Hablamos con el japonés al que pagan 80€ por no hacer nada: "Ofrezco mi existencia"
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Una sociedad llena de ajetreo y soledad

Hablamos con el japonés al que pagan 80€ por no hacer nada: "Ofrezco mi existencia"

Charlamos con Shoji Morimoto, el nipón que presta sus servicios de acompañante silencioso: "Todo lo que hago es comer y beber, dar respuestas muy simples, caminar y nada más"

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Foto: @morimotoshoji

La obsesión por el trabajo en Japón es tal que los nipones llegaron a acuñar un término para describir la muerte por exceso de trabajo: ‘Karōshi’. Literalmente significa “exceso-trabajo-muerte” y se usa para describir un fenómeno social en el ambiente laboral —existente desde hace varias décadas—, que consiste en el aumento de la tasa de mortalidad por complicaciones debido al exceso de horas de trabajo, sobre todo a derrames cerebrales y ataques cardíacos.

Foto: Ningún sexo ni edad queda al margen. (iStock)

El primer caso registrado de ‘karōshi’ data de 1969, cuando un trabajador del departamento de embalaje de una gran empresa japonesa murió de un ataque al corazón con 29 años. Pero no fue hasta 1987 cuando el Ministerio de Salud reconoció oficialmente este fenómeno.

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Morimoto durante un servicio de acompañamiento. Foto: @morimotoshoji

La mayoría de noticias que nos llegan al mundo occidental sobre la vida laboral nipona van en esta línea. Pero en el extremo opuesto podemos encontrar el caso de Shoji Morimoto, un tokiota de 37 años que se está haciendo de oro con el curioso servicio que presta a sus clientes: no hacer nada.

Puede sonar extraño, pero sí, así como lo lees. El japonés se está alquilando a sí mismo a otras personas como un acompañante silencioso por 10.000 yenes, unos 80 euros al cambio. “Todo lo que hago es comer y beber, dar respuestas muy simples, caminar y nada más. Lo que ofrezco como tal es mi existencia”, explica Morimoto en conversación con El Confidencial.

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Morimoto acompañando a un cliente a una exposición. Foto: @morimotoshoji

Anteriormente el nipón trabajaba en una editorial y era escritor independiente, pero ahora solo se dedica a alquilarse a sí mismo como un callado acompañante. Un ‘negocio’ que empezó porque pensó que "hacer nada" era lo mejor para él: “Antes desempeñaba trabajos normales, pero ninguno me llenaba y pensé que podría no ser adecuado para mí ‘hacer algo". “Además la gente que me rodeaba a menudo me veía como ‘un tipo que no hace nada’ en las fiestas y barbacoas”, cuenta. Todo ello le llevó a pensar "que sería interesante poder aprovechar ese ‘inconveniente’ y se me ocurrió la idea de ser una persona que se alquila para que no haga nada".

Por el momento más de 3.000 personas han solicitado sus calmados servicios, aunque el japonés considera que este negocio, “no es tan rentable como podría pensar y no garantiza la estabilidad futura”.

Los servicios demandados

Morimoto explica que las razones por las que la gente le alquila para no hacer nada “son diferentes para cada persona. Es gente que solo necesitaba una persona en un momento concreto".

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Haciendo compañía a un cliente en una comida. Foto: @morimotoshoji

Sus servicios han ido desde acompañar a una persona al supermercado o hacer compañía a alguien que no quiere comer solo; hasta acudir a una estación de tren para despedir a una persona que se mudaba de ciudad o animar en la línea de meta a un hombre que terminaba una maratón.

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Despidiendo en la estación. Foto: @morimotoshoji

Pero, ¿qué ocurre si un cliente le pide que haga 'algo' mientras está realizando uno de sus servicios de acompañamiento silencioso?, la respuesta es sencilla: “Si mi subconsciente siente que me están pidiendo que ‘haga algo’, simplemente lo rechazo”.

En una sociedad como la japonesa donde el ajetreo, el estrés y la soledad son parte del día a día, Morimoto ha sabido monetizar algo muy necesario: saber escuchar. Se trata de una persona con la que puedes descargar las frustraciones o ansiedad diaria sin preocuparte por las consecuencias que pueda tener. O simplemente obtener algo de compañía tranquila sin sentirse juzgado por no cuidar esa relación de amistad. Él simplemente se limita a escuchar, acompañar y a seguir escuetamente la conversación que cada persona necesita.

La obsesión por el trabajo en Japón es tal que los nipones llegaron a acuñar un término para describir la muerte por exceso de trabajo: ‘Karōshi’. Literalmente significa “exceso-trabajo-muerte” y se usa para describir un fenómeno social en el ambiente laboral —existente desde hace varias décadas—, que consiste en el aumento de la tasa de mortalidad por complicaciones debido al exceso de horas de trabajo, sobre todo a derrames cerebrales y ataques cardíacos.

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