SÍNTOMAS EN FUNCIÓN LO QUE HAYAMOS BEBIDO

Esto es lo que le pasa a tu cuerpo cuando conduces a partir de solo una cerveza

La tasa legal de alcohol en sangre es de 0,50 gramos por litro en sangre, pero a partir de 0,15 g (una cerveza) ya hay peligro

Foto: Un conductor realiza una prueba de alcoholemia. Foto: EFE Mariscal
Un conductor realiza una prueba de alcoholemia. Foto: EFE Mariscal

Con la recién recuperada libertad de movimientos entre provincias, la apertura masiva de bares y discotecas y en plena operación salida de las vacaciones, a la Dirección General de Tráfico (DGT) le preocupa, y mucho, la combinación de alcohol y conducción por la que los conductores pueden optar.

Por ello, a través de sus redes sociales, ha advertido de los peligros de beber bebidas alcohólicas y luego ponerse tras el volante. En esta ocasión, no se trata de una mera recomendación que alerta de este fatídico binomio, sino que ha decidido explicar los síntomas que podemos sufrir cuando conducimos en función de la cantidad de alcohol ingerido, que se refleja en un control de alcoholemia.

Teniendo en cuenta que el nivel de alcoholemia en cada persona puede variar en función de su peso, su estado físico, bebida ingerida, hora del día, e, incluso, su sexo, la DGT toma como referencia los síntomas habituales y cómo afectan a nuestro organismo, aunque siempre recomienda dejar de lado el alcohol a la hora de ponerse a los mandos de un vehículo.

0,50 gramos por litro en sangre, límite legal

Según Tráfico, cuando se toman bebidas alcohólicas y se supera el límite legal (0,5 gramos por litro en sangre), el riesgo de accidente se multiplica por cinco. Si se está por encima del límite penal (1,2 g/l en sangre), este riesgo se multiplica por más de 100.

Si se está por encima del límite penal (1,2 g/l en sangre), el riesgo de sufrir un accidente se multiplica por más de 100

Si en una prueba de alcoholemia el medidor marca 0,15 g/l en sangre (una caña de cerveza o una copa de vino) ya hay riesgo de sufrir un accidente, pues ya existe una disminución de los reflejos. Los errores en la apreciación de las distancias pueden aparecer con una tasa de 0,20 g/l y con 0,3 g/l el organismo sufre de excitación emocional, disminución de la agudeza mental y la capacidad de juicio, relajación y falsa sensación de bienestar y deterioro ocular.

Con una tasa de 0,50 g/l (o 0,25 mg/l en aire expirado), cifra a partir de la cual hay sanción (a partir de 500 euros y 4 puntos menos en el carné), se aumenta el tiempo de reacción, se alteran las condiciones psicomotrices y aparece la falsa euforia. Con 0,80 g/l, los reflejos se ven muy afectados y puede perderse el control en los movimientos.

Al alcanzar la tasa de 1,2 g/l (0.60 mg/l en aire espirado), a partir de la que se comete un delito penal y se puede ser condenado por delito de alcoholemia contra la seguridad vial y del tráfico, se sufre una total descoordinación en los movimientos y en la visión e inconsciencia frente a la presencia de un riesgo.

Finalmente, a partir de 1,5 g/l, el organismo sufre de confusión mental, pérdida grave de la capacidad de movimientos psicomotrices, gran incapacidad mental, visión doble y actitud titubeante.

Alma, Corazón, Vida

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