Día mundial del yoga: la disciplina con la que lograrás un equilibrio mental y emocional
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Día mundial del yoga: la disciplina con la que lograrás un equilibrio mental y emocional

El 21 de junio se celebra el día mundial de este ejercicio que en los años ochenta se hizo popular en Occidente, proveniente de la India

placeholder Foto: Fuente: Christian Camacho.
Fuente: Christian Camacho.

Cada vez más gente lo practica. Muchos famosos, 'influencers' e incluso algún político o reina aseguran ser verdaderos 'yoguis'. La disciplina del yoga llegó hace años a Occidente y en los últimos tiempos ha adquirido más y más relevancia. El 21 de junio se celebra su día, y en la actualidad se pueden realizar distintos tipos, (¡incluso algunos con cerveza!).

En realidad, tiene su origen en la India y su objetivo es la liberación (mukti) de las ataduras del alma con la materia. Los hinduistas creen que 'siempre existió y que es eterno' y además defienden que hay distintos tipos, tanto es así que muchos piensan que el que practican es el único real y desprecian al resto. Su versión menos espiritual, es decir, la que se practica en Occidente en los gimnasios, llegó aquí en los años 80 como una forma de ejercitarse. Son muchos sus beneficios, mantiene el sistema inmune en forma, ayuda a desarrollar la flexibilidad, mejora la postura, previene y favorece la recuperación de lesiones, alivia molestias crónicas, desarrolla la musculatura, alivia la presión arterial, mejora la concentración y la memoria o relaja el sistema nervioso, entre otras.

A medida que avanzas, el cuerpo gana flexibilidad, fortaleza, agilidad, coordinación, sentido del equilibrio y el espacio ¡y mucha energía!

Si alguna vez te ha interesado practicarlo pero no sabes muy bien por dónde empezar, la profesora Carla Sánchez, que lleva más de 15 años enseñando yoga, explica a El Confidencial que se debe huir de determinados mitos: "El yoga es lo primero que recomiendo cuando alguien está buscando algo más que sudar y sentirse en forma, (efectos que también podemos experimentar haciéndolo), con el extra de lograr un mayor equilibrio mental y emocional, muy necesario en estos tiempos", explica que no se trata solo de un ejercicio físico con posturas imposibles para gente flexible y joven, sino que, al ser una metodología ancestral, "permite aprender a cuidarnos a todos los niveles y ser más conscientes de nosotros mismos como individuos y como integrantes de un entorno social y medioambiental”.

placeholder Carla estirando en su plataforma 'The Holistic Concept'.
Carla estirando en su plataforma 'The Holistic Concept'.

Eso sí, si te animas a empezar, aléjate de los vídeos de YouTube, por el momento: "Es importante que quien quiera empezar a practicarlo lo haga en una escuela que disponga de niveles y variedad de técnicas”, indica la profesora. "Tú no tienes que adaptarte al yoga, sino que el yoga siempre se adapta a ti, no fomenta la competitividad típica de los deportes y existen niveles para darte apoyo tanto si tienes 20 años como si tienes 70. A medida que avanzas, el cuerpo gana flexibilidad, fortaleza, agilidad, coordinación, sentido del equilibrio y el espacio ¡y mucha energía!", añade.

Cinco estilos

"Es verdad que existen muchos estilos que han ido surgiendo en las últimas décadas y eso puede despistar un poco", explica la profesora, "pero yo me centro en cinco que, según mi criterio, son los que inspiran mayor solidez. El Hatha yoga y el Iyengar son más pausados, aportan muy buena base ya que se profundiza en la técnica y te permiten seguir explorando después estilos más dinámicos como son el método Ashtanga, el Vinyasa o el Kundalini, estilo que tiene una fuerte raíz espiritual", ella recomienda probarlos todos para ver cómo te sientes con cada uno, pues cada cuerpo es un mundo.

Conviene diferenciar entre espiritualidad y religiosidad. El yoga no es una religión, lo puede practicar cualquiera sin importar sus creencias

Pese a que en Occidente parece haber perdido su importancia espiritual para centrarse en lo meramente deportivo, Carla asegura que no debemos olvidar que el yoga viene de la India, un país con gran tradición espiritual. "No obstante", explica, "conviene diferenciar entre espiritualidad y religiosidad. El yoga no es una religión, lo puede practicar cualquiera sin importar las creencias que tenga. Entre otras cosas, el yoga se ha abierto y adaptado a occidente donde el escenario cultural es muy diverso y conviven personas de todos los perfiles posibles, es lo que lo hace realmente universal. La vivencia espiritual del yoga es una invitación a ser más consciente de ti, de las personas que te rodean, del entorno, de la naturaleza y de tu momento presente desde la compasión, la generosidad, el respeto y el amor. Cuando despiertas a esa conciencia se produce un click interior que te lleva a vivir de otra manera".

Su última finalidad es preparar cuerpo y mente para la meditación. "El yoga es, ante todo, una disciplina de crecimiento personal. Y la mayor evolución que ha experimentado en en los últimos siglos ha sido en Occidente y de la mano de la mujer, aunque es la que ha encabezado el cambio de conciencia para sensibilizar a la sociedad eso no significa que sea una metodología pensada solo para 'ellas'. Todo el mundo puede practicarlo".

Desde clases con una cerveza en la mano a practicar la disciplina acompañado de cabras o alpacas, han surgido nuevas 'formas'

¿Es, por tanto, un estilo de vida? Ella explica que sí, puesto que tiene un 'efecto dominó'. "Aunque podemos permanecer eternamente enganchados a las clases físicas, suele ocurrir que poco a poco se va desarrollando sensibilidad a todo.Te vuelves más consciente de cómo comes y empiezas a cuidarte más, el cuerpo te pide más naturaleza y empiezas a modificar tus hábitos de consumo, te vuelves selectivo en general y cuando te vienes a dar cuenta, estás aplicando a diario las capacidades que descubres, aprendes y desarrollas en la esterilla", concluye.

Los tipos más raros de yoga

Con cerveza. A veces el ejercicio se desvirtúa un poco y nos encontramos con estilos como el que en 2017 cubrió 'Business Insider': en Nueva York se había puesto de moda una nueva tendencia de yoga en la que se incluía beber vino o cerveza durante la clase. 'Beer yoga' es el nombre de esta particular metodología en la que el equilibrio es muy importante, y con razón, puesto que después de una o dos copas parece más difícil conservarlo. Nació en Alemania y, según su propia fundadora: "No es ninguna broma. Tomamos la filosofía del yoga con el placer de beber cerveza para alcanzar un mayor nivel de conciencia".

Con cabras. Sí, quizá pensabas que lo habías visto todo en esta vida pero te equivocabas. El goat yoga es una realidad, y según su fundadora, Lainey Morse, ayuda a que las personas que lo practiquen se liberen del estrés. Mientras se realiza, al aire libre, se suelta a un grupo de simpáticas cabras para que los yoguis eliminen de su mente cualquier preocupación mirándolas, y tiene lista de espera. También hay otras versiones con alpacas, que parece aún mejor. ¿Quién no se pondría de buen humor mirando a una alpaca?

El yoga de la risa. Se trata, básicamente, de unir ejercicios de yoga con carcajadas grupales. Surge a partir de la premisa de que todo el mundo puede reír sin necesidad de chistes. Un buen rato, por lo menos, pasarás.

Raves de yoga. También las hay. Si podía hacerse desnudo, ¿por qué no van a poder celebrarse fiestas a propósito de esta disciplina? Eso sí, si esperas acabar con resaca lo mejor es que te apuntes a una clase de 'beer yoga'. Estas clases están libres de alcohol, suelen durar unas cuatro horas y se basan en que quedes en grupo para relajarte, practicar yoga (por supuesto) y bailar.

Bikram yoga. Prepárate para pasar calor, se trata de una sesión de 90 minutos a 40°C. Explican que el calor ayuda a nuestro cuerpo a quemar la grasa más eficazmente, redistribuyéndola sobre la estructura muscular, ¿te atreves?

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