Por qué a veces buscas pelearte con tu pareja (y cómo evitarlo)
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Por qué a veces buscas pelearte con tu pareja (y cómo evitarlo)

Tendemos a acostumbrarnos a determinadas dinámicas tóxicas que esconden problemas mucho más profundos de lo que podamos imaginar

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Quizá adoras a tu pareja pero no puedes evitar discutir con ella, y no estás solo porque muchas personas se enfrentan a ese dilema, tanto es así que en algunas ocasiones se cuestionan si quizá les gusta pelear. En general, no sirve de nada compararse con los demás, pero si hay que establecer un ratio de 'lo normal', una encuesta reciente descubrió que las parejas suelen discutir un promedio de siete veces al día, ¿tú lo haces más o menos?

Sea como fuere, hay algo claro: con nuestras parejas compartimos un nivel de intimidad (y por tanto vulenerabilidad) que no mantenemos con los demás. Cuando nos enfadamos y acabamos discutiendo nos sentimos tristes y miserables, pero los psicólogos advierten que hay algo más allá de la superficie: no discutimos porque el otro se haya dejado el lavavajillas sin poner, sino que realmente discutimos por nuestro pasado.

La defensa podía ayudar contra los padres que se enfadaban y nos castigaban de niños, pero es inapropiado con una pareja

"De niños formamos defensas para lidiar con nuestra ambiente y adaptarnos a él", explica la psicóloga Lisa Firestone en 'Psychology Today', "cerrarnos y aislarnos pudo funcionar cuando éramos pequeños para sobrevivir en nuestro contexto familiar, pero si arrastramos esos patrones y situaciones en relaciones en las que ya no son necesarios puede ser problemático. Ser tercos y tender a defendernos podía ayudar contra los padres que se enfadaban y nos castigaban, pero es inapropiado con una pareja".

Asegura que esos patrones del pasado son los que interpretan el mundo a nuestro alrededor y nos 'detonan' emocionalmente. Exageramos y complicamos ciertas situaciones, lo que intensifica cómo respondemos y nos lleva a tener conflictos. Un pequeño comentario de nuestra pareja puede convertirse para nosotros en una crítica hiriente o un gesto insignificante se traduce como algo de máxima importancia.

Cómo detener las peleas

Estáis metidos en una espiral de autodestrucción y a la primera de cambio saltáis o tenéis encontronazos por pequeñas tonterías. Es posible interrumpir este patrón, pero antes tenéis que tener en cuenta una serie de puntos.

Enojarse y explotar está mal, pero cerrarse en banda no es mucho mejor. Nuestra pareja no sabrá intuitivamente lo que queremos

  • Debéis enfocaros en lo positivo. Como seres humanos, estamos diseñados para buscar señales de peligro. Eso significa que cuando experimentamos rupturas en nuestras relaciones, nos quedamos en alerta máxima sobre otros comportamientos negativos. Nos mantenemos atentos, esperando el momento en que nuestra pareja está a punto de lastimarnos o decepcionarnos de nuevo, cargamos con la famosa 'mochila emocional'. En lugar de centrarnos en el lado negativo y en cómo nos decepcionarán, tenemos que intentar contrarrestar, buscando lo positivo.
  • Deja atrás el pasado y conecta con el presente. Muchas parejas, cuando discuten, suelen sacar 'la agenda' y echarse en cara problemas del pasado que ya debían haber sido perdonados. Es muy grave porque significa que el resentimiento sigue ahí. Céntrate en el problema del presente y no saques a colación el pasado.
  • No ataques. No te molesta la persona en sí, sino sus acciones. Haz que eso quede claro o el otro se sentirá atacado. No es lo mismo que te digan "te comportas" a "eres", ¿verdad?
  • Espera un momento antes de reaccionar. Ya hemos dicho que nuestra interpretación de las interacciones con nuestra pareja suele basarse en antiguas actitudes o sentimientos, pero antes de ser capaces de cuestionar o darle sentido a la intensidad de nuestra reacción, explotamos y nos ponemos a pelear. Las parejas pueden resolver los conflictos si son capaces de tomarse el tiempo de examinar lo que está pasando realmente y entender qué es lo que nos ha puesto tan furiosos.
  • Habla. Suena a tópico, pero la comunicación es lo único capaz de salvar una relación. Enojarse y explotar está mal, pero cerrarse en banda no es mucho mejor. Cuando nos resistimos a admitir lo que sentimos o a pedir lo que queremos, estos sentimientos se acumulan. Tal vez nos quedamos callados sobre estas cosas pero esperamos que nuestra pareja de alguna manera sepa intuitivamente lo que necesitamos, lo que hace que nos sintamos crónicamente decepcionados. Explicar cómo nos sentimos y dar voz a nuestros sentimientos es fundamental para avanzar.

Si quieres a tu pareja, merece la pena cambiar las dinámicas que os están perjudicando. Es difícil cambiar determinados comportamientos cuando estamos acostumbrados a ellos, pero definitivamente, haciendo un esfuerzo, es posible.

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