¿Realmente hay que esperar después de comer para poder darte un baño?
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¿mito o realidad?

¿Realmente hay que esperar después de comer para poder darte un baño?

Tus padres ya te avisaban de que esperases el tiempo reglamentario para no sufrir un corte de digestión, pero, ¿y si no se trata más que de un mito?

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Para algunos se trata de una leyenda del nivel del Coco o los cocodrilos que viven en el alcantarillado de Nueva York mientras que otros lo siguen a rajatabla. Ahora que llega el verano y vamos a visitar, con suerte y mascarilla, muchas piscinas y playas, vuelve una cuestión que el ser humano ha tratado de resolver desde sus albores: ¿realmente hay que esperar dos horas reglamentarias para poder bañarte después de haber comido?

De primeras, si eres de los que las cumple, dirás que sí, pues en caso contrario te arriesgas a sufrir un corte de digestión, es decir, la interrupción del proceso digestivo, lo cual se puede dar en el agua pero también fuera de ella. Después de comer el sistema más activo es el digestivo, el flujo sanguíneo se concentra en él recibiendo el resto del cuerpo un aporte de sangre menor. Cuando sufres un corte de digestión, puedes pasar de sentir retortijones, náuseas y vómitos a calambres musculares o incluso descenso de la tensión arterial y bajas pulsaciones.

Según la Cruz Roja: "Comer antes de nadar no es un riesgo que contribuya a ahogarse y puede descartarse, siendo tan solo un mito"

Sin embargo, aquellos que se bañan sin esperar el tiempo necesario, es probable que no crean en ello porque "nunca les ha pasado nada". ¿Cuál es la verdad, entonces?Cuando tu padre se preocupaba porque esperases el tiempo reglamentario, lo que realmente le daba miedo es lo que ya hemos mencionado: cuando comemos, la sangre en nuestros músculos fluye hacia los órganos digestivos y dado que los músculos tienden a sufrir calambres cuando se ralentiza el suministro de sangre, podrías tener un problema mientras nadas.

Ojo: cuidado con las comidas abundantes

Sin embargo, la realidad es que la sangre desplazada durante la digestión no está lo suficientemente cerca como para tener un impacto real en nuestros músculos. La Cruz Roja incluso publicó un estudio que exploraba este fenómeno, y concluyó que "comer antes de nadar no es un riesgo que contribuya a ahogarse y puede descartarse, siendo tan solo un mito", informa 'Mel Magazine'. Incluso, algunos expertos apuntan que comer, por ejemplo, un bocadillo, podría ser beneficioso antes de nadar.

Algunos nadadores profesionales comen inmediatamente antes de una competencia. Los carbohidratos y las proteínas son buena idea

Según informa el nutricionista David Friedman: "En realidad, es mejor comer algo antes de estas actividades físicas para que el cuerpo tenga suficiente combustible". De hecho, algunos nadadores profesionales comen inmediatamente antes de una competencia. Ahora bien, eso no significa que te tengas que meter entre pecho y espalda una pizza de cinco kilos antes de hacer una maratón, debes comer con sensatez y sin exagerar. Comer una combinación de carbohidratos y proteínas saludables te dará energía para afrontar una sesión de natación, por lo que, según Friedman, las almendras, las nueces, la fruta o una tostada de pan integral con mantequilla son buenas aliadas.

Y si alguna vez ha salido de tus labios la frase "hay que bajar la comida", enhorabuena, porque es cierta. La actividad física ligera después de una comida, incluyendo caminar y posiblemente nadar, es buena para la digestión y ayuda a mover los alimentos a través del tracto digestivo. Por tanto, quítate los miedos cuando vayas a ir a la piscina, pues no hay ninguna evidencia científica de que puedas tener un corte de digestión por no haber esperado más de una hora. Eso sí, (hay un pero), si tu comida ha sido muy abundante sí que es buena idea que esperes un poco o incluso te eches una siesta, porque de lo contrario sí podrías sufrir problemas relacionados con el estómago como los vómitos, y especialmente en niños puede ser peligroso. Y, siendo sinceros, después de una copiosa comida, probablemente apetezca más tumbarse un rato a la sombra que ponerse a nadar.

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