Descubre Cabo de Gata estas vacaciones con esta ruta de 7 días en coche
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VACACIONES POR LA ESPAÑA DESCONFINADA

Descubre Cabo de Gata estas vacaciones con esta ruta de 7 días en coche

Paisajes desérticos, playas increíbles y pueblos preciosos son los grandes atractivos de este lugar, declarado Parque Natural en 1987. Un destino escenario de películas y series

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Los amantes de los destinos singulares que aprecian los pocos lugares de costa mediterránea que aún quedan libres del feroz urbanismo y la masificación turística, podrán encontrar en Cabo de Gata (Almería) uno de los rincones más especiales de nuestro país.

Paisajes desérticos, playas increíbles y pueblos preciosos son los grandes atractivos de este lugar, declarado Parque Natural en 1987. Un destino, que ha sido escenario de películas y series, ideal para disfrutar de una semana de mar, actividades y gastronomía.

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La pandemia del covid-19 lo ha cambiado todo. Y por supuesto también los planes de vacaciones de mucha gente. Adiós a sacar billetes con meses de antelación y a los viajes lejanos. Teniendo en cuenta que la mayoría de los españoles improvisará sus vacaciones casi sobre la marcha, en El Confidencial vamos a sugerirte todas las semanas viajes, escapadas y planes en nuestro espacio 'Vacaciones por la España desconfinada'.

Por ello, vamos a proponerte una preciosa ruta de una semana por el Cabo de Gata, que podrás realizar en coche o caravana. Prepara la sombrilla, las gafas de bucear, unos escarpines y una neverita para aprovechar al máximo los 50 kilómetros de su litoral. Y, por supuesto, puedes adaptar esta ruta a tus gustos y preferencias.

Día 1: Playa por si sopla levante, salinas y flamencos

Cuando sopla viento del levante la mayor parte de las playas del Cabo de Gata se vuelven impracticables. Disfrutar de los arenales se vuelve casi imposible ya que la ventolera hace desagradable permanecer en la arena. Así que si algún día de tu estancia pronostican este fenómeno meteorológico, haz las actividades que a continuación te recomendamos.

Al ser el primer día –entendemos que no llegarás con mucho tiempo– comenzamos nuestra ruta relajadamente en la resguarda del viento del levante, Playa de Las Salinas de Cabo de Gata.

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La playa de las Salinas es muy larga y recibe el nombre de las marismas que están junto a ella. El arenal se extiende desde el Torreón de San Miguel, a la salida de la barriada de Cabo de Gata (donde podremos comer en alguno de los restaurantes, comprar agua...), hasta el faro del cabo, en total más de 5 kilómetros de playa rectilínea. Es la playa más grande del Parque Natural y por tanto su nivel de ocupación, incluso en agosto, es bajo o medio.

A mitad de la playa se puede disfrutar de la Iglesia de Las Salinas, un icono del Parque Natural. Su anterior estado de ruina y posición entre las salinas y la playa había inspirado multitud de fotos y admiración por parte de los visitantes. En el año 2012 fue rehabilitada.

La casa de papel
La casa de papel

Puede que esta zona te resulte familiar aunque nunca hayas estado. Si eres fan de ‘La casa de papel’ reconocerás aquí uno de los escenarios por donde El profesor conduce su caravana-centro de mandos.

Foto: iStock
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Justo al otro lado de la carretera podemos ver las salinas que dan nombre a esta zona. En sus humedales, si tenemos, suerte podremos ver flamencos rosados, aunque solo están aquí en su paso migratorio entre finales de julio y principios de agosto.

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Acabaremos nuestro día disfrutando de las vistas desde el Faro del Cabo de Gata. Se edificó sobre las ruinas del castillo de San Francisco de Paula, que formaba parte de la batería de defensa marítima existente en la costa almeriense y que fue destruido durante la Guerra de la Independencia. Construido sobre un acantilado de 50 metros y con una altura de torre de 18 metros, los destellos del faro son visibles a 30 millas de distancia, unos 45 kilómetros, complementado por una sirena acústica que los días de espesa niebla se activa avisando a los barcos de su presencia. El faro fue construido como aviso a navegantes de la presencia de la peligrosa Laja del Cabo.

Día 2: Arrecife de las Sirenas, calas Dedo y Rajá

Empezaremos nuestro segundo día muy cerquita de donde acabamos el anterior. El Arrecife las Sirenas se puede observar desde el mirador de las sirenas, junto al faro de Cabo de Gata, es una de las vistas más emblemáticas y fotografiadas del Parque. Está situado en el punto geográfico exacto del cabo de Gata, por tanto es la parte más oriental del sur de España. Seguramente el lugar debe su nombre a la presencia de focas monje que habitaban este arrecife y que los antiguos navegantes podían confundir con sirenas, actualmente ya no hay presencia de estos mamíferos en la costa de Cabo de Gata.

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Las formaciones del arrecife que se elevan por encima del nivel del agua son antiguas chimeneas volcánicas, y que deben su color oscuro al material volcado por ellas. Desde lo alto del mirador se pueden observar los escarpados acantilados de la zona y en el fondo, el agua que rodea el arrecife, es como un cristal que nos permite observar el mosaico del fondo marino coloreando el mar de turquesas, verdes y todas las tonalidades de azul.

Se puede acceder al arrecife a través de una pequeña bajada y al llegar allí encontraremos una visión fantástica.

Cerca del arrecife se encuentra la pequeña Cala Rajá, de poco más de 120 metros de longitud. Esta playita es privilegiada ya que se encuentra entre la zona de especial protección marina de la Punta de Cabo de Gata y el Cerro de Vela Blanca, zona de especial protección terrestre, muy destacable es la vegetación de alrededor de esta cala, donde podemos observar la flora típica de Cabo de Gata.

Cala Rajá. Foto: Turismo Níjar
Cala Rajá. Foto: Turismo Níjar

La cala está situada entre acantilados que la protegen totalmente del molesto viento de Levante que tan a menudo azota esta zona del litoral. La arena es muy fina y agradable, la entrada al agua es suave y progresiva, a ambos lados la playa termina por formaciones rocosas constituidas por dunas fósiles, oolitos. Desde Cala Rajá puede observarse el arrecife del Dedo, llamado por algunos El Dedo de Dios. Por la parte izquierda de Cala Rajá puede subirse la ladera para observar de cerca este curioso arrecife, también tendremos una hermosa vista de la Cala de la Punta Negra, que es inaccesible desde tierra, y del cerro de Vela Blanca presidido por su torre de vigilancia y el repetidor.

Día 3: Mónsul, Genoveses e Higueras

Se puede acceder al recinto donde se encuentran las playas de Mónsul y Genoveses –dos de las grandes joyas de Cabo de Gata– de dos formas: en tu coche o en autobús desde San José. En el caso de que optes por tu propio vehículo, te recomendamos que ‘madrugues’ para no tener problemas de aparcamiento a la hora de acceder al recinto (para lo que tendrás que pagar 5 euros).

La playa de Mónsul es una de las más reconocidas del Parque Natural. De arena oscura, está caracterizada por su duna viva de grandes dimensiones, que dependiendo de la dirección del viento cubre de arena una de sus caras.

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Posee además una gran roca con una lengua de lava, que se adentra desde la playa al agua, creando una imagen muy peculiar. Se encuentra rodeada por paredes de lava haciendo formas muy llamativas sobre la playa y ofreciendo refugio del sol.

En ella se han rodado escenas míticas del cine como ‘Indiana Jones y la última cruzada’, ‘Las aventuras del barón Münchhausen ‘o ‘Lawrence de Arabia’.

En el mismo recinto, a unos dos kilómetros podremos disfrutar de la playa Los Genoveses. La belleza de su playa virgen reside, en parte, de las numerosas dunas de arena fina y dorada.

La playa de Genoveses es la más grande de la bahía con más de un kilómetro de longitud.

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Fuera del recinto donde se encuentran estas dos playas, aunque también en el entorno de San José, se encuentra la Cala Higuera. Característica por su belleza y unos fondos marinos idóneos para la práctica del submarinismo.

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Muy cerca está localizada la cueva del Tabaco, una oquedad de gran atractivo excavada en roca sedimentaria de color blanco, un sitio precioso para bucear.

Ya que estás por la zona, no dejes de visitar el pueblo de San José.

Día 4: Cala de Enmedio, del Plomo y el Playazo

Dedicaremos el cuarto día a visitar varios arenales. El primero de ellos será la Cala de Enmedio, una playa de extraordinaria belleza con arena muy gustosa, fina, dorada y sin una sola piedra. Tiene una longitud de 150 metros, unas condiciones para el baño óptimas y un nivel de ocupación medio en Agosto y muy bajo el resto del año. Desde la playa las vistas son fantásticas pudiéndose observar el pueblo de Agua Amarga al otro lado de la bahía y, detrás de él, el cerro Mesa Roldán con su faro y castillo.

A ambos laterales de la playa hay dunas fosilizadas, que a manera de lenguas de piedra que se adentran en el mar permiten a los visitantes explorarlas, y contemplar el agua cristalina por entre las piedras. En estas rocas se han formado, por efecto de la erosión, pequeñas pozas donde se acumula el agua.

Cala de Enmedio. Foto: Hípica Aguamarga
Cala de Enmedio. Foto: Hípica Aguamarga

El problema de esta playa virgen es que el acceso puede ser bastante difícil, ya que no está del todo bien comunicada. Una de las mejores formas de llegar –y más originales– es a lomos de un caballo. La Hípica Aguamarga es la única de la zona que ofrece una ruta que lleva por el sendero de un monte hasta llegar a este una bellísimo paraje. Dependiendo de la ocupación de la playa, es posible cabalgar a lo largo de la orilla, una experiencia inigualable para cualquier jinete.

Podemos aprovechar que estamos por allí para acercarnos al pueblo de Agua Amarga.

Esa misma mañana nos podemos acercar a la Cala del Plomo. Una playa perdida y de acceso complicado, pero de enorme belleza. Se accede a ella en coche tras recorrer unos 5 kms por un camino de tierra.

Pasaremos la tarde en el Playazo de Rodalquilar, una espectacular playa virgen, sin duda una de las más demandadas por los visitantes al Parque Natural.

Foto: iStock
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Sus fondos marinos son de una gran riqueza natural, siendo uno de los lugares más visitados por submarinistas. En ella se levanta el castillo de San Ramón datado del siglo XVIII.

Día 5: Cala de San Pedro e Isleta del Moro

Pondremos rumbo a Las Negras, donde disfrutaremos del pueblo y cogeremos un barco para ir a la Cala San Pedro. Se caracteriza por su singular belleza y su difícil acceso, que recompensa con una condiciones ambientales y unos fondos marinos impresionantes.

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En esta Cala existe un manantial de agua dulce, además de una defensa costera del XVIII. En ella es habitual la práctica de nudismo.

Por la tarde regresaremos al pueblo para disfrutar de una tarde de buceo. Disfruta del Cabo de Gata desde las profundidades de sus aguas tanto si has buceado alguna vez como si no. En esta localidad Buceo Las Negras brinda la posibilidad de conocer el fondo marino de la mano de profesionales con los que disfrutarás de un agradable paseo en lancha antes de sumergirte.

Foto: Buceo Las Negras
Foto: Buceo Las Negras

Antes de que se acabe el día pondremos rumbo a la Isleta del Moro, donde disfrutaremos de este bello pueblo y sus preciosas vistas antes de que el sol desaparezca.

Día 6: Playa de los Muertos

Las playa de Los Muertos es tan espectacular que merece que le dediquemos todo un día de relax. Deberás aparcar tu coche (hay un parking que cuesta 4 euros) y caminar un poco hasta llegar al arenal (lleva calzado cómodo).

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La playa de Los Muertos es una enorme playa totalmente recta de más de un kilómetro de longitud y que tiene el agua más azul y cristalina de la zona. Esta hermosa playa aparece en casi todas las listas de las mejores playas de España. Entre sus virtudes destaca el agua, de azul intenso, la arena, muy agradable porque no te reboza pero tampoco tiene piedras grandes, y el aislamiento, está lejos de cualquier pueblo, y a mitad de camino entre Agua Amarga y Carboneras.

La arena está compuesta de piedrecillas que van haciéndose más finas a medida que nos acercamos al agua. Es una de las mejores arenas de Cabo de Gata porque es muy gustosa y se despega fácilmente al secarnos.

Foto: iStock
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La orilla tiene bastante desnivel y enseguida cubre, por lo que no es una playa recomendable para que los niños juguetean en el agua porque a los pocos metros de la orilla ya no hacemos pie. Esta entrada al agua abrupta es consecuencia de que, con mar fuerte, las olas rompen en la playa y arrastran el fondo arenoso. Por este motivo advertimos que el baño en esta playa es peligroso con viento fuerte de levante, si las olas rompen con fuerza la playa se corta y es difícil de salir del agua.

Foto: 11 playas españolas que no te puedes perder (iStock)

Excepto los días de viento fuerte es una playa espléndida para el baño, aunque es una playa bastante grande, 800 metros de longitud, se ha hecho extraordinariamente famosa y por este motivo en época de verano está un poco masificada.

Día 7: Mojácar

Dedicaremos nuestro último día a visitar Mojácar, que justo se encuentra fuera del término del Cabo de Gata. Este municipio está dividido en dos núcleos urbanos bien diferenciados Mojácar Pueblo y Mojácar Playa.

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Mojácar Playa está construido en la costa y es conocida popularmente como la Ibiza del Sur por el ambiente ocioso, pensado para el agrado y disfrute de los turistas. Esta parte del pueblo está formado por urbanizaciones de vacaciones, hoteles y lugares de ocio de casi cualquier tipo que estés buscando, desde restaurantes, hasta bares de copas, discotecas o chiringuitos. En esta zona encontraremos las mejores playas para tomar un baño y disfrutar del sol y la arena.

Mojacar Playa. (iStock)
Mojacar Playa. (iStock)

Mojácar Pueblo cuelga de una colina en las estribaciones de la Sierra Cabrera, a lo lejos es cúmulo de casas blancas apiñadas en un cerro que, rozando los 200 metros sobre el nivel del mar, sirvió en los orígenes para defender a los ciudadanos contra los ataques provenientes del mar.

Mojacar Pueblo. (iStock)
Mojacar Pueblo. (iStock)

Una vez dentro las callejuelas son estrechas y están flanqueadas por balcones decorados con geranios de colores que contrastan con el blanco impoluto de las paredes encaladas, muchos son los rincones por descubrir en esta población que en cada esquina nos regala una pequeña sorpresa.

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