbioma.

Las secreciones que emana nuestra piel ayudan a humectarla y a mantener el pH correcto, así como un microbioma complejo

¿Significa eso que nuestros antepasados estaban más sanos? No es tan sencillo. ¿Tendríamos que dejar de lavarnos con jabón para tener mejor la piel pero, a cambio, oler peor? Tampoco. Según explica en 'Mel Magazine' el profesor de ecología microbiana Jack Gilbert, él dejó de lavarse con jabón hace cinco años y no cree que vaya a volver atrás. "No huelo mal", se quita el exceso de grasa y las células muertas de la piel de la cara con un paño mojado y tampoco utiliza champú, sino que elimina la acumulación de grasa peinando con fuerza. James Hamblin, redactor de 'The Atlantic', también es partidario de no usar jabón en general, aunque él lo utiliza para lavarse el pelo y en algunos lugares estratégicos. Ambos aseguran que el cuerpo, simplemente, se acaba adaptando.

¿Probarías a hacerlo pero te da miedo acabar oliendo fatal? (digan lo que digan Hamblin y Gilbert). Primero habría que entender qué es lo que huele mal en nuestro cuerpo cuando no hay, digámoslo así, una higiene profunda. Técnicamente, no es el sudor lo que hace que una persona apeste. Esto es lo que realmente sucede: cuando los riñones descomponen los aminoácidos (proteínas), un subproducto es el amoníaco. Tu cuerpo se deshace de este amoníaco de dos maneras: por el sudor y la orina. A muchos tipos diferentes de microbios les gusta darse un festín con este amoníaco que emana de las glándulas sudoríparas, pero hay algunas especies de bacterias que emiten un olor muy maloliente cuando metabolizan todas esas cosas de la piel que les gusta 'comer'. Eso es lo que hace que una persona apeste. Hamblin, por ejemplo, apuesta porque el mal olor es un desequilibrio de microbios.

¿Qué sucede si dejo de usar jabón?

La pregunta más importante es, por supuesto, cómo olerás. "La idea es que si dejas de destruir esos microbios o de cambiar constantemente su hábitat, que alcancen una especie de estado estable, más similar a los microbios intestinales", apunta. "En lugar de estar muy limpio por la mañana y fatal al día siguiente si no te duchas, alcanzarías un estado más equilibrado. Siempre olerías similar".

Hay muchos factores que determinan el aroma de tu cuerpo: lo que comes, dónde vives, la actividad física que realizas...

Además, señala que gran parte de nuestra percepción sobre el olor tiene que ver con el condicionamiento social. Hay muchos factores que determinan el aroma de tu cuerpo: lo que comes, dónde vives, la actividad física que realizas... la realidad es que tenemos un amplio espectro de olores y siempre emitimos señales químicas. Durante mucho tiempo ha sido esencial para las comunicaciones interpersonales y los microbios son parte de todo ello. Necesitamos olores característicos. Eso sí, si decides dar el gran paso no te olvides de seguir usando el jabón para lavarte las manos.

Higiene
El redactor recomienda