La sorprendente razón por la que se nos pone la piel de gallina
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CÉLULAS MADRE, MÚSCULOS Y NERVIOS, IMPLICADOS

La sorprendente razón por la que se nos pone la piel de gallina

El frío a corto plazo, hace que el pelo se erice y aparezca la piel de gallina; a largo plazo, parece promover el crecimiento del pelo

Foto: Piel de gallina. Foto: Pixabay
Piel de gallina. Foto: Pixabay

Todo el mundo ha sufrido lo que se llama "piel de gallina", una reacción de nuestra piel que se da, principalmente, con el frío, pero, ¿por qué se produce esta reacción aparentemente inútil? Una reciente investigación parece que tiene la respuesta.

En un análisis en ratones, publicado en la revista científica 'Cell', científicos de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) descubrieron que los músculos específicos que se contraen cuando aparece la piel de gallina están conectados al sistema nervioso simpático. Cuando se detectan bajas temperaturas, estos músculos tienden un puente entre los nervios simpáticos y los folículos pilosos.

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A corto plazo, hace que el pelo se erice y aparezca la piel de gallina; a largo plazo, parece promover el crecimiento del pelo. Los investigadores sostienen que es un importante vínculo entre las células madre, que el cuerpo puede utilizar para crear otros tipos de células, y los estímulos externos.

Un vínculo desconocido

"La piel es un sistema fascinante", explica la bióloga Ya-Chieh Hsu, de la Universidad de Harvard, en declaraciones citadas por Science Alert. "Tiene múltiples células madre rodeadas por diversos tipos de células, y se encuentra en la interfaz entre nuestro cuerpo y el mundo exterior. Por lo tanto, sus células madre podrían potencialmente responder a una diversa gama de estímulos".

Los músculos específicos que se contraen cuando aparece la piel de gallina están conectados al sistema nervioso simpático

"En este estudio, identificamos un interesante nicho de doble componente que no sólo regula las células madre en estado estable, sino que también modula el comportamiento de las células madre según los cambios de temperatura en el exterior", añade.

Los investigadores, utilizando microscopía electrónica de alta resolución, identificaron tres tipos de tejidos en el sistema de regulación del crecimiento del cabello: los nervios (el nervio simpático), el mesénquima (que sostiene los músculos pequeños) y el epitelio (las células madre del folículo piloso).

Que el frío no estropee tu piel. (Photo by Alexandre Croussette on Unsplash)

Mientras que la conexión entre el nervio y el músculo ya se conocía en este sistema específico, el vínculo con las células madre reguladoras del pelo es un nuevo descubrimiento, y uno inusual, ya que las neuronas tienden a preferir las conexiones con otras neuronas o las conexiones de tipo sináptico con los músculos. Aquí, esas conexiones parecidas a la sinapsis se hacen con las células madre, envolviéndolas como cintas.

La investigación también mostró cómo el frío prolongado pone a los nervios simpáticos en un estado de alta alerta, por encima de la activación normal de bajo nivel en la que pasan la mayor parte de su tiempo. Se liberan más neurotransmisores, desencadenando una activación más rápida de las células madre y, en última instancia, un crecimiento más rápido del cabello.

Demostrado en ratones

Además de eso, el equipo estableció que el músculo era en efecto un vínculo esencial entre los nervios y las células madre de los folículos (cuando el músculo fue removido, la conexión se perdió). El crecimiento de los músculos es en realidad desencadenado por los propios folículos pilosos, de acuerdo con la actividad observada en los ratones.

"Podemos estudiar qué mecanismos utilizan las células madre de nuestro cuerpo para integrar la producción de tejidos con las demandas cambiantes"

Mientras que estas mismas interacciones no se han observado en los seres humanos todavía, las similitudes biológicas entre los ratones y otros mamíferos en esta área hacen probable que los mismos procesos estén ocurriendo bajo nuestra propia piel y es por eso que todavía podemos tener la piel de gallina.

Esta misma tensión de los músculos alrededor de los folículos pilosos hace que aparezcan las pequeñas protuberancias en la piel, y los científicos piensan que en los tiempos en que éramos mucho más peludos como especie, habría proporcionado alguna defensa inmediata contra el frío.

"Vivimos en un entorno en constante cambio", añade Hsu. "Dado que la piel está siempre en contacto con el mundo exterior, nos da la oportunidad de estudiar qué mecanismos utilizan las células madre de nuestro cuerpo para integrar la producción de tejidos con las demandas cambiantes, lo cual es esencial para que los organismos prosperen en este mundo dinámico".

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