'Ordnung muss sein': por qué los alemanes son tan ordenados
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¿estereotipo o realidad?

'Ordnung muss sein': por qué los alemanes son tan ordenados

'Orden' para ellos significa puntualidad, trabajo duro y honestidad, en otras palabras, cumplimiento de obligaciones, algo fundamental en su cultura

placeholder Foto: Martin Lutero grabado 1894. Fuente: iStock
Martin Lutero grabado 1894. Fuente: iStock

Hay una serie de estereotipos (algunos un poco hirientes) asociados a cada país que se encuentran bien grabados en el imaginario y colectivo y de los que cuesta desprenderse. Igual que los europeos del sur suelen tener un espíritu más fiestero y 'alegre', los del norte parecen fríos y aburridos, los americanos se pasean con un arma en la mano y los chinos te producen 12.000 mascarillas en tan solo unas horas.

La idea de que el individuo alemán es obediente y ordenado (por algo tienen el curioso calificativo de 'cabezas cuadradas') parece un estereotipo sacado de las películas que se remontan a la Alemania nazi, con cientos de soldados que cumplían órdenes sin cuestionarse siquiera si lo que hacían estaba bien o mal. El problema es que no se trata de un simple estereotipo sino de una realidad, pues, al fin y al cabo y por mucho que nos duela, muchos estereotipos tienen un componente (aunque sea pequeño) real.

Los propios alemanes tienen una famosa expresión que designa su forma de ser: 'Ordnung muss sein', o 'debe haber orden'. Y desde luego que lo hay, aunque en la mayoría de las estaciones de metro se puede pasar sin que haya tornos, como en España, a ningún alemán se le ocurre no pagar un billete. Aunque queden dos minutos para que el museo comience su horario gratuito, si has llegado antes tendrás que pagar. Las botellas marrones se reciclan separadas de las transparentes y nunca puedes cruzar en rojo. Pequeños clichés que conforman la cultura de un país que, aunque no ha llevado una gestión perfecta de la crisis del coronavirus, sí la ha confirmado como una de las más efectivas.

En los años 30 Paul von Hindenburg puso de moda una frase atribuida a Lutero: "Debe haber orden". Se considera un valor prusiano

Según cuenta en 'BBC' el doctor Wolfram Pyta, director del Departamento de Historia Moderna de la Universidad de Stuttgart, ese orden del que hacen gala en el país proviene de Lutero, que al parecer dijo aquello de 'Ordnung muss sein unter den Leuten' (literalmente: "Debe haber orden entre la gente"), y aunque él se refería al orden estatal frente a la vida privada, sus palabras continúan vigentes a día de hoy.

En realidad la frase se hizo famosa con un artículo de 1930 publicado en 'The New York Times' que afirmaba que era Paul von Hindenburg, el último presidente de la República de Weimar, quien la había dicho. La expresión se vinculó aún más con la cultura alemana cuando Hindenburg apareció en la portada de la revista TIME en 1934 con la exclamación "¡Ordnung muss sein!" impresa debajo de su foto. El orden como tal se considera un valor prusiano, y en el fondo da igual cómo se hiciera famosa la frase, pues ya está tan asociado de una manera positiva a la cultura alemana, que es como si siempre hubiera estado ahí. Orden significa puntualidad, trabajo duro y honestidad, en otras palabras, cumplimiento de obligaciones.

El orden en Alemania se trata menos de prohibir ciertas cosas y más de asegurarse de que las haces en el lugar propiamente asignado para ello

Pero en todo orden siempre tiene que existir un poco de caos. Berlín sigue siendo una ciudad libre y con amplios contrastes, el muro está lleno de pintadas y hay zonas anárquicas como Yaam Beach, y si bebes alcohol en el tren probablemente nadie te diga nada. Frankfurt tiene su creciente barrio de Bahnhofsviertel lleno de burdeles y clubes nocturnos y el área de St Pauli de Hamburgo es uno de los distritos rojos más importantes de Europa. "El orden en Alemania se trata menos de prohibir ciertas cosas y más de asegurarse de que las haces en el lugar propiamente asignado para ello: las reglas tienen que ser razonables y son libres a la interpretación de cada uno", explica el profesor.

Orden y caos

A veces ese orden puede ser verdaderamente beneficioso: por ejemplo, con la idea de que hay que preparse para lo peor cuentan con el kurzarbeit, la receta para que crisis como la que vivimos actualmente no germine en desempleo generalizado: una ayuda de sustitución de salario de carácter temporal. El Estado asume parte del salario para que ante una caída de la producción el empleador pueda reducir la jornada laboral de sus empleados sin que se pierdan puestos de trabajo.

La idea del kurzarbeit está siendo vital durante la crisis del coronavirus: una ayuda de sustitución de salario de carácter temporal

Al fin y al cabo, una palabra no conforma un país entero, pero sí puede marcar un carácter. Los alemanes no son perfectos, y el orden, aunque beneficioso, en extremo puede ser irritante. Por ello quizá, cada vez que mencionas "Ordnung muss sein", los alemanes rápidamente contestarán conotra expresión, "Ordnung ist das halbe Leben" ("El orden es la mitad de la vida"). Y después llega el resto: "Unordnung die andere Hälfte" ("Y desorden la otra mitad"). En donde hay orden siempre tiene que haber un poco de caos, y viceversa.

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