Siete cosas que no vas a querer volver a tocar a partir de ahora
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Siete cosas que no vas a querer volver a tocar a partir de ahora

La epidemia nos ha hecho más conscientes de algunos peligros públicos, y es probable que durante un tiempo prescindamos de posar las manos sobre estos objetos

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La crisis del coronavirus y el confinamiento han creado una alarma social de la que no saldremos durante los próximos meses, siendo optimistas. Escuchamos continuamente hablar de la nueva normalidad a la que nos enfrentaremos dentro de poco tiempo, y mientras seguimos preguntándonos qué nos deparará el futuro, estamos más conscientes que nunca de nuestra salud.

Limpiamos nuestra ropa al salir y entrar en casa, dejamos los zapatos a la entrada, compramos con mascarilla y guantes... y todas esas necesarias medidas se han implantado en nuestro día a día para poder hacer frente a la epidemia del COVID-19. ¿Estamos ante un nuevo escenario desconocido, como asegura el filósofo Slavoj Žižek, o volveremos a la normalidad rápidamente? Por ahora, lo que es seguro es que durante algunos meses nos negaremos a tocar algunas superficies... y estas son algunas de ellas.

Pasamanos de las escaleras mecánicas

Antes solíamos tocarla sin miedo cuando íbamos en el metro o nos encontrábamos en un centro comercial, pero, ¿y ahora? ¿Alguna vez ha pensado cómo, cuándo o si acaso se desinfectan? Cuando alguien tose o estornuda, las partículas virales que expulsa suelen pasar a sus manos, y con que se apoye en estas barandillas o pasamanos, irán directamente a la siguiente persona. Son lugares públicos por los que pasa mucha gente, así que es normal que, a partir de ahora, nos causen un poco de aprensión.

Fuentes de agua

Muchas personas, sin darse cuenta, al beber tocan con sus labios la boquilla por la que sale el agua. De igual manera, a veces también lo hacen con las botellas.

Según los últimos estudios, el coronavirus puede sobrevivir en el metal hasta tres días, y en el papel unas tres horas

Es una forma directa de tocar la saliva de otra persona y transmitir la infección; y aunque aumente tu hipocondría, el mango de la fuente (al que mucha gente suele agarrarse) también esconde cierto peligro, piensa en cuántas manos han pasado por ahí antes.

En los gimnasios

Los equipos de los gimnasios son otro caldo de cultivo importante para bacterias y virus. Por ahora no tenemos claro cuándo volverán a abrirlos, pero es probable que las medidas de seguridad sean muy estrictas cuando lo hagan: al fin y al cabo, coger las pesas o la bicicleta sin haber desinfectado antes con toallitas es un riesgo que muchas personas no estarán dispuestas a correr.

Barras en el transporte público

De las primeras cosas en las que probablemente has pensado. Muchos expertos temen que, tras la crisis, la gente decida utilizar el transporte privado frente al público, por todos los riesgos que puede conllevar este. Según un estudio publicado en 'The New England Journal of Medicine', el coronavirus puede vivir en el metal hasta por tres días.

Probadores de maquillaje

Mucha gente huirá de ellos. Los mostradores de maquillaje en los grandes almacenes siempre han albergado una gran cantidad de gérmenes y bacterias, pero ahora más que nunca con el coronavirus, ese pintalabios abierto nos causará desazón. Compartir maquillaje, particularmente los que tocan las membranas mucosas (los ojos y la boca), es una forma fácil de transmitir virus. Pasa de ellos.

Tarjetas personalizadas

Mucha gente se ha decidido a usar la tarjeta de crédito antes que el dinero, para evitar la transmisión del virus, pero quizá haya que pensar dos veces antes de pasar de mano en mano la típica tarjeta de visita o personalizada. Según los estudios, la COVID-19 puede sobrevivir en el papel por hasta tres horas, y, siendo sinceros, las tarjetas de presentación tampoco son tan necesarias.

El ordenador de un compañero

Todavía estamos haciendo malabares para saber cuándo podrán muchos españoles volver a su puesto de trabajo, y aunque el teletrabajo es una opción que más del 80% contempla como positiva, algunas empresas ya estudian la vuelta. Y, cuando suceda, quizá no deberías acercarte mucho al ordenador de tu colega. Según cuenta la dermatóloga Tsippora Shainhouse en 'Best Life': "No lo parece, pero todo lo relacionado con el escritorio de tus compañeros podría ser un foco de infecciones si pasa por muchas manos. Antes de abrir, las empresas tendrán que replantearse qué hacer con algunos equipos compartidos, como las impresoras".

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