RESPUESTA MATEMÁTICA

Científicos calculan el número máximo de perritos que se pueden comer en 10 minutos

El actual récord mundial es de 74 en 10 minutos, un listón establecido por Joey Chestnut, en el concurso de Nathan en Coney Island. La ciencia cree que se puede mejorar

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En España no existe esa tradición, pero en los Estados Unidos los concursos de cuántos perritos calientes se pueden comer gozan de bastante popularidad. Ahora, la ciencia se ha puesto manos a la obra y ha averiguado cuál es la cantidad de 'hot-dogs' que un ser humano puede ingerir de una sentada.

Para ello, los investigadores de la Universidad de High Point (Estados Unidos) analizaron 39 años de datos del famoso concurso anual de comer perritos calientes de Nathan en Coney Island (Nueva York), uno de los eventos más populares en el país.

Usando modelos matemáticos, calcularon el número máximo de perritos calientes que una persona podría comer durante los 10 minutos que dura el concurso. La respuesta se eleva hasta las 84 unidades o, lo que es lo mismo, 8,4 perritos cada minuto.

"Una persona normal probablemente se encontraría con un problema de capacidad estomacal"

Físicamente hablando, los investigadores concluyeron que sería poco probable que alguien pudiera superar esa cantidad. El actual récord mundial es de 74, un listón establecido por el perenne campeón Joey Chestnut, en el evento de Coney Island de este año.

"Una persona normal probablemente se encontraría con un problema de capacidad estomacal", explica a CNN James Smoliga, profesor en el departamento de Fisioterapia de la Universidad de High Point. "Pero los comensales que compiten se entrenan específicamente para expandir sus estómagos, por lo que para ellos, es probablemente más la masticación y la alimentación en un marco de tiempo lo que les limita".

Comer tantos perros calientes "probablemente alteraría la función gastrointestinal normal y saludable", sostiene el estudio y es que estamos hablando de una ingesta de más de 24.000 calorías o, lo que es lo mismo, casi 10 días de consumo calórico.

"No hay muchas investigaciones sobre los comedores competitivos, pero lo que sí sabemos es que los individuos obesos y los individuos con trastornos por atracones tienen tipos de fisiología similares: pueden tener más comida en el estómago, lo que puede perturbar los sentimientos mentales de plenitud", añade Smoliga, que ha dirigido el estudio, publicado en la revista científica 'Biology Letters'.

Evolución de los récords

Además, Smoliga señala que la tasa de consumo activo (los perritos que te puedes comer) está relacionada con la plasticidad del estómago (cuántos hot dogs puede acomodar el estómago). En el estudio, proporciona algunas de las primeras estimaciones registradas de esta tasa de consumo calculando la composición energética total de los perros calientes y controlando la masa corporal de los competidores.

La gente que compite en estos concursos "pueden tener más comida en el estómago, lo que puede perturbar los sentimientos mentales de plenitud"

No obstante, comer tantos perritos tiene consecuencias, no solo a la hora de recibir la comida, sino también cómo se expulsa. La comida puede vaciarse más lentamente en el intestino, provocando, por decirlo finamente, alteración gastrointestinal y problemas de tránsito.

Sorprende el hecho de que, al igual que los deportes, ha habido una evolución en los récords también en este tipo de competiciones. Así, según los investigadores, durante las primeras décadas de la competición, los concursantes terminaban con unos 10 o 15 perritos calientes en similares periodos de tiempo.

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