ESTAMOS PROGRAMADOS PARA SER BUENOS

Ser buena persona compensa: tiene beneficios para la salud

"Somos amables porque bajo las circunstancias adecuadas todos nos beneficiamos de la amabilidad"

Foto: Un voluntario de Cruz Roja prepara las bolsas con productos de primera necesidad. Foto: EFE Manuel Bruque
Un voluntario de Cruz Roja prepara las bolsas con productos de primera necesidad. Foto: EFE Manuel Bruque

Los actos de bondad puede que no sean tan desinteresados y aleatorios como podríamos pensar. Un nuevo estudio concluye que hacer el bien, algo para lo que estamos programados, nos hace sentir mejor y tiene beneficios para nuestra salud.

La bondad "está tan enraizada en nuestros huesos como nuestra ira o nuestra lujuria o nuestra pena o como nuestro deseo de venganza", explica el psicólogo de la Universidad de California San Diego Michael McCullough,

La investigación científica está en auge en cuanto a la bondad humana y lo que los científicos han encontrado hasta ahora habla bien de nosotros. "La bondad es mucho más antigua que la religión. Parece ser universal", señala Oliver Curry, antropólogo de la Universidad de Oxford, director de investigación. "La razón básica por la que la gente es amable es que somos animales sociales".

La cualidad que más apreciamos

Y es la cualidad que más apreciamos. Valoramos la bondad por encima de cualquier otro valor. "Mucha gente me dice, bueno, la gente no es amable. Y creo que eso es en realidad una falacia de percepción, porque cuando se mide el comportamiento de la gente, en realidad se descubre que son amables", afirma Anat Bardi, psicóloga de la Universidad de Londres. "La gente realiza actos de bondad con regularidad".

Ser bueno nos separa de otras especies animales, que no ayudan a extraños. Y eso se debe a la capacidad humana de razonar

El problema es que recordamos más el gesto poco amable o a la persona grosera, no la bondad más común y esperada, añade. En el fondo, recalca Bardi, estamos motivados para ser amables.

"Somos amables porque bajo las circunstancias adecuadas todos nos beneficiamos de la amabilidad", añade Curry. Cuando se trata de la supervivencia de una especie "la bondad compensa, la amabilidad compensa".

La mayoría de los animales no son amables ni ayudan a los extraños, sólo a los parientes cercanos, por lo que de esa manera es uno de los rasgos que nos separan de otras especies, dijo. Y eso, señala, se debe a la capacidad humana de razonar.

Los humanos se dan cuenta de que no hay mucha diferencia entre nuestros parientes cercanos y los extraños y que algún día los extraños pueden ayudarnos si somos amables con ellos, añade McCullough. Ejemplo de ello son las donaciones de sangre o los programas sociales

Más racional de lo que creemos

A menudo nuestros mayores actos de bondad vienen de pensar las cosas con detenimiento. Cuando se le pregunta a la gente que dona riñones a extraños, no suelen hablar tanto de sentimientos, sino que dan razones lógicas de por qué lo hacen, dice McCullough.

Varias investigaciones han encontrado más genes antivirales en personas que hicieron actos de bondad

Pero, en general, nuestros cuerpos no sólo están programados para ser amables, sino que nos recompensan por ser amables. "Hacer el bien te hace más feliz y ser más feliz te hace hacer actos bondadosos", explica el economista laboral Richard Layard, que estudia la felicidad en la Escuela de Economía de Londres.

La profesora de Psicología de la Universidad de California en Riverside, Sonja Lyubomirsky, ha puesto a prueba ese concepto en numerosos experimentos a lo largo de 20 años y ha comprobado repetidamente que las personas se sienten mejor cuando son amables con los demás, incluso más que cuando son amables consigo mismas. "Los actos de bondad son muy poderosos".

En un experimento, pidió a los sujetos que hicieran tres actos de bondad adicionales para otras personas a la semana y pidió a un grupo diferente que hiciera tres actos de bondad hacia sí mismos. Podrían ser pequeños, como abrirle una puerta a alguien, o grandes. Pero las personas que eran amables con los demás se volvían más felices y se sentían más conectadas con el mundo.

Nos evade de nuestros problemas

Lo mismo ocurría con el dinero, usándolo para ayudar a otros en vez de para ayudarse a sí mismo. Lyubomirsky dijo que piensa que es porque la gente pasa demasiado tiempo pensando y preocupándose por sí mismos y cuando piensan en los demás mientras hacen actos de bondad, eso hace que piense menos en sus propios problemas. Curry encontró al menos 27 estudios que mostraban lo mismo: ser amable hace que la gente se sienta mejor emocionalmente.

Pero también hay beneficios físicos. Un estudio de personas con esclerosis múltiple concluyó que los pacientes se sentían mejor físicamente cuando ayudaban a otros. También descubrió que en las personas que realizan más actos de bondad, los genes que desencadenan la inflamación se rechazan más que en las personas que no lo hacen. Igualmente, otras investigaciones han encontrado más genes antivirales en personas que hicieron actos de bondad.

Alma, Corazón, Vida

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