Los 'influencers' del bienestar en Instagram y las protestas pro-Trump: una oscura relación
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LA SOMBRA DEL QANON

Los 'influencers' del bienestar en Instagram y las protestas pro-Trump: una oscura relación

Así afianzaron las teorías de la conspiración grupos de extrema derecha de Estados Unidos en pleno confinamiento, preparando el terreno para la no reconocida derrota de su líder

placeholder Foto: Pegatina en un vehículo con el símbolo de QAnon.
Pegatina en un vehículo con el símbolo de QAnon.

Uno de los términos más buscados en la Wikipedia a lo largo de todo el pasado 2020 fue QAnon. Esta corriente de la conspiración tuvo un gran impacto en los últimos meses al defender que existe una red de pedofilia en la sombra conformada por estrellas de Hollywood, políticos del partido demócrata y empresarios de gran poder que a su vez también planificaban dar un golpe de Estado contra Donald Trump. A diferencia de otras teorías de la conspiración más típicas o con más recorrido, el QAnon se infiltró en el 'feed' de Instagram con pasmosa facilidad. Miles de usuarios de esta red social comulgaron con sus ideas y el tema copó grandes portadas y titulares a juzgar por su rápida escalada en popularidad.

Ahora, recién comenzado el 2021 y tras los disturbios ocurridos en Washington el pasado 6 de enero que culminaron con el asalto al Capitolio, hay mucho que reflexionar sobre los entramados de esta teoría de la conspiración, quién está detrás y aviva su fuego, y cómo es posible que tantos ciudadanos de Estados Unidos hayan tomado sus postulados por buenos. Más que nunca, lo personal es político, y es precisamente a través de miles de cuentas de 'influencers' que antes de la pandemia solo subían contenidos acerca de temas de bienestar, perder peso y conductas de 'body-positive' donde más ha penetrado la corriente del QAnon.

Foto: Una manifestación de la corriente QAnon en Las Vegas. (Reuters)

Así lo defiende Clio Chang, periodista de la revista 'Cosmopolitan', una de las publicaciones referentes en este tipo de contenidos sobre la vida saludable o el bienestar físico y mental. En un largo e interesante reportaje, esclarece las causas y consecuencias de que el QAnon haya ganado tantos adeptos en tan poco tiempo gracias a esta serie de plataformas en las que a simple vista parece imperar un tipo de contenido algo naíf, o como mínimo inocente, como vienen a ser los consejos para perder peso, entrenamientos guiados por 'coaches' a través de la red o talleres de yoga para impulsar el bienestar físico y mental.

placeholder Un viejo conocido de los telediarios. (EFE)
Un viejo conocido de los telediarios. (EFE)

Como si hubiera habido un efecto dominó cuyo culmen fuera el asalto al Capitolio por parte de las masas pro-Trump (y ante la expectativa de lo que venga a partir de ahora, cuando Biden sea presidente), la corriente de QAnon se ha aprovechado de la falta de interacción social durante la cuarentena, en un momento en el que el uso de redes sociales se disparó entre la población. A decir verdad, 2020 podría también figurar como el año que más vivimos telemáticamente, y esto, como no podía ser de otra forma, fue una circunstancia que aprovecharon no solo las empresas de servicios digitales, entrega a domicilio o de comercio electrónico, sino también líderes políticos como Trump y sus seguidores. Más aún siendo un año de elecciones en el país.

"Estaba en un momento muy vulnerable. Sin trabajo, en casa, sin nada que hacer salvo navegar en internet y en redes sociales"

"Jennifer, una cuidadora de niños de 27 años de Virginia, fue despedida de su trabajo en marzo, cuando llegó la pandemia, dejándola con poco que hacer más que acurrucarse en el sofá con su 'smartphone", narra Chang en su artículo. "Pasaba horas enteras navegando por los 'posts' de Facebook e Instagram sobre autocuidado y espiritualidad". Así, forjó una especie de comunidad 'online' en la que otros tantos usuarios como ella subían contenido de sus progresos y avances en las disciplinas de la vida saludable. Sus compañeros virtuales se convirtieron en amigos, pues ante una época tan aciaga como la cuarentena cualquier muestra de afecto o confianza parecía significar mucho. Y justo cuando empezó a disfrutar verdaderamente de su compañía, comenzaron a llegarle publicaciones sobre cómo las autoridades sanitarias estaban exagerando sobre la pandemia o que todo formaba parte de un plan del gobierno para imponer una vacuna con microchips de forma obligatoria.

"Estaba en un momento muy vulnerable", afirma la propia Jennifer. "Sin trabajo, en casa todo el tiempo, sin nada que hacer salvo navegar en internet y en redes sociales. Quería sentir que tenía más control sobre la situación del que en verdad tenía". Instagram fue la puerta a foros más oscuros. Poco a poco, fue "cayendo en las fauces de QAnon", como describe la periodista de 'Cosmopolitan', y en sus ideas de extrema derecha. "Me vi hablando con más personas 'online' que compartían esas nuevas creencias, como yo", reconoce la joven. "Me sentí validada y convencida. Al poco tiempo me encontraba investigando desde mi sofá el Pizzagate, una teoría que vincula a los políticos demócratas con una red de pedofilia que emergió de una pizzería en Washington DC".

La lucha contra las conspiraciones

Como si de una secta se tratase, el QAnon empieza a suministrar su ideología a través de mensajes aparentemente inocentes o que hablan de llevar una vida saludable. ¿A quién no le va a gustar? Cuidar de tu salud física y mental es lo más importante, y si encima te hacen partícipe de una lucha contra las grandes conspiraciones de nuestro tiempo, fácilmente puede que caigas en la trampa.

De repente, los 'hashtags' de QAnon aparecieron en los subtítulos de selfis en 'feeds' que ensalzaban las maravillas del té 'detox'

Marc-André Argentino, un estudiante doctoral en la Concordia University lleva años estudiando cómo los grupos extremistas usan la tecnología para ganar nuevos adeptos. Él usa el término 'el pastel de QAnon' para definir a ese tipo de contenidos más amigables que recogen teorías de la corriente y que son menos histéricas que las que puedes encontrar en páginas que tratan estos temas más abiertamente. "De repente, los 'hashtags' de QAnon aparecieron en los subtítulos de selfis en 'feeds' perfectamente seleccionados que ensalzaban las maravillas del té 'detox', el tipo de relatos que seguía Jennifer", asegura Chang. "Términos como 'covid' y 'trata' se intercalaban entre ejercicios y meditación".

El triunfo de estas ideas conspiranoicas estaba por llegar. Como decíamos se trataba de un efecto dominó imparable que desembocó en las acusaciones de fraude electoral por parte de Donald Trump y el asedio al Capitolio de sus seguidores. "Una de las principales razones por las que los mensajes de QAnon tuvieron tanto éxito en redes es porque muchos 'influencers' no sabían, al menos al principio, que el lenguaje que estaban introduciendo entre historias sobre meditación y aceites esenciales estaba vinculado a una teoría de la conspiración cuyo objetivo principal era apoyar a Trump", recalca la periodista de 'Cosmopolitan'. "Los 'influencers' solo hicieron lo que hacen los 'influencers': hacer contenidos con base en las métricas".

"Ya no reconoces tu forma de pensar"

Como tantas otras estrellas de internet, si ves que un tema funciona, lo único que debes hacer es seguir en esa línea para poder rentabilizar tus visitas y seguidores, y así aumentar tus ingresos. Argentino, por su parte, descubrió que los grupos de Facebook relacionados con QAnon crecieron más de un 3.000% entre julio y septiembre de 2020. "Empecé a darme cuenta de que el movimiento QAnon va más allá de cuestionarse las cosas sino que creen que Trump es directamente su salvador", asegura Jennifer. Cuando se dio cuenta de lo muy equivocada que había estado creyendo las teorías y adentrándose en grupos de apoyo al expresidente, decidió dejar las redes sociales durante unos meses. "Entonces, un día te despiertas y dices: 'Dios mío'. Te das cuenta de que toda tu visión del mundo ha cambiado. Ya no reconoces tu forma de pensar".

Efectivamente, estamos en una época en la que existe una gran turbulencia política que se ha visto muy agudizada por la pandemia y su gestión. No ha habido (y quizás no habrá) ningún presidente como Donald Trump. Al igual que se hizo con la presidencia en 2016 a pesar de que muchos miembros del partido republicano no lo apoyaran, las maniobras de manipulación ideológica hacia la población que ha llevado él y sus seguidores de forma directa o indirecta nunca se habían visto en la historia. Y la verdad es que en un tiempo tan convulso como el que vivimos, entre negacionistas y fascistas pueden surgir alianzas que si no se detienen a tiempo pueden causar un serio problema dentro y fuera de las naciones.

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