EL PROBLEMA DEL SEDENTARISMO

Chalecos lastrados: el método que puede ayudarte a adelgazar, según la ciencia

Un nuevo estudio revela que los huesos son inteligentes y, al notar un incremento del peso del cuerpo, envían mensajes al cerebro para que coma menos y queme más calorías

Foto: Los chalecos lastrados podrían sustituir a otras formas de deporte activo (EFE/Jeffrey Arguedas)
Los chalecos lastrados podrían sustituir a otras formas de deporte activo (EFE/Jeffrey Arguedas)

Adelgazar es el objetivo de millones de personas de todo el mundo cada día. Dar con el método perfecto para perder peso es el sueño de quienes quieren eliminar los kilos que les sobran de su cuerpo para lucir una figura esbelta y estilizada. Pero, ahora, un equipo de científicos ha descubierto una forma que puede ayudarnos sin tener que utilizar la dieta.

Una nueva investigación de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, ha revelado que utilizar un chaleco lastrado podría ayudar a las personas a adelgazar. El objetivo sería engañar al cuerpo para hacerle creer que pesamos más de lo normal, de tal manera que sea el propio organismo quien queme más calorías y envíe mensajes al cerebro para reducir el apetito.

Pero, ¿cómo? Ese estudio recogido por iNews señala que los huesos del cuerpo son capaces de detectar un aumento de peso repentino en una persona. En ese caso, pone en marcha un mecanismo dirigido a restablecer el equilibrio a largo plazo del cuerpo, quemando más calorías y haciendo que se reduzca el apetito de la persona para que coma menos y adelgace.

Un estudio prometedor

Los científicos aún no tienen claro cómo actúa el cuerpo, pero están convencidos de que los huesos tienen su propia báscula, una especie de "gravitostato" que es capaz de provocar cambios en la persona a partir del peso corporal que se ejerce sobre los huesos. Y lo comprobaron en un experimento que llevaron a cabo con un grupo de 69 personas.

Los científicos están convencidos de que los huesos tienen su propia báscula, una especie de "gravitostato" en su interior

Todas ellas tenían un IMC (índice de masa corporal) de entre 30 y 35, que se corresponde con el nivel más bajo de obesidad. Durante las tres semanas que duró la investigación, cada una de esas personas llevó un chaleco lastrado durante un total de ocho horas al día, haciendo una vida exactamente igual a otros momentos de su vida. Los únicos cambios fueron en el peso: los había desde 1 kilo hasta otros más pesados que llegaban a los 11 kgs.

Cuando se completó el experimento 21 días después, las personas que habían utilizado los chalecos más pesados habían adelgazado 1,6 kilos, mientras que quienes usaron los chalecos más ligeros habían perdido solo 0.3 kgs. Los investigadores creen que esa diferencia en la pérdida de peso no puede explicarse únicamente por el aumento en el esfuerzo físico provocado por el peso adicional.

Handsome man resting after work at home
Handsome man resting after work at home

Claes Ohlsson, profesor de la Universidad de Gotemburgo y uno de los responsables de la investigación, explica que "el efecto sobre la masa grasa superó lo que generalmente se observa después de varias formas de entrenamiento físico. Sin embargo, no pudimos determinar si la reducción se centró en la grasa subcutánea, que se encuentra justo debajo de la piel, o en la grasa abdominal, que se encuentra en la cavidad abdominal y que está más fuertemente asociada con enfermedades cardiovasculares y diabetes".

El peligro del sedentarismo

Este estudio ha llevado a que los científicos se planteen también una nueva explicación para el hecho de que el sedentarismo puede ser una de las grandes causas que generen la obesidad. Pasar largos períodos de tiempo sentados, sin caminar ni hacer ejercicio, podría tener el efecto contrario a llevar el chaleco lastrado. En ese caso, como los huesos no sufren el peso del cuerpo, ese sistema haría lo contrario: quemar menos calorías y abrir el apetito para comer más.

La razón se debería a que al sentarnos o estar tumbados en el sofá, tanto una silla como un asiento acolchado absorbería una gran parte de la tensión provocada por el peso. Eso llevaría a los huesos a entender que hemos adelgazado repentinamente y, por tanto, a indicar al cuerpo que debe recuperar el equilibrio natural comiendo más y quemando menos calorías para aumentar de peso.

El funcionamiento de ese gravitostato sigue siendo un enigma para los científicos, pero el hecho de haber demostrado que existe puede abrir grandes posibilidades para el estudio de métodos de adelgazamiento. Eso sí, aún quedan muchas investigaciones para llevar a cabo antes de poder utilizar este sistema como uno de los nuevos trucos para adelgazar, sobre todo sabiendo si es eficaz más allá de las tres semanas que se ha utilizado en este experimento.

Puede que los chalecos lastrados introduzcan una nueva forma de adelgazar en un futuro cercano

Casi todos los expertos en nutrición aconsejan una combinación de deporte y dieta para conseguir adelgazar a largo plazo. Puede que, en un futuro cercano, el hecho de poder utilizar chalecos lastrados en el día a día pueda ayudarnos a perder peso de manera más sencilla y a que nuestros procesos de adelgazamiento sean menos dolorosos a largo plazo.

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