Las pequeñas manías de niños pueden convertirse en TOC de adultos
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LA HUELLA DEL TRANSTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

Las pequeñas manías de niños pueden convertirse en TOC de adultos

Los pequeños rituales que tienen los pequeños en su día a día pueden desembocar en un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) de adultos

Foto: Las manías de los niños suelen desaparecer a los 5 o 6 años (EFE)
Las manías de los niños suelen desaparecer a los 5 o 6 años (EFE)

Tocar un objeto varias veces, tener un ritual establecido antes de dormir, morderse las uñas… en la infancia ya se empiezan a detectar pequeñas manías, gestos repetitivos que en la mayoría de los casos son "normales" y desaparecen al cabo de un tiempo. Sin embargo, han encontrado en algunos casos una relación directa con sufrir en edad adulta lo que se denomina un trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Foto: La posibilidad de sufrir un olvido puede convertirse en obsesión. (Corbis)

Los investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) y el Hospital Universitario de Bellvitge han identificado patrones de conectividad entre regiones determinadas del cerebro que irían asociados a la aparición de síntomas leves de TOC en niños. Estas conexiones servirían como biomarcadores, una especie de aviso sobre el posible desarrollo de un trastorno más agravado en edad adulta.

Según las conclusiones del estudio publicadas en la revista Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, algunas manías de los niños son un síntoma que establece cambios en las conexiones entre la corteza prefrontal y algunas regiones subcorticales que se ven luego claramente en adultos diagnosticados de TOC. Para ello analizaron las conexiones neuronales de más de 200 niños que no habían sido diagnosticados de ningún trastorno obsesivo compulsivo pero que ya presentaban un amplio abanico de síntomas preclínicos.

Cómo detectar manías 'preTOC'

Todos los niños desarrollan algún tipo de ritual que con la edad desaparece a los 5 o 6 años, como ordenar las cosas de una manera determinada o tocar siempre un objeto de la misma forma. A veces perduran en el tiempo pero nunca llegan a ser problemáticas. Sin embargo, sí que sería preocupante cuando esas conductas entorpecen la vida diaria (dificultan los estudios, las relaciones sociales…) o generan sufrimiento, ansiedad, miedo o preocupación.

placeholder Durante la pandemia, niños que sufrían ansiedad han visto cómo sus síntomas se reducían
Durante la pandemia, niños que sufrían ansiedad han visto cómo sus síntomas se reducían

Uno de los autores del estudio, Carles Soriano-Mas, ha explicado a Efe que en ocasiones el sufrimiento entre los niños se produce cuando no pueden realizar esas manías como pretenden o porque implican pensamientos muy desagradables como, por ejemplo, "si no hago esto un número determinado de veces a mis padres les pasará algo".

Según Carles Soriano-Mas, las manías son fácilmente detectables cuando se trata de conductas "esterotipadas e inflexibles", las que un niño realiza cada día en situaciones determinadas y es muy difícil convencerle de que no lo haga; "y si lo intentamos le generará ansiedad o malestar, ya que asociará el hecho de no poderlo hacer con el temor a consecuencias desagradables o incluso catastróficas". Otras conductas no son tan fáciles de descubrir, ya que son rituales de tipo mental como contar las escaleras, sumar números o repetir frases en voz baja.

La pandemia enmascara el problema

Según los expertos, la pandemia ha enmascarado problemas psicológicos. Ahora se ven como normales conductas de adultos que tienen trastornos obsesivos compulsivos de conducta aprensiva o con compulsiones de limpieza, que hace tiempo eran "claramente desproporcionados y ahora pueden estar justificados".

"Los altos niveles de ansiedad facilitan que desarrollemos preocupaciones sobre nuestra salud y la de los demás, o sobre el estado de la economía, que son difíciles de poner bajo control y que generarán más ansiedad, creando una especie de circulo vicioso", ha asegurado el investigador. Ha ocurrido lo contrario en el caso de los niños con algunos problemas psicológicos. Al pasar más tiempo en un entorno “seguro” para ellos como la casa y evitar otros más conflictivos (como la escuela o grupos de amigos) han reducido sus niveles de ansiedad.

Foto: Foto: iStock.

Según datos recogidos por EFE, los denominados TOC afectan a entre el 1 y el 3% de la población. Hay dos "picos" de aparición: en torno a los 10 años y otro al principio de la edad adulta, hacia los 20 años. Si nos fijamos en los casos subclínicos, en esas obsesiones evidentes que no interfieren en la vida diaria ni requieren tratamiento, este porcentaje se dispara al 9% en la población con 11 años y entre un 13 a 28% de los adultos.

Soriano-Mas ha querido hacer un llamamiento contra "el estigma" que provoca estas enfermedades. Según ha observado, los padres siguen mostrando reticencias a acudir a un profesional, porque piensan que los síntomas desaparecerán solos o que el propio afectado debe aprender a controlarlos, lo que dificulta el diagnóstico e impide iniciar el tratamiento más adecuado.

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