Pantallas faciales o mascarillas, ¿cuáles son más efectivas contra el coronavirus?
  1. Alma, Corazón, Vida
toda prevención es poca

Pantallas faciales o mascarillas, ¿cuáles son más efectivas contra el coronavirus?

Ambas se han convertido en los productos más vendidos durante la cuarentena, pero las cuestiones son: ¿cuál protege más ante la epidemia? Y, ¿son intercambiables?

placeholder Foto: Ambos protectores. (iStock)
Ambos protectores. (iStock)

Las mascarillas se han convertido en el complemento imprescindible de la temporada primavera-verano, y probablemente seguirán siéndolo en invierno. En nuestro país es bastante complicado encontrar a estas alturas una persona que no la lleve, ya sea quirúrgica, de tela o la codiciada FFP2 o de 'pico de pato'. Aunque la OMS ha sido un poco ambigua al respecto desde que comenzó la pandemia por coronavirus (recordemos que en un primer momento aconsejaba incluso no llevarla), parece que en la actualidad las opiniones son unánimes: el 'bozal' (como la conocen algunos) debe llevarse tanto para proteger a los demás como para hacerlo uno mismo.

Por supuesto, acostumbrarse a un utensilio nuevo es complicado en muchas ocasiones y surgen muchas dudas al respecto; ¿Se puede realizar ejercicio con ella? ¿Las del futuro llevarán bluetooth? ¿Pueden reciclarse? Para esto último tenemos una respuesta: desde Sanidad apuntan a que el tiempo de duración depende del fabricante y hay que consultar las instrucciones (pueden tener fecha de caducidad). Sin embargo, aconsejan que su uso no supere las cuatro horas y señalan que, en caso de que se humedezca o deteriore por el uso, se deseche de inmediato.

Las pantallas no sustituyen a la mascarilla ya que se proponen como una alternativa para protección facial y visual pero no respiratoria

Aunque no son tan corrientes, es probable que hayas visto en más de una ocasión personas que en lugar de llevar la clásica mascarilla utilizan una especie de mampara que protege su cara. El personal sanitario, por ejemplo, suele utilizar ambas. Se trata de pantallas de protección facial y, aunque no conozcas tanta gente que los lleva, han sido uno de los productos más vendidos durante el confinamiento. Algunos, probablemente, la prefieran debido a que por un lado protege todas las mucosas, lo que incluye los ojos (pensemos que, según apuntan los estudios, nos tocamos la cara de media unas 2.000 o 3.000 veces al día), y también porque a la hora de hacer deporte no 'agobia' tanto como la mascarilla. Recordemos de igual manera que el debate sobre si era peligroso ejercitarse con ella puesta ha estado servido durante unos cuantos meses.

Foto: Fuente: iStock

Entonces, ¿cuál es más segura? ¿Son intercambiables? ¿Cuáles son los 'hándicaps' de cada una? "No se trata de productos en los que podamos elegir entre uno y otro, pues no tienen las mismas características", advierte a El Confidencial Antonio Blanes, director de los Servicios Técnicos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos. "Las pantallas faciales son equipos de protección individual (EPI) autorizados para la protección ocular y facial, pero no para la protección respiratoria. Por tanto, no sustituyen a la mascarilla ya que se proponen como una alternativa para la facial y visual (por la zona de cobertura que ofrece ante líquidos y salpicaduras) y las mascarillas a su vez son la medida de protección respiratoria".

Macarena Ariño, Directora técnica farmacéutica y representante de Alliance Healthcare, es de la misma opinión: "En ningún caso las pantallas deben usarse como sustitutivo de las mascarillas, solo como complemento. Los protectores faciales están destinados a la protección de los ojos, por ejemplo en el caso de los sanitarios que deben realizar su trabajo sin poder marcar una distancia segura del paciente. Estos protectores pueden reducir la cantidad de exposición al virus por inhalación, pero en cantidades mucho más pequeñas que una mascarilla. Según estudios publicados las partículas más pequeñas pueden permanecer en el aire por más tiempo y fluir alrededor del protector facial para ser inhaladas más fácilmente. Por eso, si se decide usar una pantalla facial, debe ser junto con una mascarilla para reducir el riesgo de transmisión de virus y garantizar la protección de las vías respiratoria"..

"El hecho de que podamos usar una máscara va a depender de la actividad realizada, el tipo usuario de estos productos y la capacidad para mantener distancia social. Se deben valorar los riesgos en cada situación para decidir si es necesario llevar mascarillas junto con una pantalla o protector facial o, en aquellos casos concretos en los que la pantalla facial puede llegar a ser suficiente", añade Blanes.

Las pantallas se pueden reutilizar pero se debe desinfectar el plástico protector, ya sea con algún tipo de líquido alcohólico o con agua y jabón

Por tanto las pantallas son un complemento útil a la protección respiratoria pero no deben usarse como sustitutos de la mascarilla. ¿Es necesario que, como sucede con las mascarillas, se retiren para dar paso a otras nuevas? "A diferencia de las mascarillas desechables los protectores faciales pueden ser reutilizados ya que se pueden desinfectar fácilmente al componerse únicamente de una pieza transparente que cubre la cara, protegiéndola del exterior", indica Ariño.

Para limpiarlas, según explica Blanes, se deben seguir los consejos de uso del fabricante: "Pero siempre poniendo especial atención a la desinfección del plástico protector, ya sea con algún tipo de líquido alcohólico o agua y jabón, con lo que el plástico no perderá propiedades. Debemos evitar usar productos más fuertes que sí podrían llegar a deteriorarlo y, como con las mascarillas, hay que evitar cualquier manipulación durante su utilización".

Por tanto, no existe la recomendación de llevarlas por la calle como medida de protección respiratoria pero sí buscas un complemento para proteger los ojos así como la mascarilla de las posibles gotículas, hazte con una de ellas. Si algo nos ha enseñado la pandemia es que en cuestión de protección, toda prevención es bien recibida.

Coronavirus Vida saludable
El redactor recomienda