ideas preconcebidas

No, no eres malo en matemáticas: por qué esa idea es en realidad un mito

La creencia de que no valemos para esa asignatura es clásica en Occidente y provoca ansiedad en muchos estudiantes, que acaban desaprovechando su potencial

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Las matemáticas son, para muchos estudiantes, un hueso duro de roer. En los años escolares escuchamos frecuentemente a muchos alumnos lamentarse de su suerte por no poder comprender las matemáticas debido a que "no valen para ello", e incluso algunos profesores se muestran de acuerdo con esas afirmaciones. Llegadas a la edad adulta, muchos de aquellas personas que siempre suspendieron la asignatura cuando estaban en el colegio, continúan diciendo que no se les daba bien y que nunca llegaron a entenderla.

Pero, ¿y si realmente estas afirmaciones no fueran más que un mito? Ian Beilock, científico cognitivo y presidente de Barnard College en Nueva York, asegura que esa es una idea falsa que prevalece exclusivamente en los países occidentales: "No oirás a un adulto alardear de que no se le da bien leer, pero sí de que las matemáticas no son lo suyo", cuenta en un reciente artículo publicado en 'BBC'.

El científico llegó a estas conclusiones tras realizar un estudio con niños de entre cinco y ocho años: "A este problema lo llamaría ansiedad matemática. Cuando estamos haciendo unos cálculos matemáticos, nuestra mente trata de enfocarse en ellos, pero a la vez puede estar resistiéndose y diciéndose a sí misma que no serás capaz de realizarlos. Esta dualidad entre tratar de hacerlos y pensar que uno no es capaz de resolverlos es lo que produce la ansiedad matemática. Nuestra capacidad de atención es limitada". Y, ¿Cómo reaccionamos cuando sentimos esa ansiedad? Evitando el tema, como indica un estudio realizado en 2019. "Las matemáticas son fundamentales. Si pierde una idea determinada, es más difícil aprender la siguiente", explica Beilock. "De esa manera, parece que te quedarás atrás. Es natural sentir ansiedad al respecto".

El método Singapur se basa en un aprendizaje visual de las matemáticas y los profesores incentivan el debate entre los alumnos

También parece cierta la concepción de que esta ansiedad y la idea de que uno "no vale" para las matemáticas es algo más clásico en los países occidentales. Singapur, por ejemplo, suele ocupar habitualmente el primer puesto en los 'rankings' que evalúan el desempeño de los estudiantes en matemáticas. Los alumnos de la ciudad-estado parecen tomarse en serio la frase que en una ocasión dijo el actual primer ministro, Lee Hsien Loong, “para sobrevivir, hay que ser excepcional”. Para ello, no aprenden a hacer operaciones sino a 'pensar como matemáticos'. Su método, que comienza a ser imitado por otros países, se basa en dar un enfoque muy visual a las matemáticas: se trabaja en equipo con objetos, fotografías y materiales concretos para representar las ideas. Además, los profesores pasean por las clases e incentivan el debate.

La clave, entonces, sería acabar con la ansiedad matemática y proporcionar al alumno desde el principio la autonomía suficiente para pensar como un matemático. Einar Skaalvik, que estudia esta ansiedad matemática en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, lo explica así: "Mis investigaciones muestran que los estudiantes con ansiedad matemática tienen miedo a quedar mal frente a los demás, por lo que no hacen preguntas. Los profesores tendrían que enfatizar continuamente que los errores son parte del proceso de aprendizaje. La manera de actuar de los colegios tampoco es la acertada, pues parecen indicar que las calificaciones son lo único que importa frente a los avances individuales".

Los estudiantes con ansiedad matemática tienen miedo a quedar mal frente a los demás, por lo que no hacen preguntas

Según Beilock: "Si no ayudamos a aquellos con ansiedad a abordar mejor las actividades que involucran las matemáticas, es difícil saber si podrán alcanzar todo su potencial". Por eso resalta que es importante que, si te sientes nervioso antes de un examen, trates de explorar e interpretar esos sentimientos para entenderlos mejor. "Que tengas las palmas de las manos sudorosas y el corazón acelerado no significa que vayas a suspender", apunta. En Estados Unidos, por ejemplo, hay profesores que ya se dedican a abordar esta ansiedad matemática con estrategias para tratar de superarla; es importante entender de dónde proviene la ansiedad para hacerla frente, y desechar esas ideas de que no vales para las matemáticas.

Una reciente investigación en la Universidad de Maryland apunta que una mayor autonomía al estudiar reduce la ansiedad de los estudiantes y mejora el rendimiento. Tras ello, introdujeron una serie de sutiles cambios: aprendizaje a otro ritmo. Los estudiantes ahora resuelven problemas en línea usando un programa de inteligencia artificial que ajusta las preguntas al rendimiento, con un instructor disponible para responder preguntas. Así, es menos probable que sientan la presión de ir por detrás del resto de la clase o se avergüencen de hacer preguntas, y el instructor no intimida. Por supuesto, todo esto no significa que no vaya a haber gente en el futuro que siga evitando las matemáticas, pero como son algo que forma parte de nuestra vida cotidiana, si se consigue combatir esa ansiedad se podrá conocer la verdadera capacidad y el potencial de cada individuo.

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