La ortorexia: cuando la obsesión por la alimentación sana deriva en trastorno mental
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NINGÚN EXCESO ES BUENO

La ortorexia: cuando la obsesión por la alimentación sana deriva en trastorno mental

La ortorexia se refiere a la obsesión patológica por la comida sana que conduce a quien la sufre al aislamiento. Hablamos con una experta española en dietética para analizarla a fondo

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La ortorexia: cuando la obsesión por la alimentación sana deriva en trastorno mental

En los últimos años, la alimentación sana ha vivido un gran auge. Esto es especialmente positivo, ya que la obesidad no deja de ser uno problemas de salud pública que más preocupa a la comunidad global sanitaria, siendo la segunda causa de muerte prematura después del tabaco. Cada cierto tiempo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte sobre los riesgos a los que nos exponemos si tenemos un índice de masa corporal elevado; entre ellos, enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer. Por otro lado, desde las redes sociales, infinidad de 'influencers' ejercen de altavoz de unos hábitos alimenticios saludables, así como de movimientos como el veganismo, el 'body positive' o la comida casera.

Por tanto, podemos decir que existe más conciencia que nunca de la importancia de llevar una dieta sana que apueste por los alimentos naturales, en especial los vegetales, frente a la comida procesada y la 'fast food'. Desde este mismo diario abogamos por un modo de vida cuyos pilares sean la alimentación saludable y la actividad física regular. Sin embargo, ningún exceso es bueno, incluso aquel que nace de seguir el camino correcto y tener unos buenos hábitos.

No se conoce con exactitud el número de casos, pero sí que se sabe que cada vez es un problema más frecuente y que está aumentando con los años

En el año 2000 se publicó 'Health Food Junkies' un libro que causó una gran controversia, arrojando luz sobre un trastorno mental que con el paso del tiempo ha podido agudizarse entre la población y que aún no tiene un reconocimiento oficial por parte de la OMS como enfermedad. Su autor, Steve Bratman, acuñó el término de ortorexia (del griego 'orto', "justo" y 'exía', "apetito") para referirse a la conducta alimentaria que cristaliza en una obsesión por la comida sana y que lleva al individuo a situaciones de aislamiento social y culpabilidad extrema por haber ingerido productos no del todo saludables.

"A diferencia de la anorexia y la bulimia, que vigilan la cantidad de comida, la ortorexia 'vigila' la calidad", asevera Eva Pérez, presidenta del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de La Rioja, a El Confidencial. "Aunque no ha sido reconocido en los manuales de diagnóstico de trastornos mentales, se tiene en cuenta, ya que no deja de ser un trastorno de la conducta frente a la alimentación".

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Como todo trastorno alimentario, puede deparar graves consecuencias físicas y mentales para quien lo sufre, aunque bien es cierto que existe una invisibilización del problema y desconocimiento por parte de la comunidad médica y psicológica. "No se conocen con exactitud el número de casos existentes, pero sí que se sabe que cada vez es un problema más frecuente y que está aumentando con los años", avisa Pérez. En este sentido, la comida no deja de ser un aspecto central en la salud y la vida social de una persona. Por ello, los efectos a corto y largo plazo son parecidos a los que producen una mala nutrición como "desnutrición, anemia o hipervitaminosis". A nivel psicológico, "estos trastornos obsesivos nos pueden llevar a sufrir episodios de ansiedad o depresión, llevando al paciente a no querer salir de su casa, reduciendo su vida social".

Un diagnóstico difícil

¿Cómo es el perfil de una persona que sufre ortorexia? "Suelen tener una personalidad muy estricta, controladora y autocrítica hasta el exceso, incluso con comportamientos obsesivos-compulsivos", explica la presidenta del colegio de dietistas. "Las mujeres y adolescentes que practican deportes como el culturismo o el atletismo son los grupos más vulnerables al ser más sensibles con el valor de los alimentos y su repercusión en la imagen personal". Por otro lado, "no suele afectar a personas de entornos marginales, ya que se suele buscar comida de más precio y más difícil de conseguir, de ahí que sea un trastorno acuciante sobre todo en los países desarrollados".

Lo primero que hay que preguntar al sujeto para diagnosticarle ortorexia es si su conducta alimentaria le aísla socialmente

A todo ello se le suma la dificultad de dar con un diagnóstico, ya que como sucede con otras enfermedades mentales, el paciente no quiere reconocer o darse cuenta de que una mera afición por algo tan positivo como es la alimentación sana puede acabar convirtiéndose en una obsesión, y con ello, afectar a su vida personal y social. Según Bratman, y en palabras de Eva Pérez, lo primero que hay que preguntar al sujeto es si su conducta alimentaria le aísla socialmente. Y luego, para concluir que en efecto se trata de ortorexia, realizar estas otras cuestiones: "¿Te preocupa más la calidad de los alimentos que el placer de comerlos?; ¿Conforme aumenta la calidad de tu alimentación disminuye tu calidad de vida?; ¿Te sientes culpable si te saltas tu régimen?".

En cuanto al tratamiento, Pérez considera que no debe de ser muy distinto al resto de trastornos de conducta alimentaria. "Debe ser tratado por un equipo multidisciplinar donde se combine la terapia psiquiátrica con la farmacológica, un tratamiento psicológico y una intervención del dietista-nutricionista para ir incorporando a la dieta los posibles nutrientes de los que carezca y reajustar su alimentación", recalca.

Las redes sociales y la ortorexia

Vivimos en un contexto social e histórico en el que las redes sociales tienen una enorme influencia en jóvenes y adolescentes, así como en toda la población en general. Como es lógico, las hay buenas y malas; y en este caso, la alimentación sana siempre estará dentro de las buenas, ya que es imprescindible para gozar de una buena salud en una época como en la que estamos. Sin embargo, si como decía Pérez, existe una predisposición en la persona a ser demasiado controladora y perfeccionista en todo lo que se refiere a la comida que ingiere, cabe el riesgo de que pueda desarrollar ortorexia. En este sentido, este problema puede agravarse si solo consume contenidos de 'influencers' que apuesten por la comida sana y por lucir un cuerpo perfecto.

"Todo influye, es cierto que desde las redes sociales y los medios de comunicación transmiten una imagen perfecta de la comida, de lo que debemos comer, y eso hace que influya en otras personas", explica Pérez. "A día de hoy, la oferta alimentaria es muy amplia, pero a la vez el exceso de información que se recibe es muy alto y no siempre es información contrastada por los profesionales adecuados. Hay que diferenciar también que no es lo mismo llevar una buena alimentación a estar obsesionado con ella o pensar que la industria alimentaria está envenenando a la población".

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En definitiva, es necesario apostar por una alimentación sana, pilar fundamental en la salud de una persona. Pero tampoco caer en la obsesión malsana e irse al otro extremo, ya que las enfermedades mentales asociadas a las conductas alimentarias repercuten de manera muy grave en la vida de quien las sufre. Al fin y al cabo, comer es una actividad troncal en nuestra cultura, y son muchos los traumas generados por esta actividad vital pero tan impregnada de ideologías, valores y actitudes.

Por ello, antes que apostar por medidas o cambios radicales, lo adecuado radica en llevar una dieta equilibrada que contemple todo tipo de alimentos, a ser posibles frescos y no industriales, concediendo un mayor espacio a las frutas y verduras, fuente inagotable de vitaminas y minerales y libres de grasas no saludables. Pero que tampoco esto se convierta en una obsesión que nos impida disfrutar de suculentos platos que poder compartir con la gente a la que queremos.

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