Salvador Morales: "La voz de la sociedad científica debe estar por encima de las decisiones políticas"
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Entrevista

Salvador Morales: "La voz de la sociedad científica debe estar por encima de las decisiones políticas"

Charlamos con el presidente de la Asociación Española de Cirujanos para conocer cómo está afectado el covid-19 a los quirófanos, las diferencias con la primera ola y las innovaciones que se esperan en su campo

Foto: Salvador Morales: "La voz de la sociedad científica debe estar por encima de las decisiones políticas"
Salvador Morales: "La voz de la sociedad científica debe estar por encima de las decisiones políticas"

La pandemia del covid-19 ha afectado considerablemente a la actividad quirúrgica de nuestro país. Especialmente en la primera ola, la mayoría de las operaciones que no eran de extrema urgencia pasaron a un segundo plano para enfrentar la lucha que supuso para el sistema sanitario el coronavirus.

El riesgo de complicaciones para el paciente, el peligro de contagio para el personal sanitario y la fuerte presión asistencial, fueron los causantes de que muchas cirugías fueran aplazadas en varios centros hospitalarios de España.

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Ahora, en plena segunda ola, charlamos con el presidente de la Asociación Española de Cirujanos, Salvador Morales Conde, para conocer cómo está afectado el covid-19 actualmente a los quirófanos, las diferencias con la primera ola y las innovaciones que se esperan en su campo.

Durante los últimos meses, Morales ha liderado el grupo de trabajo ‘Cirugía-AEC-COVID’, que ha elaborado una serie de documentos de posicionamiento y recomendaciones de actuación en relación con la cirugía y el coronavirus.

PREGUNTA. ¿Cómo afectó la primera ola del coronavirus a los quirófanos?

RESPUESTA. El gran problema que teníamos en la primera ola era que no sabíamos cómo llevar al paciente con seguridad al quirófano, porque no había evidencia científica. Sabíamos que había un porcentaje de pacientes asintomáticos que si eran intervenidos tendrían un mayor índice de complicaciones postoperatorias. Aparte, podría haber una transmisión del coronavirus al personal sanitario y a otros pacientes.

Además, cuando empezamos a tener idea de que era bueno hacer una PCR a todos los pacientes, tampoco había recursos en ese momento. No había una infraestructura suficiente para diagnosticar a los pacientes que estaban entrando por la puerta de urgencias con covid y a los que había que operar.

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También había cierto pánico por parte del personal, ya que no había recursos para protegernos adecuadamente, ni siquiera sabíamos cómo hacerlo.

P. ¿Y cómo se está viviendo esta segunda ola?, ¿qué se ha aprendido de la anterior?

R. La segunda ola en el impacto de las cirugías ha sido diferente. Tenemos conocimiento científico, como el transmitido por las sociedades científicas de que es bueno hacer PCR entre 48 y 72 horas antes de la operación para diagnosticar a los pacientes asintomáticos, lo que permite al paciente entrar con seguridad al quirófano.

También tenemos recursos para protegernos y sabemos cómo actuar en el hospital. Además, ya existen los circuitos ‘covid free’ en los centros sanitarios.

P. ¿Esta suspensión de cirugías ha supuesto un aumento de la mortalidad o la gravedad de los pacientes?

R. Como tal no podemos decir eso. A nosotros lo que nos ha preocupado como cirujanos es el parón que puede haber en el circuito diagnóstico.

La atención primaria es muy importante para atender a los pacientes covid, pero también es tremendamente importante para que empiece el circuito diagnóstico de los pacientes. Por ejemplo, cuando se paró atención primaria, las endoscopias, salvo las urgentes, se pararon, por lo que no se podían diagnosticar ciertos tumores.

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Es cierto que podrían haber retrasos en ciertos diagnósticos. En el punto culmen de la primera ola, siguiendo decisiones de comités científicos, se dieron ciclos de quimioterapia de más a algún paciente para posponer la cirugía y operar con mayores condiciones de seguridad.

Pero sí que es verdad que los comités multidisciplinares han trabajado para llevar a los pacientes a quirófano en las mejores condiciones de seguridad, con especial atención en la patología oncológica.

P. ¿Ha repercutido de distinta manera la suspensión de las cirugías en la sanidad pública que en la privada?

R. En realidad es un tema de gestión de camas. Si hay camas se opera, eso es lo que puedo transmitir. Aquí no manda el hecho de ser público o privado, sino la existencia de recursos.

Hay lugares como Valladolid donde se llegó a un acuerdo para mantener los hospitales privados libres de covid y que los cirujanos de la pública operarán en la privada.

Considero importante la cooperación pública-privada, siempre la he considerado fundamental y no tiene por qué haber enfrentamientos.

P. ¿Está fallando en algo España en las políticas sanitarias en comparación a otros países?

R. No voy a entrar a analizar si falla o no falla. Pero creo que hay líderes de opinión a nivel internacional que son la comunidad científica y su voz debería estar por encima de muchas decisiones políticas. Y esto es clave, porque algunos cargos pueden estar politizados, pero en las sociedades científicas no hay ningún interés interno.

Foto cedida
Foto cedida

Las sociedades científicas se basan en evidencia y considero que se debería trabajar de la mano de estas para atacar los problemas sanitarios como los que estamos viviendo.

P. Por lo que está diciendo… ¿considera que no se atiende lo suficiente a las sociedades científicas en nuestro país?

R. Actualmente estamos trabajando con el Ministerio de Sanidad, pero nos costó llegar a ellos. Ahora estamos empezando a trabajar con el Ministerio en algunos aspectos, pero yo creo que deberíamos cooperar más de cerca.

Por ejemplo, la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme) ha creado grupos de trabajos para emitir comunicados de formas de trabajar y manejar esta segunda ola de la pandemia, la clave de funcionamiento debería estar más centrada en las sociedades científicas.

P. ¿Qué papel tiene España en la sociedades científicas internacionales?

R. Muchísimo. Por ejemplo desde la Asociación Española de Cirujanos el 14 de marzo creamos el grupo ‘Cirugía-AEC-COVID’, en el que reunirnos a 17 cirujanos de diferentes puntos de España para recopilar la evidencia científica procedente de China y otros sitios a los que afectó antes la primera ola, como Italia.

El objetivo era conseguir información y empezar a emitir documentos de formación para los cirujanos españoles. Estos escritos empezaron a tener un gran impacto a nivel mundial y se tradujeron a muchos idiomas como polaco, italiano o inglés. Empezaron a llamarnos de todo el mundo para participar en sesiones de formación.

P. ¿Cómo podemos transmitir que la responsabilidad social es clave para salir de esta situación que estamos viviendo?

R. La responsabilidad social es la clave del éxito de esta pandemia. Hay tres puntos claves. Uno es el profesional de la salud trabajando en los hospitales, otro la ciencia que se mueve por investigar y sacar datos para pasar lo que estamos pasando, y otro muy importante es la responsabilidad social.

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Si cada uno pone su granito de arena y se comporta adecuadamente todo será más fácil.

P. Esta semana se está celebrando el XXXIII Congreso Nacional de Cirugía, ¿cuáles son los últimos avances de tecnología para el sector?

R. Hay tres pivotes fundamentales de la cirugía del futuro. El primero es la estandarización de los procedimientos. Cuando estandarizadas los procedimientos quirúrgicos se hacen reproducibles, se pueden enseñar y eso es clave desde el punto de vista formativo.

Otro punto importante es el impacto que está teniendo la robótica en cirugía. Hasta la fecha habíamos hablado solo del Da Vinci, pero ahora están surgiendo nuevos robots que van a revolucionar las intervenciones. Lo último es la cirugía guiada por imagen, que consiste en hacer reconstrucciones en 3D con un TAC para tener una imagen y superponerla intraoperatoriamente para saber dónde están las estructuras y donde se va a operar. Además, también tenemos sustancias que se inyectan por vía intravenosa que van a ciertos órganos para poder identificarlos.

Si a estos aspectos les sumamos el tema de la inteligencia artificial o ‘big data’, que va a aportar información durante la realización del procedimiento, se compone la revolución que viene en cirugía.

P. Todos estas innovaciones de las que habla, ¿son el presente, el futuro inmediato…?

R. Precisamente hay una mesa redonda en el congreso que se llama ‘De la ilusión a la implementación real’, donde trataremos la robótica, la cirugía guiada por la imagen y vamos a dar datos reales de que en muchos quirófanos están funcionando y se pueden aplicar.

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Lo bueno de todo esto es que no es una ilusión, es ya una realidad. Lo que todavía falta es un paraguas de apoyo, osea estandarizar. La robótica está y la cirugía por imagen se está desarrollando de una manera impresionante, lo que hay que aplicar a todo esto y cómo encajarlo con la inteligencia artificial y el ‘big data’.

P. ¿Cree que todos los sistemas públicos estarían dispuestos a invertir en tecnología tan innovadora?

R. Ya hay robots en muchos hospitales, pero los nuevos veremos a ver cuándo se implementan. No hay que olvidar una cosa, el impacto de la innovación no son caprichos de los cirujanos, sino aportes importantes para la seguridad. Significa que hay un paciente que no va a tener ningún problema y que en realidad va a tener un impacto económico tremendamente positivo.

Pero por ejemplo yo llevo trabajando con cirugía guiada por imagen desde hace 6 años y lo tengo tanto en la privada como en la pública. Nosotros hemos disminuido el índice de fallos de uniones intestinales de un 7% a un 1% gracias a la tecnología. Eso significa que cada 100 pacientes 6 han dejado de tener la necesidad de reintervención, uso de UCI y estancias prolongadas en el hospital. Con lo cual está claro que con el coste que te ahorras de estos 6 pacientes, puedes comprar muchísimos sistemas de navegación intraoperatorias, porque has ahorrado mucho dinero. Y recordemos que lo importante no es el impacto económico sino el humano, hay 6 personas que han dejado de sufrir.

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