"Esto son un romano y un persa...": la curiosa historia de los chistes a través de los siglos
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Humor A.C.

"Esto son un romano y un persa...": la curiosa historia de los chistes a través de los siglos

¿Qué tienen en común un sumerio y un griego antiguo? Que ambos contaban chistes. El humor no es algo nuevo, pero ha ido evolucionando mucho a lo largo del tiempo

placeholder Foto: Fotograma de 'La vida de Brian'.
Fotograma de 'La vida de Brian'.

Si Pijus Magnificus se hubiera enterado de las risas que provocaba su nombre, quizá hubiera decidido cambiárselo. El humor nos ha acompañado desde siempre, y aunque no lo parezca, evoluciona constantemente. Si hace tan solo unos años preguntábamos: "¿Has escuchado el chiste de Jaimito?", ahora hemos aceptado aquello de que una imagen vale más que mil palabras e inquirimos a nuestro interlocutor si ha visto ese meme tan gracioso que ilustra perfectamente la situación que estamos viviendo, (o, en otras palabras, "buah es que soy yo literal").

¿Se reían nuestros antepasados? Todo apunta a que sí, y bastante. De hecho, un peculiar estudio dirigido por el doctor Paul Mcdonald, de la Universidad de Wolverhampton, trató de desentrañar cuál había sido el chiste más antiguo del mundo. La lista, publicada por 'Insider', mostraba en total diez bromas que no harían sonreír a nadie en la actualidad, y es un claro ejemplo de cómo ha evolucionado el humor a lo largo de la historia, aunque la esencia sigue siendo la misma.

"Amigos, ¿saben cómo se entretiene a un faraón aburrido? Navegas por el Nilo con un bote cargado con mujeres jóvenes vestidas solo con redes de pescar y le pides que vaya de pesca"

El que fue calificado como el chiste más antiguo del mundo parece ser que fue contado por primera vez en Sumeria, hacia el 1.900 a.C, y, como no podía ser de otra forma, es un poco escatológico. Dice así: "Algo que nunca ha ocurrido desde tiempos inmemorables; una mujer joven no se tiró un pedo sobre las rodillas de su marido". Si ya nos cuesta entender algunas bromas en la actualidad, imagínate esta. El segundo chiste más antiguo del mundo era, al parecer, una chanza recurrente en el Antiguo Egipto (hacia el 1.600 a.C) y de índole sexual. Se descubrió en el Papiro de Westcar y parece que haría referencia al faraón Seneferu, notable constructor de pirámides: "¿Cómo se entretiene a un faraón aburrido? Navegas por el Nilo con un bote cargado con mujeres jóvenes vestidas solo con redes de pescar y le pides al faraón que vaya de pesca". Ba dum tss.

En esa lista de los chistes más antiguos del mundo se incluía también un pasaje de 'La Odisea' de Homero bastante famoso, que es más un juego de palabras que un chiste: cuando Ulises se topa con el Cíclope le dice que se llama 'Nadie', y es lo que este repite cuando el héroe da órdenes de atacar al gigante: "¡Ayuda, Nadie me ataca!". Y es que de todas las bromas que incluye la lista, la única que realmente podría hacernos un poco de gracia se contó en la Antigua Grecia aproximadamente 300 años después de Cristo: "Cuando el barbero de la corte le preguntó cómo quería que le cortaran el pelo, el rey respondió que en silencio". Desternillante en comparación con los anteriores, quizá porque es un chiste 'más moderno'.

'Filógelos', escrito en el IV d.C, es el primer libro recopilatorio de chistes, con 265. Habla de los leperos de la época: esclavos, intelectuales, profesores y alumnos, maridos y mujeres...

O quizá porque forma parte del primer recopilatorio de chistes de la Historia: 'Filógelos', que según los expertos es el libro que marca el nacimiento del chiste tal y como lo conocemos en la actualidad. Está escrito en griego y se atribuye a Hierocles y Filagrio, además se cree que pudo escribirse alrededor del siglo IV d.C, a juzgar por el lenguaje utilizado. La recopilación contiene 265 chistes y, aunque no hay ninguno que hable de los habitantes de Lepe o de baturros, sí que tiene algunos temas que aún a día de hoy son recurrentes a la hora de contar chistes: borrachos, maridos y mujeres, esclavos, profesores y alumnos, intelectuales y tontos... lo típico en cualquier sociedad, vaya.

Algún ejemplo: "Un hombre le dice a otro: 'El esclavo que me vendiste está muerto', a lo que el otro le responde: '¡Por los dioses! Cuando estaba conmigo jamás le dio por hacer tal cosa", o uno de maridos y mujeres, quizá el tema más recurrente a la hora de hacer chanzas en la Historia de la humanidad: "Un hombre le dice a su amigo: 'anoche me acosté con tu mujer'. El amigo le contesta: 'Yo soy su marido y tengo que hacerlo, pero tú, ¿qué excusa tienes?'". Al parecer, Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno, pagó para que un club social de Atenas escribiese los chistes de sus miembros. Y, como curiosidad, para comprobar si los chistes de 'Filógelos' podían tener algún tipo de gracia en la actualidad, el cómico Jim Bowen decidió leerlos en voz alta en 2008 en un escenario. Al público le hicieron gracia, aunque quizá el mérito es del que los había traducido.

Algo especial tiene que tener 'Filógelos' cuando todavía algunos tuiteros siguen compartiendo sus chistes, aunque sea por curiosidad histórica o cultural, más que por las ganas de hacer reír.

"En todos los países reímos, pero el contenido depende de muchos aspectos culturales", explica a El Confidencial Eduardo Jauregui, psicólogo y autor de libros como 'El sentido del humor: manual de instrucciones'. "Hay ciertos tipos de humor (escatológico, sexual, las caídas...) que son comunes a todas las culturas, como notó Freud en su día: se trata de una forma de hablar de temas tabú. Por ejemplo, Mr. Bean hace gracia en todas partes, porque es un tipo de humor muy 'clown'. Sin embargo, otros aspectos son culturalmente relativos y suelen decir que no conoces una cultura bien hasta que no te ríes de sus chistes. Mi teoría es que la risa la provoca la persona que no cumple ciertas normas de comportamiento, pero claro, estas normas han ido variando con el paso del tiempo".

No conoces una cultura hasta que no te ríes de sus chistes

Quizá las normas sociales o la manera de narrar los chistes han cambiado, pero la esencia se mantiene. Los monólogos surgieron en Estados Unidos en los años 30 ('Stand up comedy') y antes de dar el salto a la gran pantalla con programas como 'Saturday Night Live' los cómicos solían utilizar los escenarios de los bares de copas para contar anécdotas cotidianas con mucho humor. A veces las bromas eran tan arriesgadas que el humorista se enfrentaba a pasar la noche en el calabozo o a ser vetado en el estado, como Lenny Bruce, que fue condenado por obscenidad (y su juicio se considera un hito para la libertad de expresión en Estados Unidos). Nosotros, por nuestra parte, contábamos con figuras como Gila o Eugenio, y ahora con El club de la comedia. Pero no sería tan descabellado que alguna de estas personas adaptara los chistes de 'Filogélos' para contarlos hoy en día: de hecho, el chiste del hombre que se ha acostado con la esposa de su amigo lo solía contar el humorista estadounidense Milton Berle.

En los años 30 surgió en Estados Unidos el concepto de 'Stand up comedy' o monólogo: los cómicos contaban anécdotas sobre su vida en los escenarios de los bares de copas

Además, tampoco se puede juzgar a los sumerios. Durante el confinamiento se puso de moda el vídeo de los negros de Ghana bailando con el ataúd, y parece improbable que dentro de 1.000 años alguien vaya a reírse con eso. El humor responde a un momento determinado, y está demostrado que en tiempos de crisis necesitamos reírnos. El fallecido Robert R. Povine, profesor de la Universidad de Maryland, que se convirtió en uno de los principales expertos mundiales en risas, llegó a la conclusión de que se trataba de una adaptación evolutiva: "Nos reímos con los demás para darnos el placer de la aceptación. Desde un punto de vista evolutivo, la risa se basa en esta capacidad de conexión".

placeholder Seamos sinceros, esto no le hará gracia a nadie en unos años.
Seamos sinceros, esto no le hará gracia a nadie en unos años.

Pero, ¿qué tiene que tener un chiste para ser gracioso? En general se trata de narraciones cortas (y, aunque haya excepciones como con 'Filógelos' , lo normal es que pasen de boca en boca sin que haya un creador como tal conocido), su punto fuerte es el uso de estereotipos y que tengan un efecto sorpresa (que es lo que les hace graciosos). "Para mí, funcionan como un truco de magia", explica Jauregui. "Cuentas algo y en el llamado 'punchline' le das la vuelta a eso que la persona que está escuchando había imaginado. Por eso es más difícil contar un chiste que una anécdota, porque se debe ensayar igual que un truco de magia. Los estereotipos se usan siempre, solo que en el pasado se utilizaban unos roles diferentes (el esclavo, el faraón) que ya no nos interesan. Pero insisto en que el giro es lo fundamental".

"Se suele decir que solo hay 27 chistes, lo demás son solo variaciones. Desde el 'Filógelos' hasta ahora. Contar un chiste es como hacer un truco de magia"

Y, ¿estamos pasando progresivamente del chiste al meme? "Ahora somos más pasivos, tendemos a consumir más que a crear", indica Jauregui. "Es mucho más fácil compartir un meme que un chiste. El entretenimiento se prepara, comentamos sobre los chistes e historias que se crean en Hollywood, Netflix o los mismos youtubers. Antes los diálogos eran cara a cara, pero parece que los chistes se han quedado un poco anticuados, aunque la esencia del monologuista, que sigue triunfando, incluye los chistes, claro. Se suele decir que solo hay 27 chistes, lo demás son solo variaciones. Desde el 'Filógelos' hasta ahora".

Una investigación de chistes

Antonio Calvo, profesor titular del departamento de Historia Moderna de la Universidad de Málaga, es el investigador principal del proyecto 'El humor y su sentido: discursos e imágenes de lo risible desde la Ilustración hasta hoy'. Asegura que el humor siempre ha estado ahí, los que han cambiado son los temas que toca y los medios por los que se difunde. "Para mí, el gran cambio contemporáneo es su presencia en la esfera pública. En ámbitos tradicionalmente considerados muy serios, como la política o el mundo académico, lo cómico es ahora bien recibido. Ser gracioso y tener sentido del humor se ha convertido en algo necesario para tener carisma", indica.

"Con las revoluciones burguesas y la consiguiente aparición de la opinión pública, el humor se utiliza como un arma política muy poderosa. Comienza el debate de la libertad de expresión"

"Creo que ese cambio está directamente relacionado con dos momentos. En primer lugar, durante el siglo XVIII los ilustrados utilizan la sátira para criticar las antiguas costumbres. Voltaire, por ejemplo, se ríe de la gente antigua, apegada a sus prejuicios. El humor se vuelve un arma muy poderosa y el miedo al ridículo se convierte en algo muy serio. En segundo lugar, en el XIX, con las revoluciones burguesas y la consiguiente aparición de la opinión pública, el humor se utiliza como un arma política muy poderosa. Aparecen entonces las primeras revistas satíricas que ofrecen caricaturas que ya no son clandestinas. Al mismo tiempo, se producen las primeras persecuciones a los humoristas dentro de sistemas en los que impera –supuestamente– la libertad de expresión. Surge el famoso debate de los llamados 'límites del humor', tan vigente en la actualidad", apunta.

Según el profesor, tiene todo el sentido del mundo que los chistes de 'Filógelos' no nos hagan gracia, porque el sentido del humor está muy relacionado con el marco cultural en el que se practica. "Para que un chiste haga gracia, tanto el emisor como el receptor tienen que compartir el mismo contexto. No hace falta irse muy lejos, en un grupo de tres personas, si dos de ellas se van a cenar un día, es posible que generen algún tipo de chiste privado que la tercera no entenderá al día siguiente si no se lo explican (hasta que no lo provean con el contexto que se le escapó por quedarse en casa)", apunta. Aunque, por supuesto, hay excepciones: "La vigencia de algunos temas humorísticos nos demuestra la vigencia de ciertos tabúes (el sexo, lo escatológico) a lo largo de los siglos. También nos permite comprobar que un golpe o un buen resbalón (por ejemplo, con la mítica cáscara de plátano) siempre han hecho gracia. ¿Por qué? Porque no lo esperamos. La risa se activa sobre todo con la incongruencia, cuando sucede algo contrario a lo que esperamos".

Aristóteles, Platón, Thomas Hobbes, el conde de Shaftesbury, Immanuel Kant, Sigmund Freud... todos ellos estudiaron el humor en su día

Calvo, junto con otros profesores de la UMA, comenzó a analizar en 2019 el empleo de la comedia desde los albores de la humanidad. Ellos no han sido los primeros en estudiar el humor en la Historia, pues como el mismo profesor explica: "Entre sus grandes teóricos cabe mencionar a Aristóteles, Platón, Thomas Hobbes, el conde de Shaftesbury, Immanuel Kant y Sigmund Freud. A varios de ellos se les deben las tres grandes teorías sobre el humor". En el fondo da igual que la historia la protagonice un sumerio, un inglés, uno de Tebas o la novia psicópata del meme, si lo que consiguen es sacarnos una sonrisa o una carcajada. Eso es de lo que se trata, al fin y al cabo. Y si no nos reímos siempre podremos culpar al que escucha, por no haber entendido, o al que lo cuenta, por no tener gracia alguna.

Si Pijus Magnificus se hubiera enterado de las risas que provocaba su nombre, quizá hubiera decidido cambiárselo. El humor nos ha acompañado desde siempre, y aunque no lo parezca, evoluciona constantemente. Si hace tan solo unos años preguntábamos: "¿Has escuchado el chiste de Jaimito?", ahora hemos aceptado aquello de que una imagen vale más que mil palabras e inquirimos a nuestro interlocutor si ha visto ese meme tan gracioso que ilustra perfectamente la situación que estamos viviendo, (o, en otras palabras, "buah es que soy yo literal").

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