¿Por qué todos creemos en, al menos, una teoría de la conspiración?
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¿Por qué todos creemos en, al menos, una teoría de la conspiración?

Parece cada vez más claro que la creencia en las teorías de la conspiración es parte de la psicología humana

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Elija usted: los extraterrestres construyeron las pirámides, el coronavirus no existe, la Tierra es plana, el hombre jamás llegó a la Luna, lo del Capitolio fue orquestado, Elvis o Hitler o John Lennon o cualquier otro personaje famoso jamás murió y se pasea por alguna playa de Sudamérica, Anna Frank no escribió su libro, el Holocausto es una mentira, el Aserejé es una canción satánica, las Torres Gemelas sufrieron un autoatentado, Osama Bin Laden y Barack Obama son la misma persona, Finlandia no existe, los Illuminati lo controlan todo... ¿cuántas ha dado por buenas? ¿Cree, aunque sea un poco o con ciertas variaciones, en alguna? (Esperamos que no sea la de Finlandia).

Según explica el sociólogo Asbjørn Dyrendal, de la universidad de Noruega, en 'Science Alert', todo el mundo cree en, al menos, una teoría de la conspiración. Y no es una opinión personal, sino que ha realizado un estudio previo para llegar a esa conclusión: "Parece cada vez más claro que la creencia en las teorías de la conspiración es parte de la psicología humana. La creencia en conspiraciones puede venir dada por factores situacionales (respuestas al miedo o la incertidumbre) y parecen estar ampliamente vinculadas a la aprensión y el pensamiento mágico", indica.

La investigación concluyó que los adeptos a las teorías de la conspiración tienen una educación inferior a los que no sucumben a las teorías. Además, suelen informarse por redes sociales

Pero, ¿por qué algunas personas son más conspirativas que otras? El equipo de investigación llevó a cabo una muestra con un grupo de estudiantes noruegos. Comprobaron que las personalidades con mayor tendencia a creer en teorías de la conspiración incluían rasgos esquizotípicos, mentalidad de conspiración, creencias paranormales y autoritarismo de derecha. Los rasgos esquizotípicos incluyen paranoia, ansiedad social, pensamientos o comportamientos extraños o creencias no convencionales, y aunque el equipo descubrió que ese es el factor principal que lleva a un individuo a creer en teorías de la conspiración, está relacionado con otros factores.

Por ejemplo, uno de esos factores, conocido como 'orientación del dominio social' (SDO en inglés), mide el apoyo de una persona a las jerarquías basadas en grupos. Aquellos con un alto grado de SDO creen que la sociedad debe estructurarse jerárquicamente, mientras que los que tienen un grado bajo de SDO opinan que se debe estructurar de manera igualitaria. En el estudio, los investigadores señalaron que "un alto grado de SDO estaba fuertemente asociado con la mentalidad de conspiración, y más en hombres que en mujeres. Esas personas suelen verse a sí mismas como jerárquicamente superiores".

Además, también llegaron a la conclusión de que los adeptos a las teorías de la conspiración son también de una clase social más baja y con una educación inferior a los que no sucumben a las teorías. El equipo también notó que suelen informarse a través de las redes sociales, donde se encuentran mayoritariamente estas teorías. Sin embargo, como explica el profesor Joe Uscinski, autor de 'American Conspiracy Theories', no hay que estigmatizarles: "Todo el mundo cree en alguna y quizás en más de una. Y la razón es sencilla: hay un número infinito de teorías de la conspiración ahí fuera. Si hiciéramos una encuesta sobre todas ellas, todo el mundo marcaría varias casillas. Da igual que seas de izquierdas o derechas, ambos bandos tienen ideas de este estilo. Hay que olvidarse de la idea de que el conspirativo es un varón blanco de mediana edad que lleva un sombrero de papel de aluminio y vive en casa de su madre".

A menudo, culpamos a los políticos de los malos acontecimientos. Así sentimos que pertenecemos a un grupo y generamos antagonismo hacia otro

También indica que, a menudo, culpamos a los políticos de los malos acontecimientos. "De esta manera, sentimos que pertenecemos a un grupo, a la vez que generamos antagonismo hacia otro, que es el culpable de lo que está sucediendo", cuenta, como están tan arraigadas en la sociedad desde hace tanto tiempo, asegura que es muy difícil que vayamos a desprendernos de repente de las teorías de la conspiración.

"El mundo está lleno de teorías de la conspiración, nadie escapa", explicaron fuentes del estudio de Noruega. "Esta investigación es la primera que se realiza en Noruega, un país con altos ideales igualitarios y una de las naciones con mayor igualdad de género en el mundo. Parece que ningún lugar puede escapar a este aspecto de la naturaleza humana", concluyen.

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