Adelgaza y consigue un cambio radical en su cuerpo añadiendo un elemento a su dieta
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HA PARTICIPADO EN COMPETICIONES DE CULTURISMO

Adelgaza y consigue un cambio radical en su cuerpo añadiendo un elemento a su dieta

Durante su carrera universitaria engordó hasta los 115 kilos por culpa de la comida rápida, pero comenzó a hacer ejercicio y descubrió un secreto nutricional que le cambió la vida

Foto: El actual cuerpo de Courtney Frazer-Bates no tiene nada que ver con su época universitaria (Foto: Instagram)
El actual cuerpo de Courtney Frazer-Bates no tiene nada que ver con su época universitaria (Foto: Instagram)

Courtney Frazer-Bates tiene 29 años y, durante la mayor parte de su vida, el peso fue un problema. Tenía sobrepeso en el colegio, pero cuando comenzó la universidad su alimentación se basó, casi exclusivamente en comida rápida. Reconoce que su vida era la de "un estudiante normal, pero mi dieta era una mezcla de cerveza y comida para llevar y me encantaba la pizza".

Sin embargo, Courtney decidió cambiar por completo su dieta y abandonó la comida rápida sustituyéndola por pollo sin grasas, filetes y alimentos ricos en proteínas. Al mismo tiempo, dejó de salir por la noche y dedicó el tiempo a ir al gimnasio: quería adelgazar y tener un cuerpo del que sentirse orgulloso y sentir que nadie le miraba con pena por la calle.

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En pocos años ha dejado de ser una persona obesa para dedicarse al culturismo. Se ha convertido en entrenador personal y piensa abrir su propio gimnasio a finales de este año. Un cambio que se fraguó a partir de un nuevo estilo de vida y que ha permitido a Courtney ser una persona completamente diferente y tener un objetivo nuevo en la vida.

El enemigo en casa

¿Qué más puede pedir un estudiante que tener como compañero de piso en su época universitaria a un repartidor de pizza? Ese era el caso de Courtney, por lo que el suministro de calorías estaba garantizado: "Comía pizza en casi todas las comidas y cuando la nevera estaba vacía recurría a las hamburguesas para el microondas. Así, mi peso se disparó".

La evolución de Courtney ha sido increíble (Foto: Instagram)
La evolución de Courtney ha sido increíble (Foto: Instagram)

Courtney Frazer-Bates recuerda que "en mi momento más pesado, llegué a pesar unos 115 kilos, a pesar de entrenar y jugar al baloncesto tres o cuatro veces por semana". Sin embargo, una lesión en la rodilla cuando estaba en segundo de carrera acabó con su práctica deportiva y se dio cuenta de que tenía que hacer algo si no quería seguir engordando cada día.

Tal y como ha explicado a Express, "ese verano hice una dieta de choque. Reduje mi consumo de calorías de 4.000 a solo 1.500 por día y comencé a caminar a todas partes. Desayunaba un tazón pequeño de copos de maíz, almorzaba un sándwich y cenaba poco. Al final del verano me veía enfermo: adelgacé hasta los 85 kilos, pero mido más de 1,80, por lo que ese peso no era adecuado para mí".

Sustituyó los carbohidratos por las proteínas y su vida ha cambiado radicalmente: no come para adelgazar, sino para ganar musculatura

Fue entonces cuando un amigo que frecuentaba el gimnasio le invitó a acompañarle un día y le habló de los secretos de la nutrición: "Nunca me había dado cuenta hasta entonces de cuánto podría afectar al cuerpo comer los alimentos correctos o incorrectos. Cambié mi dieta de 1.500 calorías por otra de 3.500 y comencé a tonificar y desarrollar músculo. Mi físico cambió por completo y me sentí mucho mejor. Mi peso volvió a subir, pero era todo músculo, sin grasa".

Camino del culturismo

Courtney introdujo un cambio radical en su dieta: sustituyó los carbohidratos por proteínas, ya que de esa manera modificaba las hormonas que regulan el hambre y la saciedad. Así, consiguió tener menos hambre y, además, sentirse saciado. Por eso, es imprescindible añadir proteínas a una dieta cuando se está en pleno proceso de adelgazamiento.

El cambio que experimentó en su cuerpo fue radical y fue construyendo una masa muscular que le llevó a plantearse desafíos más difíciles, como entrenar para participar en una competición de culturismo. Asegura que "el deporte fue intenso: durante 16 semanas reduje las calorías, cambié mi dieta mensualmente y aumenté mi entrenamiento. En el primer mes estaba comiendo 3.000 calorías al día de pollo, salmón y avena. Para el cuarto mes lo había reducido a solo 1.500 calorías".

Al mismo tiempo que modificaba su dieta, también cambiaba las sesiones de entrenamiento: al comienzo hacía 11 horas a la semana, aunque cuando llegó a las fechas anteriores a la competición había doblado esa cifra. Pero, sobre todo, seguía alimentándose siguiendo los consejos de nutrición de su amigo, la persona que le descubrió este mundo.

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Ahora, Courtney se conserva en torno a los 100-102 kilos, pero no pierde músculo como le sucedió cuando adelgazó la primera vez. Su dieta se compone principalmente de "pollo, pavo, carne picada y filetes, que me ayudaron a entrenar para la competición. Comía tres pechugas de pollo cada día, muy ricas en proteínas. Cuando, por fin, terminó la competición, me comí una hamburguesa, ¡fue una de las mejores cosas que he comido!"

Sin embargo, esas hamburguesas pertenecen, como el resto de su dieta, a una empresa especializada en nutrición para deportistas. Hacen todos sus productos sin apenas grasa y tienen miles de clientes por todo el mundo. Courtney ha conseguido lo que buscaba y, ahora, su futuro pasa por su gimnasio y por seguir competiendo en el mundo del culturismo. Cuerpo para ello no le falta y seguirá trabajándolo día a día.

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