La forma más efectiva de luchar contra los pensamientos invasivos
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La forma más efectiva de luchar contra los pensamientos invasivos

Se trata de pequeños resquicios de ansiedad intensa que se cuelan en nuestra mente y que son fruto del pánico

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La leyenda es bien conocida: el hermano de Dostoievski decidió jugar con él y le prohibió moverse de un rincón hasta que no dejara de pensar en osos polares, y el escritor ruso pasó toda la noche incapaz de abandonar esa esquina. Los pensamientos intrusivos o invasivos son muy comunes en el ser humano, y todos nos hemos sorprendido alguna vez pensando cosas que, aunque nos aterran, no podemos apartar de nuestra mente.

Quizá una madre se descubra pensando en tirar a su hijo (al que adora) por las escaleras, o un insomne no pueda dejar de pensar continuamente que esa noche tampoco podrá pegar ojo, o tú mismo, sin saber por qué, evoques imágenes en las que violas o matas a alguien. Se trata de pequeños resquicios de ansiedad intensa que se cuelan en nuestra mente y que son fruto del pánico, pensamientos estancados que generalmente tienen que ver con imágenes violentas, sexuales o socialmente inaceptables. Irremediablemente, el que los sufre, se pregunta si podría ser capaz de cometer tal acto.

Las personas que sufren ansiedad suelen ser más proclives a tenerlos, pero en realidad son comunes en todo el mundo

Otro problema bastante frecuente de este tipo de pensamientos es que, aquel que los sufre, se avergüenza de ellos y los suele mantener en secreto. Las personas que sufren ansiedad suelen ser más proclives a tenerlos, pero en realidad son muy normales. Por ejemplo, un estudio realizado en 2012 sugirió que más del 50% de la gente sin historial de pensamientos suicidas ha tenido el impulso repentino de saltar estando al borde de un puente o edificio alto, otra investigación llevada a cabo en 2008 concluyó que la mitad de las encuestadas habían tenido pensamientos invasivos sobre lastimar a sus bebés en algún momento después de su nacimiento, informa 'Psychology Today'.

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No obstante, tenerlos no significa que se vaya a cometer el acto que se piensa en cuestión. Si se vuelven severos, recurrentes y provocan ansiedad, podemos llamarlos obsesiones, pero si son transitorios no se necesita ningún tipo de tratamiento. Aún así, ¿qué sucede si te molestan hasta el punto de que pueden comenzar a convertirse en obsesiones? Simplemente debes aprender a relacionarte con ellos, entender que son irrelevantes y no tienen importancia. Todo el mundo tiene pensamientos violentos, molestos, extraños o socialmente inapropiados. Nuestros cerebros a veces crean basura, pero si no la prestas atención, simplemente se disipa y se borra.

Trucos para luchar contra esos pensamientos

Estos son algunos pasos para cambiar tu actitud y superar los pensamientos invasivos indeseados:

  • Etiqueta esos pensamientos como “invasivos”.
  • Recuérdate que estos pensamientos son automáticos, irrelevantes y que no dependen de ti.
  • Acepta y permite que los pensamientos entren a tu mente. No intentes alejarlos.
  • Permite que el tiempo pase.
  • Espera que los pensamientos vuelvan.
  • Sigue con lo que estabas haciendo antes de que llegara el pensamiento invasivo mientras permites que la ansiedad esté presente.

Más del 50% de la gente sin historial de pensamientos suicidas ha tenido el impulso repentino de saltar desde un edificio alto

Intenta no:

  • Involucrarte con los pensamientos.
  • Alejar los pensamientos de tu mente.
  • Intentar descifrar el significado de los pensamientos.
  • Revisar si tus esfuerzos por eliminar el pensamiento están funcionando.

Si comienzas a practicar esta lista, te darás cuenta de que al cabo de unas semanas te encontrarás mucho mejor. Si se convierten en obsesiones crónicas, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y otros medicamentos antidepresivos han demostrado ser efectivos para tratarlas.

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