¿No eres capaz de dejar atrás los malos hábitos? Este es el motivo psicológico
  1. Alma, Corazón, Vida
CONDUCTAS AUTODESTRUCTIVAS

¿No eres capaz de dejar atrás los malos hábitos? Este es el motivo psicológico

Nadie es perfecto, todos tenemos deficiencias que más o menos nos condicionan a la hora de vivir nuestra vida. Quien esté libre de pecado que tire

placeholder Foto: ¿Seguro que no puedes no fumar ese cigarrillo? (iStock)
¿Seguro que no puedes no fumar ese cigarrillo? (iStock)

Nadie es perfecto, todos tenemos deficiencias que más o menos nos condicionan a la hora de vivir nuestra vida. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, y si crees que deberías dejar ya de una vez el tabaco, o bien perder peso, comer mejor y moverte más, o incluso acostarte más pronto para al día siguiente no estar como un 'zombie' en el trabajo, este es tu artículo.

En realidad, si fuéramos máquinas, el razonamiento sería bien sencillo: si lo lógico es que hay que buscar lo mejor para nuestra vida, no seríamos presos de tantas actividades que nos hacen más mal que bien. No es una mera cuestión de inteligencia, ya que hay mentes muy brillantes que tuvieron vidas desordenadas y caóticas. Hay un trasfondo psicológico muy humano por el cual nuestros actos muchas, o la mayoría de las veces, no juegan a nuestro favor.

La recompensa a corto plazo es segura y emocional, mientras que el cálculo a largo plazo es incierto y racional

En algunos casos, estos malos hábitos pueden convertirse en problemas muy serios, como vienen a ser adicciones o comportamientos erráticos que pueden resultar dañinos a los demás. Pero no hace falta irse a los extremos para reconocer que, aunque sean pequeños, muchos de los fallos que cometemos los volveremos a cometer en un futuro.

¿A qué se debe esta persistencia en caer una y otra vez sobre la misma piedra? "Por un lado, nuestra tendencia a repetir estas actitudes revelan el lado oscuro de nuestra tenacidad innata", reflexiona Noam Shpencer, profesor de psicología en la Otterbein University de Ohio, en un interesante artículo publicado en 'Psychology Today'. "Después de todo, la capacidad humana de perseverancia frente al fracaso tiene beneficios. A menudo, vale la pena para un futuro y suele ser un requisito para el éxito", poniendo de ejemplo a la escritora J. K. Rowling y las numerosas veces que su obra, 'Harry Potter', fue rechazada por las editoriales antes de convertirse en best-seller mundial.

Maldito cortoplacismo

Sin embargo, el profesor reconoce que en muchos casos la perseverancia en los malos hábitos se debe al cortoplacismo. "Nuestro cerebro ha evolucionado para privilegiar el corto frente al largo plazo", asegura. "Sé que mi gasto excesivo de dinero me perjudicará mucho a largo plazo, pero ahora mismo estoy aquí yendo de compras y es divertido. Estoy aquí ahora mismo".

Lo que siempre hemos hecho se convierte en lo que hacemos. Lo que hacemos, con el tiempo se convierte en lo que somos

¿Dónde reside la clave para que hagamos esta serie de razonamientos erróneos a lo largo de un día? "La recompensa a corto plazo es segura y plenamente emocional, mientras que el cálculo a largo plazo es incierto y racional", sentencia Shpencer. "Es un gran trabajo para nuestra mente hacer que un proceso estratégico y racional influya en una experiencia inmediata y emocionalmente gratificante. Las patatas fritas huelen muy bien y resultan apetitosas, son una fuente de placer. Pero el ataque cardíaco está todavía a varios años de distancia, y resulta ser solo una probabilidad mínima o máxima de dolor".

Otro de los aspectos a tener en cuenta es que a medida que transitamos en la experiencia, nuestros actos acaban convirtiéndose en automáticos. Podríamos caer en un largo debate filosófico sobre el determinismo, pero al fin y al cabo, cada una de nuestras acciones del día a día están más o menos condicionadas por aquellas que hemos realizado previamente, de tal forma que la única forma de alterarlas sería tomar una postura cien por cien consciente. En otras palabras, deberíamos concienciarnos muchísimo para no realizar una acción que se supone que hemos elegido y que nos resulta familiar. Que tu cerebro se active y se pregunte: ¿por qué no hacer esto?

Foto: Foto: iStock.

"Lo que siempre hemos hecho se convierte en lo que hacemos", asevera el profesor. "Lo que hacemos, con el tiempo se convierte en lo que somos. Por tanto, podemos experimentar un cambio de hábito como una especie de ruptura con nuestra identidad, como si fuera un impulso o decisión más difícil de tomar".

Por otro lado, Shpencer concede mucha importancia a nuestras creencias y convicciones. Y, sobre todo, muchos repiten acciones lesivas contra sí mismos debido a un mecanismo inconsciente que tenemos por el cual surgen estas malas prácticas para reclamar algo que creemos que merecemos. Al igual que la típica escena que monta un niño en un supermercado cuando no le quieren comprar sus galletas favoritas, que se pone a berrear armando un escándalo, cuando en el fondo de sí mismo comprende más que nadie que no debe comportarse así o que llorar le hace daño, aunque no sea en el plano emocional y solamente en la garganta.

Una reflexión para enmarcar

Una de las más hermosas frases que recoge el artículo de Shpencer es la del escritor James Baldwin: "Creo que una de las razones por las que las personas se aferran a sus odios con tanta obstinación es porque sienten que, una vez que el odio se ha ido, se verán obligados a lidiar con el dolor". Sin duda, esto nos ofrece una serie de pistas sobre por qué a veces nos obcecamos en pensamientos y comportamientos autodestructivos, o bien por qué no podemos tomar una decisión lógica y definitiva al respecto que nos haga dejarlos de lado.

Como conclusión, todos y cada uno de nosotros tiene aspiraciones que sin duda se ven perjudicadas por las malas costumbres. Manías que, aun dándonos cuenta, nos hacen la vida más difícil y alejan cada vez más de nuestro alcance los objetivos que perseguimos. El progreso vital y emocional de cada uno pasa por derribar estos muros que, en la mayoría de los casos, nos ponemos nosotros mismos. Pero ante todo, no victimizarse demasiado cuando nos meten en problemas. Al fin y al cabo, tomara una postura serena y responsable de todos aquellos demonios internos que nos llevan a repetir conductas que siempre juegan en nuestra contra.

Adicciones Perder peso Best seller Harry Potter
El redactor recomienda