De Alcoy a Polonia: historia de las cabalgatas de Reyes
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5 de enero

De Alcoy a Polonia: historia de las cabalgatas de Reyes

¿Cómo surgió esta tradición esperada por niños y adultos? Hacemos un recorrido hasta nuestros días para comprobar cómo ha evolucionado

Foto:  El rey Gaspar saluda desde la carroza en la Cabalgata de los Reyes Magos de Oriente el pasado 5 de enero de 2020. EFE
El rey Gaspar saluda desde la carroza en la Cabalgata de los Reyes Magos de Oriente el pasado 5 de enero de 2020. EFE

Aunque este año está siendo peculiar en todos los sentidos, y las noticias que nos llegan del extranjero no son alentadoras (Alemania, Italia o Reino Unido explicaron a finales de diciembre que debido a la incidencia de coronavirus se veían obligados a modificar la tradicional Navidad), hay tres personas que no cumplen confinamiento nunca y, llueva o nieve, están dispuestas a atraversar el mundo entero con el solo fin de ilusionar a los niños con sus obsequios: los Reyes Magos.

Si bien no todos los niños del mundo reciben la visita de Melchor, Gaspar y Baltasar (entre otros populares 'entregadores' de regalos podemos nombrar a Papá Noel, el Abuelo de las Nieves o la bruja Befana), la tradición española viene de largo y en nuestro país las tres figuras que buscaron la estrella fugaz son las que, cada madrugada del 5 de enero, se acercan a nuestra casa a dejar regalos o carbón, en función de cómo nos hayamos portado. Es una tradición que viene de largo, concretamente del siglo XIX, cuando se decidió convertir la noche anterior a la Epifanía en una fiesta infantil con regalos, imitando a lo que se hacía en otros países europeos en homenaje a San Nicolás.

En Alcoy, la primera ciudad donde se celebró, los Reyes recorrieron las calles de la ciudad en camello y los pajes, con escaleras, subían a los balcones

Pero antes de que el 6 de enero se despierten los niños de toda España deseando haber recibido una Play, el 5 es costumbre acudir a la Cabalgata de Navidad. Colores, luces, disfraces, caramelos Paco que vuelan por los aires... todos los años la celebración es muy parecida: cientos de personas se congregan en la calle a esperar que sus Majestades los Reyes y sus pajes desfilen cerca de ellas. Pero, ¿cuándo surgió esta popular tradición?

Aunque es una cuestión polémica, el consenso general apunta que Alcoy, en Alicante, fue la primera ciudad de España en celebrar una cabalgata de Reyes Magos en 1885. Las crónicas muestran que fue un poco diferente a la cabalgata a la que estamos acostumbrados: los Reyes recorrieron las calles de la ciudad en camello y los pajes, con escaleras, subían a los balcones de las casas. Además, al acabar el recorrido se celebró un espectáculo pirotécnico. En realidad no es raro que sus Majestades pasearan en camello por la ciudad, no solo porque es el animal con el que, históricamente, se les relaciona (recordemos que esa noche del 5 hay que dejarles agua para que puedan beber), sino también porque las 'cabalgatas' como tales son excursiones a caballo.

placeholder Cabalgata en la capital en 1929, fotografías cedidas por Memoria de Madrid.
Cabalgata en la capital en 1929, fotografías cedidas por Memoria de Madrid.

"Ese año una estrella abre la comitiva enseñando a los Magos el camino a seguir, como en los relatos evangélicos. Y, además, desde estas fechas se instalará un belén, lugar al que llegarán los monarcas para adorar al Niño Jesús. En 1887 se introduce la novedad del telegrama, que hecho público el día anterior a la Cabalgata, anuncia a los niños la inminente llegada de Sus Majestades. También arraiga en estos años iniciales la figura de los pajes, jóvenes servidores de los Reyes Magos que, tiznados de color negro, se encaraman a los balcones de las casas por medio de escalas de madera para entregar los regalos a los niños", explica Josep Lluís Santoja en un documento de declaración de BIC de la Consejería de Cultura de la Comunidad Valenciana.

En 1936 en Madrid fue organizada por Ramón Gómez de la Serna, Salvador Bartolozzi y Antonio Robles, y la acompañaba un camión con libros que se repartieron a los niños

Pronto, otras ciudades del país se apuntaron a la fiesta: Barcelona (que asegura, por su parte, ser la primera ciudad en festejar esta celebración) podría haber hecho algo muy similar ya en 1855, aunque el término 'cabalgata' como tal no aparece hasta 1879, cuando el empresario Miguel Escuder realizó una cabalgata benéfica. En Granada, en 1912, por iniciativa del Centro Artístico de la ciudad y un grupo de intelectuales se organizó una cabalgata con el objetivo de recaudar juguetes y entregárselos a los niños más desfavorecidos. En Sevilla tuvo lugar a partir de 1918. Es mencionable el hecho de que la Iglesia Católica no veía con buenos ojos la celebración, pues la consideraba como irreverente.

placeholder Niño entregando la carta a los Reyes Magos en Madrid (1958), fotografía cedida por Memoria de Madrid.
Niño entregando la carta a los Reyes Magos en Madrid (1958), fotografía cedida por Memoria de Madrid.

¿Y en Madrid? En 1915 el Centro Hijos de Madrid organizó una cabalgata de gran éxito en la cual los Reyes (y su séquito) recorrieron las principales calles de la capital en camello. Más tarde, en 1928, se celebró otra. Comenzó en el Circo Price, pasando por la Plaza del Rey, Gran Vía, calle de Alcalá, paseo del Prado, calle del marqués de Cubas (donde se encontraba el Heraldo de Madrid, del que surgió la idea), ronda de Atocha, Embajadores, O'Donell y finalmente finalizó en el Asilo de San José donde se realizó una actuación con payasos y se entregaron juguetes a los niños de las inclusas. En 1936 partió del Museo del Romanticismo, organizada por Ramón Gómez de la Serna, Salvador Bartolozzi y Antonio Robles, y la acompañaba un camión con libros donados por las librerías que se repartieron a los niños. Como curiosidad, en el 49 hubo dos cabalgatas.

A estas alturas, nuestro país no es el único que celebra cabalgatas de Reyes Magos. República Checa, Gibraltar, Venezuela o México son algunos de los países donde podremos asistir a una, y recientemente (desde 2008) también en Polonia. Una manera de que los niños se ilusionen con la llegada de los Reyes tan solo unas horas antes del día más esperado del año. O, por lo menos, así lo ha sido hasta que el coronavirus irrumpió en nuestras vidas.

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