¿Cómo hemos dormido durante la pandemia?
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MÁS TIEMPO, PERO PEOR

¿Cómo hemos dormido durante la pandemia?

Hemos acabado con el jet lag social, algo positivo, pero el hecho es que hemos descansado peor

Foto: Hemos dormido más, aunque peor durante la pandemia (Maddi Bazzocco para Unsplash)
Hemos dormido más, aunque peor durante la pandemia (Maddi Bazzocco para Unsplash)

A (casi) todos nos ha pasado. La tensión vinculada con la pandemia de coronavirus y la incertidumbre económica ha hecho que durmamos durante estos meses de manera diferente.

Mucha gente, a causa del confinamiento, se ha quejado de cambios en sus patrones de sueño, ya sea por problemas para conciliar el sueño, para mantenerse dormidos o por tener sueños más vívidos… ahora los científicos están investigando el fenómeno para tratar de encontrar respuestas. Investigaciones preliminares en Europa y los Estados Unidos sugieren que, aunque las normas de aislamiento social han dejado a muchas personas con más tiempo para el descanso nocturno, la calidad real del sueño podría ser peor para muchos.

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Una encuesta realizada a 435 adultos en Austria, Alemania y Suiza sugiere que, en general, las personas duermen unos 15 minutos más cada noche, pero, de media, las personas informan de que la calidad de su sueño está empeorando.

El estudio se llevó a cabo durante un período de seis semanas, desde mediados de marzo hasta finales de abril, en un momento en que los países encuestados aplicaban algunas de las medidas de cuarentena más estrictas. Con las escuelas y la mayoría de las tiendas cerradas, y los viajes y la socialización limitada, la vida pública se paralizó prácticamente.

Adiós al jet lag social

En circunstancias menos excepcionales, los seres humanos tienden a dar prioridad al tiempo social sobre el sueño, y aunque trabajar desde casa durante el aislamiento social ha permitido alguna que otra siesta, también podría haber un peaje invisible para la salud mental y física.

"Por lo general, esperaríamos que la disminución del jet lag social se asociara a mejora de la calidad del sueño", dice la investigadora del sueño y neurocientífica cognitiva Christine Blume, de la Universidad de Basilea (Suiza). "Sin embargo, en nuestra muestra, la calidad general del sueño disminuyó. Creemos que la carga autopercibida, que aumentó sustancialmente durante este confinamiento sin precedentes por el Covid-19, puede haber superado los efectos, por lo demás beneficiosos, de un jet lag social reducido".

El jet lag social se produce cuando hay grandes diferencias entre el horario de sueño del fin de semana (o de los días libres) y el horario de los días laborales. Sin embargo, como nota positiva, al relajar nuestros horarios sociales, los adultos generalmente tienen más tiempo para dormir, y Blume afirma que, desde una perspectiva de salud, esto debe ser celebrado.

"Creemos que la carga autopercibida, que aumentó durante este confinamiento, puede haber superado los efectos, beneficiosos, de un jet lag social reducido"

En un estudio más pequeño realizado en los Estados Unidos se descubrió que, durante la pandemia, los estudiantes universitarios que acudían a clases en lugares remotos habían adoptado un horario de sueño más regular y estaban consiguiendo aproximadamente media hora más de sueño cada día de la semana. Incluso, los fines de semana, el grupo de 139 estudiantes seguía durmiendo aproximadamente 24 minutos más de media.

De hecho, después de que entraron en vigor las órdenes de quedarse en casa, los investigadores dicen que más del 90 por ciento de los estudiantes que encuestaron estaban durmiendo las siete horas recomendadas o más por noche, en comparación con el 84 por ciento anterior. "Nuestros hallazgos proporcionan más evidencia de que los malos comportamientos de sueño son modificables en los estudiantes universitarios", sostiene el fisiólogo Ken Wright, de la Universidad de Colorado Boulder, a Science Alert.

Se sabe que el sueño insuficiente y los horarios irregulares de sueño contribuyen a importantes problemas de salud, como enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, aumento de peso, diabetes, depresión, ansiedad... en realidad, la lista no para de crecer. Diversas investigaciones han demostrado que la calidad del sueño de una persona puede mejorar con el ejercicio y el acceso al aire libre. Ahora, tras la pandemia, puede ser un buen momento para mantener ciertos hábitos adquiridos para mejorar nuestra manera de dormir.

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