es vital consultar a una voz experta

Todo lo que debes saber si quieres poner una piscina hinchable en tu terraza

La venta de piscinas portátiles se han elevando en un 350% alentada tanto por las altas temperaturas del verano como por unas vacaciones que se presentan inciertas debido al coronavirus

Foto: Foto: iStock
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La subida de las temperaturas en los primeros días del verano y unas vacaciones estivales que se presentan inciertas para la mayoría de españoles este 2020, forman la ecuación perfecta que da como resultado el aumento de la venta de piscinas portátiles. Las empresas han elevado hasta en un 350% la comercialización de este producto que permite, en poco tiempo, disfrutar de un lugar para refrescarse en tu propia casa.

Pero instalar una piscina desmontable mediana en terrazas, balcones o azoteas puede ser muy mala idea, ya que la mayoría de estos espacios no están preparados para aguantar tanto peso. Aunque pueda sonar apetecible, supone un grave riesgo al poder producir una sobrecarga en la estructura del edificio, según alertan desde el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos.

Una sobrecarga de este tipo podría provocar desde los daños más leves como filtraciones y grietas; hasta los más graves como el propio derrumbe. “Respecto a las filtraciones, tenemos que tener en cuenta que no tienen que aparecer directamente, sino que pueden ser absorbidas por los elementos de alrededor. Y llegado el momento, tal vez meses después en una época de mayor lluvia, aparece la humedad”, explica a El Confidencial María Teresa Cuerdo Vilches, doctora en Arquitectura y personal de investigación del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETcc - CSIC).

En cuanto a los problemas más graves, la arquitecta explica que el peso de una piscina podría provocar, “si se ha colocado en un espacio más desprotegido de los elementos importantes de la estructura, unas descompensaciones estructurales que a la larga pueden viciar la estructura; y como último resultado producir un derrumbe”, como el ocurrido en Elda (Alicante), donde el techo de una vivienda unifamiliar se derrumbó este 23 de junio al no aguantar el peso de una piscina portátil.

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Teniendo en cuenta estos y otros factores, la investigadora considera que, como idea general, no es buena colocar una piscina en una terraza. “Como mucho una piscina para un niño pequeño, cuya altura no supere los 20 centímetros”, señala.

Factores que desconoces

Si se te ha metido entre ceja y ceja que quieres poner una piscina desmontable en tu terraza, Cuerdo señala como algo muy importante que te pongas en contacto con un especialista de arquitectura para hacer un estudio de viabilidad. El agua tiene un peso que no debemos infravalorar y existen una serie de factores que se deben tener en cuenta (y lo mejor es que lo haga un experto).

La edad del edificio es uno de los principales factores a tener en cuenta, según explica la arquitecta. El año de construcción determina la normativa utilizada para el cálculo estructural. Dependiendo de la norma, las cargas (acciones) aplicadas pueden variar ligeramente. Pero no nos engañemos, esa variación puede suponer tan solo 5 o 10 cm más en la altura del agua de la piscina.

También se debe tener en cuenta el diseño estructural. La experta señala que según el diseño del edificio, se definen los elementos estructurales, su combinación y el cálculo de cargas consideradas. Además, se aplican determinados coeficientes de seguridad. Paradójicamente, el escenario más desfavorable no responde siempre a la lógica de una mayor carga. Influye también cómo se reparte. Colocar una piscina puede desestabilizar la estructura, comprometiéndola. Incluso puede provocar su colapso y derrumbe.

Nuestras terrazas y azoteas no están calculadas para soportar el peso total que supone un gran volumen de líquido

La localización geográfica del edificio es otro factor importante a tener en cuenta. Cuerdo señala que los valores de las cargas no son los mismos para un edificio residencial en un sitio con cierta altitud donde nieva a menudo que frente al mar, por ejemplo. El tipo de suelo y el ambiente también influyen, determinando el cálculo y diseño estructural.

También se debe tener en cuenta el tipo de espacio abierto al exterior. La arquitecta explica que tampoco se calculan igual las azoteas transitables públicamente que las de uso privado, o las terrazas o balcones volados. Las cargas y su distribución varían, pues no se comportan estructuralmente igual.

Asimismo se debe estar alerta a la existencia de movimientos de distinto origen que afectan a la estructura. Otras cargas, oscilaciones, vibraciones o dilataciones y contracciones por cambios de temperatura también influyen, al igual que las reformas realizadas en el edificio o parte de él y el estado de la estructura.

Por otro lado, la arquitecta recomienda evaluar el estado general de la terraza antes de poner cualquier elementos (sumideros, fisuras,...) e, incluso, considerar contratar un seguro si fuese necesario.

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