Un padre se tatúa la marca de nacimiento de su hijo para hacerle sentir mejor
  1. Alma, Corazón, Vida
UN PROCESO DOLOROSO

Un padre se tatúa la marca de nacimiento de su hijo para hacerle sentir mejor

Fue nueve veces a un salón de tatuaje y pasó 30 horas de dolor para que su hijo comprobara que no pasa nada por tener una marca en el cuerpo

Foto: Derek Prue y Derek jr., luciendo orgullosos sus marcas (Facebook)
Derek Prue y Derek jr., luciendo orgullosos sus marcas (Facebook)

Derek Prue es un padre de familia normal y corriente, como otros muchos millones de personas. Sin embargo, tiene la particularidad de que su hijo nació con una marca de nacimiento en el cuerpo que le ocupa una buena parte del pecho. Nada de lo que hubiera que preocuparse desde el punto de vista médico, pero que al niño le ha hecho sentir mal desde siempre.

El pequeño no se atrevía a quitarse la camiseta cuando estaba en la piscina para jugar con otros niños, ni tampoco en otras situaciones con personas que no fueran de su absoluta confianza. Por eso, su padre tuvo una idea: se tatuaría en su cuerpo la misma marca que tiene su hijo para hacerle sentir mejor y que supiera que no pasa nada por ser especial.

Derek ha explicado a la CBS que "sabía que mi hijo estaba cohibido. Vi cómo reaccionaba y me dieron ganas de tatuarme para que él no fuera el único". Lo que no esperaba era el dolor que le iba a provocar esta decisión: aunque él pensó que serían unas pocas horas ante el tatuador, finalmente fueron más de 30 horas de sufrimiento repartidas en 9 sesiones de tatuaje.

El tatuador se lo regaló

Tony Gibbert, el dueño del salón de tatuaje Juicy Quill en la ciudad canadiense de Stony Plain, reconoce que "esto es algo que realmente afectó para bien a la vida diaria del chico, dándole más confianza, haciéndole saber que no era la única persona con esta gran marca. Ahora es para siempre". Por eso, quiso premiar el gesto de su padre y les regaló el tatuaje a pesar de las muchas horas que empleó en el trabajo.

El tatuador asegura que el proceso, que se extendió durante 30 horas, fue muy doloroso

En total, Derek acudió 9 veces al salón de tatuaje a lo largo de casi dos meses. Durante ese tiempo nunca le contó a su hijo lo que estaba haciendo, sino que le dio una sorpresa cuando estuvo terminado. Su hijo, que se llama Derek jr., se mostró incrédulo al ver lo que había hecho su padre: "Estaba feliz, pero también un poco confundido. No sabía que iba a hacer eso".

El pequeño aseguró a su madre que ahora sí se quitará la camiseta cuando vaya a la piscina: "Siempre que papá está allí, puedo quitarme la camiseta. Ahora tenemos las mismas marcas de por vida". Una lección de amor y una muestra más de que un padre siempre está dispuesto a hacer cualquier cosa por un hijo.

Tatuaje Padres HIjos
El redactor recomienda