Cómo surgió la leyenda de que la zanahoria es buena para la vista
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¿'fake news'?

Cómo surgió la leyenda de que la zanahoria es buena para la vista

Una campaña pensada para incrementar su consumo durante la Segunda Guerra Mundial es la culpable de que tu madre te obligara a comerlas de pequeño

Foto: Munición alemana durante la II Guerra Mundial (iStock)
Munición alemana durante la II Guerra Mundial (iStock)

Existe una leyenda recurrente acerca de lo superlativamente buenas que son las zanahorias para la vista. Esto se debe a que contiene grandes cantidades de betacaroteno y vitamina A, que además de mejorar la salud de nuestros ojos también pueden ofrecernos una fantástica fuente de vitaminas para evitar dos problemas de vista muy graves: la degeneración macular y las cataratas.

Eso no significa, claro está, que si no distingues de lejos si esa figura borrosa es un perro, una paloma o tu tía que ha venido a hacerte una visita, comer zanahorias vaya a poder ayudarte en ese problema concreto. Podríamos decir que la leyenda que tus padres te contaban de niño continuamente para que te acabaras la zanahoria es solo en parte verdad, pues las vitaminas son beneficiosas para la vista. No solamente la vitamina A, también la C, la E o la luteína (un nutriente que se encuentra en las coles y las espinacas).

Y si pensabas que la leyenda de la zanahoria y la vista corría a cargo de los padres del país, te equivocas, se remonta a la II Guerra Mundial. Comienza así: entre septiembre de 1940 y mayo de 1941, la Luftwafe bombardeó continuamente diferentes ciudades inglesas (poniendo especial interés en Londres) en una operación conocida como Blitz. Por aquel entonces John Cunningham, jefe del escuadrón 604 que pertenecía a las Fuerzas Aéreas Reales Británicas o RAF, tenía en su poder un nuevo sistema de radar aéreo cuya función sería derribar los bombarderos alemanes que se atreviesen a cruzar el Canal de la Mancha.

El gobierno de Churchill promocionó las propiedades de la zanahoria, vinculándolas con el éxito de la Fuerzas Reales Británicas

¿El problema? En aquellos momentos el dispositivo tenía que mantenerse en el más absoluto secreto. El Ministerio de Propaganda Británico difundió entonces lo que hoy conoceríamos como una 'fake new' o, para hablar en el idioma de Cervantes, rumor: eran las zanahorias las que ayudaban a los pilotos a descubrir los aviones nazis y mejoraban su vista por la noche. La campaña, pensada para los propios británicos y no para los enemigos, tuvo tanto éxito que se incrementó el consumo de zanahorias, un alimento que, por otro lado, nunca había sido muy popular entre nuestros vecinos isleños. Surgieron hasta dibujos animados (doctor Carrot) que ayudaron a calar el mensaje entre la población.

El simpático doctor Carrot.
El simpático doctor Carrot.

Resulta que el clima británico es perfecto para el cultivo de zanahorias. Como el consumidor autóctono estaba poco interesado en consumirlas, en tiempos de guerra se debía cambiar esa situación: era un alimento perfecto porque se podía conseguir sin necesidad de importarse. "Estaba considerada como comida para pobres", explica en 'Live Science' John Stolarczyk, del Museo Mundial de la Zanahoria (sí, existe uno). "durante la Segunda Guerra Mundial esta idea cambió". El gobierno de Winston Churchill decidió contar una mentira piadosa a la población promocionando mediante carteles las supuestas propiedades de visión nocturna de la zanahoria, vinculándolas con el éxito de la Fuerzas Reales Británicas.

Según un estudio de 2013, si una persona tiene deficiencia en vitamina A, puede sufrir problemas en la córnea, por lo que como sucede con todos los rumores, tenían algo de cierto. El capitán Cunningham,por su parte, llegó a acreditar el derribo de una veintena de aviones de la Luftwafe, de los cuales diecinueve fueron por la noche, lo que le valió el sobrenombre de "ojos de gato" (aunque no fue gracias a las zanahorias). No fue la primera vez ni la última que en Gran Bretaña se usaría la propaganda para convencer a la población de algo, pues durante la Guerra Fría surgieron muchas más leyendas. Aunque ninguna que causara un impacto como el de las zanahorias, que ha llegado hasta nuestros días: nada mal para un alimento que comenzó a cultivarse hace más de 2.000 años y que en un primer momento no era naranja, sino amarillo.

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