La terrorífica historia de Elisa Lam: el misterio del vídeo del ascensor llega a Netflix
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Un caso sin resolver

La terrorífica historia de Elisa Lam: el misterio del vídeo del ascensor llega a Netflix

En 2013, los huéspedes del hotel Cecil en Los Ángeles se quejaron de que el agua de sus habitaciones salía turbia y tenía mal sabor. Fue el inicio de una investigación sin esclarecer

placeholder Foto: Imágenes del vídeo de Elisa Lam antes de su muerte.
Imágenes del vídeo de Elisa Lam antes de su muerte.

Si hay un hotel en Los Ángeles que es mejor no pisar, ese es el antiguo hotel Cecil. Apodado como el lugar más embrujado de la ciudad, cuenta con una larga historia de suicidios, asesinatos, desapariciones y reportes de actividad paranormal. Un lugar para no dormir, literalmente. Construido en 1927, se dice que sirvió de inspiración para una de las temporadas de la serie 'American Horror Story'. Cuenta con 600 habitaciones y algunos de sus huéspedes son tristemente famosos, como Elizabeth Short, apodada La Dalia Negra, que fue vista por última vez en sus inmediaciones antes de ser terriblemente descuartizada en 1947, los asesinos en serie Jack Unterweger y Richard Ramírez 'El acosador nocturno', y Elisa Lam.

La historia de la canadiense Elisa Lam es una prueba más de cómo internet se ha democratizado. El terrorífico vídeo que muestra sus últimas horas ha dado la vuelta al mundo. Lam, nacida en Vancouver en 1991, era hija de emigrantes de Hong Kong y estudió en la Universidad de Columbia británica. En enero de 2013, sin embargo, no se registró en la universidad y decidió emprender un viaje sola por Estados Unidos, pues le hacía ilusión conocer la costa oeste y especialmente Los Ángeles. Al llegar a la ciudad de las estrellas, un 26 de enero, se alojó en el hotel Cecil, con la idea de dirigirse el día 31 a Santa Cruz. En un primer momento, se le asignó una habitación compartida en el quinto piso, pero sus compañeras se quejaron de su comportamiento extraño y la terminaron trasladando a una habitación propia.

La canadiense Elisa Lam emprendió un viaje sola en 2013 por la costa oeste de Estados Unidos. Quería llegar el 31 de enero a Santa Cruz, pero nunca llegó a hacerlo

Lam había sido diagnosticada de trastorno bipolar y depresión y se le habían recetado cuatro medicamentos (Wellbutrin, Lamotrigina, Quetiapina y Venlafaxina). Todos los días, desde que había comenzado su viaje, llamaba a sus padres para explicarles sus próximos planes, hasta que de pronto dejó de hacerlo. Alarmados porque no tenían noticias de su hija, decidieron contactar con la policía. Pronto se abrió una investigación y comenzó a buscarse a la chica por Los Ángeles, pues parecía haberse esfumado literalmente de la Tierra. Fue el personal del hotel el que decidió investigar las cámaras de grabación, cuando se encontraron con algo perturbador.

Foto: ¿Es el Cecil un hotel maldito?

La grabación, que ha recorrido el mundo, mostraba a Elisa entrando en el ascensor del hotel asustada y tratando de esconderse, como si alguien la persiguiera. De la misma manera, parecía interactuar con algo o alguien que el espectador no puede ver. Lo más extraño del vídeo, sin embargo, es que se la observa pulsar los botones del ascensor frenéticamente, una y otra vez, sin que las puertas se cierren o el aparato reaccione de ningún modo. En el momento en que sale y desaparece por el pasillo, es cuando finalmente se cierran. Esas son las últimas imágenes que se conservan de la joven.

Fueron los propios huéspedes del hotel los que consiguieron que se diera con su paradero. A los pocos días de la desaparición de Elisa, comenzaron a quejarse de que el sistema del agua del hotel parecía tener problemas de presión, mal sabor y salía turbia. Cuando se revisó el depósito, en la azotea, encontraron el cuerpo de Elisa flotando en él, desnudo y en estado de descomposición. La autopsia reveló que el cadáver no había sufrido ningún daño o traumatismo y que tampoco había ingerido ninguna sustancia psicotrópica. Parecía haber sido una muerte accidental, por ahogamiento, aunque no descartaban un posible homicidio.

A los pocos días de la desaparición de Elisa, los huéspedes comenzaron a quejarse de que el sistema del agua del hotel parecía tener problemas de presión, mal sabor y salía turbia

Sin embargo, la aparición del cadáver trajo consigo más preguntas que respuestas. En la azotea no había cámaras de seguridad, pero su acceso estaba restringido y había una alarma que alguien, en caso de haber asesinado a Elisa, debería haber evitado o apagado, además de tener que subir hasta el tanque usando una escalera de más de tres metros con el cadáver a cuestas. Parecía poco probable. La opción de que fuera la propia Elisa la que se hubiera arrojado dentro también era complicada, puesto que la tapa del depósito pesaba demasiado y los bomberos tuvieron que hacer un orificio para extraer el cadáver, ¿cómo, entonces, había entrado por su propio pie en un tanque del que ni siquiera tenía constancia alguna?

placeholder Los bomberos tratan de extraer el cadáver del depósito del agua. (Reuters)
Los bomberos tratan de extraer el cadáver del depósito del agua. (Reuters)

Por supuesto, al hacerse viral la muerte de la muchacha, surgieron un montón de teorías conspirativas. Mientras que la investigación policial no encontró evidencia alguna de acto criminal, los internautas descubrieron una gran similitud entre la muerte de Elisa y la historia de la película 'Dark Water' ('La Huella', en España), un film de terror japonés de 2002, que tuvo su 'remake' hollywoodense en 2005, protagonizado por Jennifer Connelly y que cuenta la historia de un apartamento en el que los fantasmas se aparecen en el ascensor y en forma de agua turbia que gotea en los grifos y en el techo. En la película también se encuentra el cuerpo de una chica asesinada en el tanque de agua, en la azotea del edificio. Una loca teoría de la red asegura que el primer número que Elisa pulsó en el ascensor fue el cuatro (número de la mala suerte en algunos países de Asia), forma en la que se inicia un ritual originario de Corea del Sur para pasar a otra dimensión.

Todavía nadie se explica cómo la chica pudo acceder a la azotea, subir al tanque de agua y meterse dentro

Ocho años después, todavía nadie sabe qué sucedió realmente con la joven. La investigación no pudo explicar nunca cómo pudo entrar en el tanque y, aunque la respuesta de muerte accidental no satisface del todo, el periodista Josh Dean señala que probablemente sufrió algún episodio psicótico durante su estancia en el hotel, lo que explicaría su extraño comportamiento en el vídeo, que la llevó a subir a la azotea, escalar hasta el tanque y meterse dentro, huyendo de una amenaza inexistente. Quizá una vez dentro intentara salir, pero se quedó atrapada y se acabó ahogando. "Es la única respuesta que tiene sentido, aunque no tenga demasiado", indicó Dean. El próximo 10 de febrero Netflix estrena un documental sobre esta misteriosa desaparición, veremos si aporta un poco de claridad sobre uno de los sucesos más misteriosos del siglo XXI.

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