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Los sonidos más molestos que por nada del mundo te gustaría escuchar
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¿TIENES DENTERA?

Los sonidos más molestos que por nada del mundo te gustaría escuchar

¿Por qué sentimos esa sensación tan desagradable cuando la tiza se quiebra contra la pizarra? Hoy repasamos algunas teorías psicoacústicas de la mano de expertos

Foto: Absoluta dentera. (iStock)
Absoluta dentera. (iStock)

Si piensas en un sonido molesto, seguro que inevitablemente te viene a la mente el irritante chirrido de una tiza contra una pizarra. Lo que se conoce como "dentera", ese conjunto de sensaciones desagradables que nos sacuden de tanto en cuanto al tocar superficies u oír sonidos desapacibles. Sin duda, una alteración brusca de la paz de los sentidos que en realidad es de lo más misteriosa, pues ¿qué mecanismo nervioso desata esta serie de sensaciones?

¿Podría ser la consecuencia directa de una especie de herencia genética que nos previene frente a determinados peligros? ¿O simplemente un fallo en nuestro sistema nervioso que provoca esa reacción tan desagradable? La revista 'Gizmodo' ha hablado con varios expertos en neurociencia y audición para desentrañar por qué nos invade el malestar si escuchamos algunos sonidos como, por ejemplo, el producido al vomitar, el cual evidentemente tiene una razón escatológica de peso que nos inspira asco.

"Raspar la pizarra con las uñas tiene un componente visceral, pero mucho más el hecho de escuchar a alguien vomitar"

"El sonido del vómito provoca una respuesta visceral en nuestro cuerpo", asegura Tjeerd Andringa, profesor de cognición auditiva de la Universidad de Groningen. "Los primeros pasos del procesamiento auditivo se encuentran en el tallo cerebral cerca del centro del disgusto que se activa cuando ingerimos algo tóxico y activa los músculos para expulsarlo".

El profesor alude a una razón evolutiva: "El primer vertebrado fue básicamente un animal con un tubo largo del que había una boca a un lado y un ano al otro. Lo único que realmente tenía que hacer era abrir la boca y digerirlo en ese tubo, el cual era como un pequeño jardín plagado de todo tipo de bacterias. Por ello, era muy importante que ese vertebrado primitivo tomara buenas decisiones: qué debía tragar y qué no. Todos nuestros sentidos están alrededor de la boca: saboreamos, olemos, oímos y vemos alrededor de ella para que podamos tomar las mejores decisiones sobre qué comer. Raspar la pizarra con las uñas también tiene un componente visceral, pero aún mucho más el hecho de oír a alguien vomitar".

Ese sonido infernal

Trevor Cox, profesor de ingeniería acústica de la Universidad de Salford, señala por su parte que esta serie de sensaciones auditivas desagradables son muy subjetivas, dependiendo de la persona y sus circunstancias. "En general, los sonidos más molestos son los que se interponen sobre los demás, sobre todo si estás enfocado en una tarea", agrega. "Si estás en casa concentrado y de repente el vecino empieza a taladrar una pared ese quizás te parezca uno de los sonidos más desagradables que has escuchado. Lo que aumenta la molestia es la falta de control. Si por el contrario tus vecinos dan una fiesta, el ruido es incómodo no solo porque te impide dormir, sino también porque no sabes cuándo terminará. Si supieras de antemano cuándo finalizará la fiesta, probablemente sonaría menos perturbador".

Foto: Fuente: iStock

Por otro lado, Florian Hollerweger, profesor de acústica en el Columbia College de Chicago, alude a la "psicoacústica" como el proceso detonante de esta serie de reacciones desagradables. Un absoluto misterio, ya que hay muy poca investigación respecto a cómo impactan los sonidos en la psique humana. Sin embargo, para él lo que más influye son las circunstancias y el estado emocional del oyente. Y establece la comparación con sonidos que nos deleitan, produciendo el efecto contrario, como por ejemplo la música. Al igual que ella, un sonido nos puede cautivar o desagradar dependiendo de lo que estemos haciendo en ese momento o si estamos alegres, tristes o simplemente muy concentrados en alguna tarea.

En definitiva, el sonido no deja de ser el sentido más misterioso de todos, pues al fin y al cabo no podemos dejar de oír como sí que podemos dejar de ver. Por mucho que protejas tus oídos con tapones para evitar escuchar la fiesta que tiene montado el vecino y que te resulta tan desagradable, vas a seguir oyendo, aunque sea muy débilmente. Al fin y al cabo, es en el oído donde reside nuestro sentido de la orientación y el equilibrio, al igual que donde se produce el primer aviso ante una tentativa de amenaza o peligro. Tal vez por eso haya ciertos ruidos que nos provoquen un inmenso malestar, al igual que otros tantos que nos proporcionan una inconmensurable fuente de placer y goce vital, como es la música.

Si piensas en un sonido molesto, seguro que inevitablemente te viene a la mente el irritante chirrido de una tiza contra una pizarra. Lo que se conoce como "dentera", ese conjunto de sensaciones desagradables que nos sacuden de tanto en cuanto al tocar superficies u oír sonidos desapacibles. Sin duda, una alteración brusca de la paz de los sentidos que en realidad es de lo más misteriosa, pues ¿qué mecanismo nervioso desata esta serie de sensaciones?

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