"EL TERCER MUNDO DEL CUERPO"

Los problemas de salir a correr después de estar encerrados

Después de pasar más de dos meses confinados, volver a la actividad física puede entrañar varios riesgos. Incluso en zonas en las que a veces no reparamos tanto, como los pies

Foto: Foto: iStock.
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Después del confinamiento, millones de españoles se han lanzado a las calles a recuperar la actividad física que habían podido perder al estar confinados. Los que están más en forma optarán por la carrera, mientras que aquellos con menos capacidad física se contentarán con largas caminatas para despejar la mente y poner en marcha de nuevo los músculos del cuerpo. Son estos los que más riesgo tienen de sufrir molestias o lesiones, sobre todo si no aprovecharon el tiempo de encierro para realizar actividad física, por mínima que fuese.

¿A qué tipo de lesiones nos enfrentamos? ¿Cómo podemos prevenirlas? A la hora de correr o caminar, una de las partes que más olvidamos de nuestro cuerpo suelen ser los pies. Incluso minutos antes de comenzar, en los calentamientos, articulaciones como las rodillas, el cuello o los hombros, acaparan mayor atención que las que son al fin y al cabo nuestras herramientas más básicas por las que damos los pasos.

Hay que ir poco a poco. Lo primero de todo es empezar de manera progresiva y marcarse pequeños objetivos, ir de menos a más

"Los pies muchas veces son como el tercer mundo del cuerpo", avisa Juan Carlos Montero Arroyo, vocal del área de Comunicación del Colegio Oficial de Podología de la Comunidad de Madrid (COPOMA). "No se les presta demasiada atención, y al final, son la herramienta de trabajo más esencial mientras corremos. Los tenemos que escuchar y cuidar, estar más pendientes de ellos, y en caso de sufrir molestias o daños, ir al podólogo".

Una de los peligros de volver a reanudar la actividad física después de pasar tanto tiempo en casa es que los pies han dejado de estar acostumbrados al zapato deportivo que solíamos utilizar para salir a hacer deporte. De ahí la importancia de revisar bien que el calzado se encuentra óptimo para darle uso, si la suela está en perfectas condiciones o por el contrario tiene desgastes o deformidades. En todo caso, desde el COPOMA aconsejan usar primero el zapato deportivo aunque vayamos a dar un simple y tranquilo paseo antes que decantarnos por el formal o de oficina.

Debemos poner más el foco en la hidratación y la dieta, sobre todo ahora que estamos empezando a coger de nuevo la costumbre

Para evitar lesiones molestas e innecesarias, deberemos adaptarnos para recuperar el ritmo e intensidad de actividad física y no forzarnos demasiado desde el primer día. "Hay que ir poco a poco y actuar con cabeza", asegura Montero a este diario. "Tenemos muchas ganas de volver a nuestra rutina y a la forma física en la que nos encontrábamos y eso puede ser peligroso. Lo primero de todo es empezar de manera progresiva y marcarse pequeños objetivos, ir de menos a más".

Procura beber alrededor de dos litros de agua al día y seguir una buena alimentación que rehúya de las grasas saturadas

Los sobreesfuerzos pueden ocasionar lesiones en los pies que provoquen anomalías en la fascia plantar, como la fascitis, y otras alteraciones a nivel de apoyo metatarsal, como la metatarsalgia. Y, en general, si actuamos sin cabeza también podemos sufrir problemas musculares en gemelos, rodillas, caderas o, incluso en la zona lumbar, derivados de una mala pisada o una mecánica ineficaz en nuestros pies.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la climatología y los cambios de temperatura. En las semanas antes del inicio de la cuarentena estábamos en marzo, por lo que las condiciones ambientales eran mucho más frescas. Ahora, sin embargo, ya nos estamos asomando al verano, por lo que han aumentado considerablemente las temperaturas, lo que también puede deparar un cambio demasiado brusco que puede hacer que el cuerpo se resienta con la actividad física.

"Las necesidades de calzado son completamente diferentes en verano que en invierno", admite Montero. "Obviamente, nuestro cuerpo tiene más necesidades al ejercitarse en calor, debemos poner más el foco en la importancia de la hidratación y de la dieta, y sobre todo ahora que estamos empezando a coger la costumbre. La hidratación de la piel también es muy necesaria, y mucha gente que usa cremas siempre se olvida de echársela por los pies, lo que es un error, ya que si están secos hay más probabilidades de sufrir alguna ampolla o rozadura. "Necesitamos que la piel de nuestros pies tenga una buena elasticidad y resistencia al impacto", concluye el experto.

Y, por supuesto, mantener una constante hidratación general del organismo, procurando beber alrededor de dos litros de agua al día y seguir una buena alimentación que rehúya de las grasas saturadas. Apostar más por las frutas y verduras, ya que además nos ayudarán a bajar esos kilos de más y conseguir un estado físico mucho más óptimo.

Alma, Corazón, Vida

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